El hombre detrás de los letreros con reflexiones en San Juan

El hombre que escribe letreros con reflexiones en la calle San Juan de Medellín

El hombre detrás de los letreros con reflexiones en San Juan

En cualquier parte de la ciudad puede encontrarse con una reflexión o pasaje bíblico escrito por Luis Fernando Burgos Acosta, el popular vecino de la comuna 11 que todos los días amarra a uno de los separadores de la avenida San Juan, sus mensajes de vida y esperanza.

Entre vehículos, ruido de la ciudad, lluvia o sol, Luis Fernando pone sobre sus piernas un trozo de madera. De inmediato comienza a pintar la tabla y escribe algún mensaje que lo inspire en el momento o un pasaje bíblico que tenga grabado en su memoria.

Estos letreros son colgados en el separador de la calle San Juan, y cada que se dañan o las personas que pasan en su carro se llevan alguno, Burgos lo reemplaza con el mismo esmero, pero con un contenido diferente.

La primera vez que decidió escribir fue en la canalización de la avenida del Río hace 18 años. “Había muchos habitantes de calle en la zona y yo que he estudiado mucho la Biblia comencé a escribir en los separadores entre la avenida Regional y la acera. En ese momento sentí que Dios me utilizó para hacer algo bueno”, contó el hombre.

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Burgos fue conductor y operario de maquinaria pesada y siempre vivió en la comuna 11, antes de emprender su viaje a Venezuela. “Mi mamá tenía una casa en la carrera 74 y allí vivíamos junto a mis 11 hermanos. Eramos muy pobres y por eso solo hice hasta tercero de primaria, tuve que salirme para ponerme a trabajar repartiendo El Colombiano a finales de los años 60”.

Él no necesita regla, lápiz, ni borrador para escribir sus mensajes, basta con dar una pincelada y sale a relucir su buena caligrafía.

Según Burgos, “los vecinos me dicen que parece algún tipo de letra de computador, pero la verdad es que yo nunca estudié nada de esto, es un don que Dios me regaló para alegrar el día a quien lo necesite”.

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Por esta razón, no cobra ninguno de los mensajes que hace a puño y brocha, solo lo hace porque los demás vecinos lo lean. “No son para vender, yo pido una colaboración solo si las personas desean, si no tienen y quieren llevarse el mensaje, no hay ningún problema que después lo repongo”.

Su trabajo se ha vuelto conocido entre los vecinos de Laureles. Incluso extranjeros lo visitan y se llevan algunos de sus letreros. Algunos de ellos traen mensajes tan profundos, que según Luis Fernando Burgos “son capaces de quitarle un momento de ira o de mejorar su día“.

Este vecino de 68 años expone su trabajo en la calle San Juan a la altura de la carrera 68 A. También en el giro del sector de la Macarena para tomar la avenida Regional y en Barrio Triste, cuando Burgos se va a descansar a su casa, los letreros permanecen colgados del separador con una delgada cuerda, para que otras personas que pasen puedan leer alguna reflexión.

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A pesar de que son pocas las personas que no les gusta que escriban en cualquier parte, este vecino explica que con su arte no le hace mal a nadie. Por el contrario, es muy cuidadoso al escribir oraciones o frases alusivas a Dios en lugares públicos.

“No hay riqueza más grande que ayudar al prójimo”, dice Luis Fernando Burgos. Su poder de lectura y detalle han hecho que se grabe más de 600 frases de la Biblia y lo ha hecho participar de conferencias y catequesis en diferentes instituciones.

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Por Alexis Carrillo Puerta
alexisc@gente.com.co