Una artista que se hizo durante la pandemia

Una artista que se hizo durante la pandemia

Estefanía Salvatierra, vecina de El Velódromo, siempre tuvo actitudes para las artes manuales. Sin embargo solo hasta el 2020 comenzó a pintar sus cuadros.

No fue casualidad que esta vecina se reencontrara con la pintura durante la pandemia, ya que desde muy niña siempre tuvo mucha afinidad con las clases de artística y manualidades. Dice que le heredó el don y el amor a su madre por pintar.

“Siempre veía a mi mamá pintando cerámica, figuras navideñas y pesebres. Siempre tuve presente el arte religioso en mi casa y de la única forma que yo pintara era para entregar algún regalo o por alguna tarea”, señaló.

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La pasión de Estefanía es la gente y por eso decidió estudiar comunicación social. Sin embargo, comenzó a tomar clases de artes manuales como terapia para mejorar su impaciencia. “Amo los caballos y fue de los primeros trabajos que pinté, nunca me imaginé que fuera a gustar tanto”, contó.

A raíz de la pandemia se acabó el trabajo que tenía como presentadora de televisión, así que decidió comenzar a pintar vírgenes en cerámica para vender. Gustó tanto la idea entre los vecinos que su familia tuvo que ayudarle para cumplir con los encargos.

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¿Qué pinta?

Aunque uno de sus hobbies es el arte religioso con la creación diferentes piezas. Sin embargo, no tiene problema en pintar encargos de las personas como animales, retratos, la cara de su mascota, personajes de cine, entre otros.

Su estilo artístico lo basó en la escuela del Pop Art y le incluyó un toque personal al utilizar las escalas de grises para hacer la mayoría de sus obras y murano molido. “Somos muy católicos y la primera obra religiosa que pinté fue el rostro de la pasión de Jesucristo y fue uno de los trabajos que dio a conocer”.

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Estefanía Salvatierra cuenta que muchos de sus vecinos le han encargado vírgenes como la de Guadalupe, la Dolorosa y diferentes ángeles. Además le apasiona pintar realismo por los detalles que evidencia en cada gesto.

Esta vecina no piensa en pintar cuadros para replicar entre la gente pues asegura que “cada cuadro tiene una experiencia diferente y no vende ninguno igual. No quiero hacer una galería de arte, solo tengo mi espacio para pintar, relajarme, disfrutar y entregar un buen producto a los demás”.

“El arte es el refugio de cualquier persona”, dice Salvatierra, quien continuará con su labor en comunicaciones y fotografía, pero siempre que quiera encontrar paz interior regresará a su salón de arte para alegrar la vida de un vecino con alguna de sus obras.

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Por: Alexis Carrillo Puerta
alexisc@gente.com.co
Fotos: Cortesía

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