¿La Unidad Deportiva de Belén es un mal vecino?

¿La Unidad Deportiva de Belén es un mal vecino?

¿La Unidad Deportiva de Belén es un mal vecino?

Cualquiera diría que vivir cerca de un escenario deportivo público es una ventaja, por tener a la mano un espacio gratuito para la actividad física y el esparcimiento. Pero para algunos vecinos de la Unidad Deportiva de Belén la historia ha sido muy diferente, ellos aseguran que el ruido que se genera en este lugar, sobre todo los martes, jueves y fines de semana, es “perturbador”.

Natalia Sánchez, administradora del conjunto San Bartolomé, afirma que esta fue una de las problemáticas tratadas en el último consejo de administración celebrado el 27 de junio. “El ruido comienza desde las 7 de la mañana, casi siempre viene de los equipos de sonido que acompañan las clases de aeróbicos”, dice la administradora de la urbanización.

Sánchez explica que la mayoría de habitantes del conjunto residencial son adultos mayores, “y aunque no lo sean, las personas quieren estar tranquilas y concentrarse en sus cosas, pero a veces el ruido no los deja”. Ella asegura que hace un par de semanas se reunió con Carlos Palacio, administrador de la Unidad Deportiva, para comentarle la situación, pero él le dijo que los niveles que se emiten están dentro de lo permitido. “Hemos puesto la queja a la Policía, ellos vienen y le merman un momentico, pero vuelven y se van”, señala la encargada de la propiedad horizontal.

La molestia no es nueva. Ignacio Tobón, quien reside en San Bartolomé desde hace 17 años, dice que, aunque es consciente de que vivir cerca de una unidad deportiva implica “ruido, bullicio y tráfico“, estos se deberían mantener en niveles normales. “Es entendible el ruido que hace un atleta, un partido de fútbol e incluso las barras, pero hemos cogido la costumbre de amplificar el sonido de las personas que están dirigiendo, con equipos de sonido, y eso lo hace insoportable”, comenta el vecino y señala que esa amplificación es lo que más los “mortifica”.

A su voz se une de la de Olga Múnera, otra habitante del conjunto (desde 1999), quien dice que “el ruido es horrible”, pero también considera como una problemática el estado de abandono en que está la Unidad Deportiva de Belén. “Hay basuras, charcos, zancudos y la hierba está alta. Es un buen espacio, nos sirve, pero en unas buenas condiciones. Me parece muy triste que el Índer, siendo tan prestigioso, sea tan mal vecino“, dice ella.

Gloria Osorio, administradora de la urbanización Orihuela, también aledaña a la Unidad Deportiva, dice que desde 2012 ha estado en contacto con el Índer para darle a conocer los perjuicios que traen los equipos a alto volumen para la comunidad. Ese año les envió un derecho de petición en el que solicitó reglamentar el volumen.

La entidad respondió que, según la Resolución 627 de abril 07 de 2006, emitida por el Ministerio del Medio Ambiente, el punto de atención estaba ubicado en “un sector catalogado tipo B. Tranquilidad y ruido moderado”. En estos, según la ley, el máximo permitido es 65 decibeles.

Por la Ley 1801 la Policía tiene la competencia para interponer un comparendopor emisión de rudio.Comuníquese con la Estación de Belén en el 343 29 67.

 

El Índer explica que desde que los vecinos manifestaron su malestar, la entidad tomó 2 decisiones: cambiar la orientación de los parlantes, que antes estaban en dirección a las residencias, e indicarles a los operadores de audio (también a quienes hacen eventos en la Challenger de bicicrós) que debían bajar el volumen al mínimo necesario y mantenerlo en los niveles permitidos por las autoridades.

El instituto señala que últimamente los gestores territoriales (son 3 para el caso de la Unidad Deportiva) no han recibido quejas por ruido y recuerda que en cualquier momento los vecinos pueden acercarse a ellos para manifestar su inconformidad, “esas solicitudes se escalan a la subdirección de escenarios”, según el vocero de la entidad.

Respecto a la rocería y aseo, la entidad afirma que este mes entrará en vigencia el contrato con la empresa que prestará estos servicios e indica que hasta el momento no se han desatendido estas necesidades, sino que se han ejecutado a partir de convenios con los clubes deportivos, las brigadas del Índer y convites con la comunidad. Asimismo recuerda que, como organización no ofrece servicio de parqueadero, pero sí un espacio para la práctica de actividades deportivas. “Mal haríamos al designar un vigilante para que cuide carros, que no son bienes públicos, en la calle”, dice el vocero de la entidad.

Por Jessica Serna Sierra.
jessicas@gente.com.co