Vecinos de El Poblado vigilan la calidad del aire

Vecinos de El Poblado vigilan la calidad del aire

Vecinos de El Poblado vigilan la calidad del aire

Dos vecinos de El Poblado nos cuentan su experiencia con el programa Ciudadanos Científicos del Siata, que monitorea la atmósfera de Medellín.


En el Bello de hace unos 50 años todo giraba en torno a la vieja planta de Fabricato. Sus chimeneas, que se erizaban al cielo de una ciudad en camino a la industrialización, eran el único referente de contaminación que recuerda Luis Argemiro Vélez Mejía. Este vecino de Patio Bonito, que se crió en inmediaciones del barrio Mánchester, todavía recuerda el verde resplandor del cerro Quitasol luego de que se disiparan las nubes de lluvia.

Hoy desde el octavo piso de su unidad residencial no alcanza a ver la montaña más imponente de los bellanitas. Si acaso, una densa capa de contaminación que flota por encima del sur del Valle de Aburrá.

Esa capa toma forma sobre las mesas, muebles y sillas de su apartamento. Mientras desliza su mano sobre la superficie de la mesa de té de su sala, explica que el ventanal que da hacia la avenida Las Vegas permanece cerrado buena parte del día, para evitar que ese polvillo negruzco se apodere de sus enseres.

Él, quien tras más de 30 años de trabajo en una extinta empresa química de La Estrella contrajo epoc, una enfermedad pulmonar, es uno de los ciudadanos que desde su hogar vigilan el aire de la ciudad.

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Fue uno de los elegidos para la más reciente etapa del programa Ciudadanos Científicos, desarrollado por el Sistema de Alerta Temprana del Valle de Aburrá (Siata), con el que se instalan sensores de bajo costo o nubes en las casas de sus adoptantes con las cuales se mide la presencia de material particulado en el aire.

Aunque todavía no le han instalado su nube, Vélez está dispuesto a aprender del dispositivo que registra variables como la temperatura, la humedad relativa, la concentración de ozono, monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno, material particulado menor a 10 micras (PM10) y material particulado menor a 2,5 micras (PM 2,5).

Con el de Vélez llegarán a la ciudad 150 dispositivos más que engrosarán la red de 100 con los que empezó el programa en 2015.

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Los pioneros
El apartamento de Juan Fernando Restrepo Gutiérrez, en el barrio Lalinde, fue uno de los primeros en unirse al proyecto del Siata en el 2015.

Tras una amplia convocatoria, a la que llegaron cerca de 400 personas de la región metropolitana, Restrepo fue uno de los elegidos. Por su formación como geólogo con experiencia en geoquímica de rocas volcánicas, reconoce como un gran atractivo de esta iniciativa pública “la posibilidad de participar en una investigación y contribuir al monitoreo de la calidad del aire”. Asimismo, destaca la importancia de conseguir grandes volúmenes de información a bajo costo.

A lo largo de estos años pudo observar cómo evolucionó la calidad del aire, así como ver que su nube registraba altas concentraciones de material particulado como consecuencia de la “construcción de muchos edificios alrededor”. Incluso “aparecía reportada como si estuviera descalibrada por el número tan alto de material particulado que reportaba”.

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Restrepo, que ahora se dedica a su empresa de plantas solares, indica que uno de los grandes logros de este tipo de iniciativas es la vinculación del ciudadano con la problemática. “Esa es la parte más interesante: cómo el ciudadano del común no solo adquiere conocimiento de las problemáticas, sino que es parte de la solución y se hace consciente, se apropia del conocimiento”, afirma.

Su experiencia con el programa lo lleva a ser crítico con la calidad del aire y comparte el argumento esgrimido durante las últimas semanas por el alcalde Federico Gutiérrez, quien le pide a Ecopetrol un diésel más limpio. Pese a ello cree que las exigencias en materia de reducción de emisiones son “utópicas” y pueden llevar a que las empresas traten de engañar a la ciudadanía y al Estado, como ya ocurrió con Volkswagen.

Sin embargo dice que se deben hacer más controles a las chimeneas que hay en la ciudad, pues asegura muchas no tienen combustiones eficientes.

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Por Álex Esteban Martínez
alexm@gente.com.co