De México llegó una virgen a El Poblado

De México llegó una virgen a El Poblado

De México llegó una virgen a El Poblado

Conozca la historia de este lugar de oración, ubicado a pocos pasos de la glorieta de la 10 con Las Vegas.

Aquí está ubicada la Virgen de Guadalupe.

A pesar de estar a la vista de todos, pocos saben cómo llegó una imagen de la Virgen de Guadalupe a la base de un portentoso falso caucho, a pocos pasos de la glorieta de la 10 con Las Vegas.

Unos dicen haber llegado hace años y no haber notado cuando llegó. Otros que la puso un habitante de calle y otros más aseguran que hubo un día, hace unos 2 años, en que un hombre descendió de un vehículo lujoso, mandó a tomar medidas para construir la base y luego instaló la imagen donde ahora se encuentra.

Freddy Andrés Valencia, o Kilo, es uno de los últimos. Cuenta que hace 2 años la Iglesia Cristiana Monte del Rey, a la que él pertenece, salió del centro comercial Monterrey para el lote donde ahora se encuentra. Desde allí vio el día en que apareció el hombre que ordenó poner la escultura, cómo fue el proceso de construcción y así como fue creciendo el número de feligreses.

Inclusive cuenta que hubo quienes le rompieron los brazos a la imagen, por lo que su iglesia tuvo problemas con quien la instaló.

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Estos roces llegaron a su fin solo hasta que la cabeza de la Iglesia Cristiana Monte del Rey dialogó con el dueño de la escultura, cuyo nombre Valencia no recuerda.

Como un buen vecino, la relación ha estado mediada por el respeto. Su pastor le instruyó que debían manifestar respeto por la virgen, toda vez que era parte de la fe de otras personas. Y así ha sido.

Una feligresía en ascenso
Bajo la sombra del Ficus elástica, o falso caucho, sembrado en la vía que permite tomar la avenida Las Vegas descendiendo desde la calle 10A, 2 personas se reúnen a rezar el rosario.

Mientras ellos pasan una a una las decenas de sus camándula, Luz Estela Castaño acomoda unas flores y rocía agua bendita. A pocos pasos, 2 hombres de no más de 40 años descansan sobre un par de troncos. Hacen una tregua del sol de mediodía que azota la glorieta de Monterrey.

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Luz Estela Castaño se acerca cuidadosamente y les ofrece un poco de agua, almacenada en una botella grande de gaseosa. Ellos extienden las manos y luego de recibir un poco del líquido en los cuencos que forman con las palmas, se la frotan en cara, cuello y cabeza.

Ellos cuentan que no conocían la imagen y que solo hasta ahora la vienen a apreciar. Sin ser precisamente los más religiosos, observan a una distancia respetable a quienes rezan.

Mientras los demás hacen el rosario, Castaño cuenta con una sonrisa que es una legionaria y pertenece al Ministerio de Laicos de la Divina Misericordia.

Se consagró a María hace unos 5 años, con especial cariño por la Virgen Milagrosa, hasta que conoció la de la Virgen de Guadalupe.

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Castaño describe ese momento como “muy bonito y muy extraño”. “Una vez llegó a mi casa la imagen (guadalupana) y yo ni la conocí (…). Desde ese momento, noté que la santísima Virgen lo busca a uno“, asegura.

Como trabaja en Monterrey, un día salió del centro comercial y se la encontró. “¡Ay, ¿quién puso esta imagen tan hermosa?!”, recuerda.

Ello ocurrió hace ya unos años. Desde entonces, ella va, le pone flores y la limpia. Inclusive le hace mantenimientos porque como dijo Valencia, “la han maltratado mucho”.

La seguidora guadalupana asegura que sus cuidados le han granjeado una serie de milagros, entre los que se cuentan la recuperación económica de su negocio, luego de una debacle.

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Pero ella no es la única en tener qué agradecerle a la Virgen. Una vez concluye el rosario, Ricardo Gallo Saldarriaga, cuenta que la devoción mariana lo salvó de un accidente que sufrió a los 14 años. Como muestra del agradecimiento y la fe, lleva en su pecho una medalla de la Virgen Milagrosa.

Pese a su devoción a esta advocación, Ricardo visita a la de Guadalupe con frecuencia para ponerle flores, encenderle velas y limpiarla.

Aunque atípica para la ciudad, la fe de Ricardo y Luz Estela no es escasa y menos en el continente. De acuerdo con el relato de Antonio Valeriano, un sabio indígena, cuando el también indígena azteca Juan Diego se dirigía hacia Tlatelolco, a su paso por la colina del Tepeyac se le apareció la Virgen de Guadalupe en 4 oportunidades entre el 9 y 12 de diciembre de 1531.

Ella le pidió a Juan Diego que fuera adonde el obispo y le indicara que construyera un templo en ese cerro. Desde allí la imagen de la Virgen guadalupana se extendió por todo México hasta incorporarse a la cultura de ese país, para llegar luego a Colombia y a nuestro barrio.

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Por Álex Estebn Martínez Henao.
alexm@gente.com.co