28 años como vendedor ambulante en Laureles

28 años como vendedor ambulante en Laureles

José Andrés Madrid Correa, conocido popularmente como el rey, ha estado la mayoría de su vida vendiendo sus productos a la salida de la UPB, en la Avenida Bolivariana. 

Hace 17 años empezó a vender panzerottis, producto que lo identifica. Foto: Camilo Suárez

 

De lunes a sábado, desde las 6:00 a.m. hasta las 8:00 p.m., se escucha sobre la avenida bolivariana, junto a la entrada de la UPB: Rey, ¿de qué tiene?, para saber qué tipo de panzerottis tiene José Andrés Madrid Correa, más conocido como el Rey.

Su producto es famoso en aquel sector por su calidad y su precio: “mijo, a mí me gusta atender bien, vender cosas buenas y económicas y creo que por eso me ha ido tan bien”.

No le gustan los apodos, pero buscando atender bien a las personas se inventó decirle mi rey o mi reina, porque “me parece una forma cariñosa de referirme a la gente. Algunos piensan que yo les digo así porque me llamo Reinaldo, pero que importar que me digan así, lo importante es que se sientan bien y cómodos”.  

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Un rey humilde  

Comenzó superando obstáculos y haciendo grandes esfuerzos: “yo me vi sin trabajo, con tres hijos y me tocó tirarme a la calle a trabajar y empecé con miedo, con temor porque siempre me había dado pereza los vendedores ambulantes porque algunos le tiran a uno aventones, entonces no me gustaba esa mala fama”.

Inició cuando aún no habían terminado la entrada de la UPB: “yo me paré a pregonar ahí y recuerdo que un joven del colegio se me acercó con pena y me dijo que ¿cuánto valía?, pero no le alcanzaba entonces yo le di a probar porque necesitaba comenzar a tener clientela; ese día solo vendí dos cosas”.

Continuó estando a la salida de los estudiantes del colegio durante tres años para vender salpicón, guanábana y avena, productos con los que inició.

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Luego pasó a vender papitas cuando ya era conocido, pero llegaron los inconvenientes con espacio público : “rey, sin mentirle, en 10 años, espacio público se me llevó el carro unas 70 veces, de a dos veces por semana y lo dejaban 20 días o un mes detenido, no ponían multa, entonces yo vendía en canastas de mercado”.

Ante todas estas adversidades, José Andrés nunca respondió agresivamente porque se define como una persona tranquila que evita el conflicto.

Siempre ha trabajado de la mano con su familia, en especial su madre, María del Carmen Correa, de quien dice que es la pieza fundamental de su negocio: “ella es la que surte un día para toda la semana y me ayuda haciendo la avena, el guarapo, ella es el motor”.

Aunque le han querido montar competencia “no han podido”, por eso ama su trabajo: “yo la mayoría de mi vida he sido vendedor, porque no me preparé, solo terminé el bachillerato, pero vivo feliz, contento, la gente es muy linda y con esto he podido salir adelante y ojalá mis hijos queden con el chuzo”. 

 

Por: Andrés Bedoya

johanb@gente.com.co

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