Vecinas tejen pulpos para tranquilizar a bebés prematuros

Vecinas tejen pulpos para tranquilizar a bebés prematuros

Vecinas tejen pulpos para tranquilizar a bebés prematuros

Esta práctica, que empezó en Dinamarca, llegó a las manos de un par de vecinas que desean extender la invitación para que las tejedoras hagan sus donaciones.

Los tentáculos del pulpo hacen las veces del cordón umbilical. Hay que ver cómo los bebés prematuros se aferran al muñeco tejido a mano, en lugar de los cables y tubos que hay dentro de la incubadora. Esto, además de evitar accidentes, les proporciona tranquilidad. La morfología del que sería su primer juguete es parecida a lo que lo unía con su madre.

Semejante descubrimiento se dio en Dinamarca hace 6 años. Desde entonces varios voluntarios del mundo crearon la Fundación Noupops para entregar de forma gratuita pulpos solidarios en hospitales de distintos países.

En Medellín la primera en emocionarse con la iniciativa fue Lizeth Sánchez, una youtuber de 25 años que encontró en el crochet la única forma de salir de la depresión posparto, por eso hace tutoriales del tema. Sandra Orozco, embajadora en Colombia de esa fundación, la contactó desde Bogotá, le propuso que se unieran y convocarán a las tejedoras de la ciudad para hacer esos pulpos solidarios que hoy benefician a los neonatos del Instituto Roosevelt.

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Lizeth llamó a Luz García, vecina tejedora de Envigado y también comunicadora del Teatro Pablo Tobón, para contar con el apoyo del centro cultural. Los directivos dieron el sí. El 24 de septiembre, a la 1 de la tarde, se reunieron 40 personas para donar su trabajo. Noupops Colombia dio el algodón y Sandra les enseñó a elaborarlos.

La lana con que hacen los pulpos debe ser 100 % de algodón o algodón mercerizado, pues este material evita que en el muñeco o amigurumi, que obligatoriamente debe medir 22 centímetros de largo, crezcan bacterias.

“No todos los hilos sirven. Algunos ovillos de algodón tienen nudos, mucha pelusilla y hebras que se pueden romper con facilidad. Los pulpitos solidarios deben pasar estrictos controles de seguridad que garantizan su uso hospitalario”, asegura Sandra, mientras cuenta que los muñecos que no pasan los estándares de calidad no se desechan, sino que se los dan a los niños del Instituto Roosevelt que tienen enfermedades terminales o están en situación de discapacidad.

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Asimismo, asegura que “la aceptación de los pequeños es increíble, a veces es el único muñeco que les dejan ingresar al hospital o una operación. Y ni hablar de la mamás cuando se despiden de sus bebés en las incubadoras, los dejan conectados a los tentáculos y, al ver la calma de su hijo, se van relajadas para la casa. Una mamá segura y feliz es un niño seguro y feliz“.

Cualquier persona puede tejerlos. Eso sí, no deben comercializarse. Noupops entrega el patrón y la voluntaria los hace en su casa. Como es una donación y una causa sin ánimo de lucro, las tejedoras deben comprar su propio hilo. Según Sandra, cada pulpo puede costar $ 1200, pues de una madeja de lana salen por lo menos 5 amigurumis. Además elaborarlos no demora más de 2 horas.

Luego de que estén listos la embajadora verifica la calidad de los materiales y los somete a altas temperaturas en un autoclave para desinfectar y empacar al vacío. La bolsa les entregan a los papás, que son personas de escasos recursos, y se les da la fecha límite para realizar el próximo proceso de esterilización.

La idea de hacer un tejido con sentido social animó a Lizeth y a Luz a sumarse al proyecto. La convocatoria en el Teatro Pablo Tobón fue un éxito, por lo que desean, con sus puntadas, seguir brindando tranquilidad a los bebés prematuros, mientras ellas también se benefician con lo que llaman “meditación activa”. Ahora sus mesas de noche harán las veces de acuario para los pulpitos que prometen mejorar la calidad de vida de quienes llegaron al mundo antes de tiempo.

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co