Desde un balcón en El Dorado se mide la calidad del aire

Desde un balcón en El Dorado se mide la calidad del aire

Desde un balcón en El Dorado se mide la calidad del aire

En El Dorado fue ubicada 1 de las 19 nubes que medirán la calidad del aire envigadeño. Hablamos con la ‘ciudadana científica’ que la monitorea.


Fue en 2015 cuando el Sistema de Alerta Temprana (Siata) y el Área Metropolitana abrieron la primera convocatoria a su programa Ciudadanos Científicos, que meses después, en 2016, vinculó a 100 habitantes del Valle de Aburrá para que desde sus casas monitorearan la calidad del aire del territorio.

La iniciativa, según indicó el Siata en aquel entonces, buscaba que aquellos ciudadanos que de manera crítica le demostraban a la Administración que la calidad del aire que respiramos es mala (y lo hacían mediante dispositivos que desarrollaban por su cuenta) contaran con un sensor en sus propios espacios, cosa que, si la calidad que indicaran no es tan buena para la salud, pudieran adelantar acciones, entre ellas, educar a sus vecinos; mejor dicho, “crear pequeños ciudadanos científicos”.

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Con su reingreso al Área Metropolitana, Envigado se unió al programa y ahora, en la segunda convocatoria, 19 envigadeños fueron elegidos para monitorear desde sus hogares igual número de nubes (sensores). Uno de estos ya fue instalado en el balcón de la casa de Tatiana Andrea Zapata, comunicadora audiovisual vecina de El Dorado.

Por medio de las redes sociales del Siata, a las cuales se unió después de una visita a las instalaciones del organismo, se interesó en el reciente llamado y se encargó de cumplir con los requisitos (responder a preguntas relacionadas con este fin ambiental, ubicación estratégica para instalar la nube y conexión permanente de la misma a electricidad e internet).

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Tatiana es conocedora “del deterioro que ha venido teniendo la calidad del aire y sé que en Envigado, por su constante desarrollo y crecimiento acelerado, este también se está viendo afectado. Así que me interesaba que desde mi barrio (donde no hay otro sensor; hay unos cercanos en La Paz y Barrio Mesa) se pudiera monitorear el material particulado PM2,5”.

Su nube quedó muy bien ubicada, puesto que por su casa (sobre la av. El Poblado con calle 41A sur) “el tráfico es muy alto, pasan muchos carros y buses a toda hora. La instalaron (el pasado 26 de febrero) y ese mismo día empezó a funcionar”.

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Tatiana sigue de cerca los registros de los sensores en el territorio desde hace 6 a 7 meses. Desde el primer día identificó fácilmente en el mapa el suyo y vio que estaba en color naranja (aire dañino para grupos sensibles): “Cuando se tienen las medidas tan cercanas y es posible darse cuenta de primera mano de la realidad del aire, uno se involucra en procesos que buscan cambiar esto y adelanta acciones para prevenir y cuidar más el medio ambiente. Yo, por ejemplo, ahora prefiero decirles a mis papás que sus diligencias cercanas las hagan a pie. Para qué ir de El Dorado al Éxito de Las Vegas en carro, si se puede caminar”.

La joven considera que, además de actores privados y públicos, que han compartido compromisos ambientales, la comunidad tiene mucho para aportar: “Hay que utilizar más el transporte público y otras alternativas que contaminen menos, como la bici. Yo me he vuelto una empeliculada con este asunto y utilizo muchísimo el transporte público, pero en Envigado hago todo a pie. Entre todos podemos hacerlo, se puede compartir el carro o simplemente no usarlo, si no es necesario. Toda esta nueva experiencia ha hecho que comparta alternativas y posibles soluciones con mi familia y amigos más cercanos; yo les voy explicando qué pasa, para que se sumen”.

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La nube de su casa podría ser quitada en cualquier momento, dependiendo del uso que se le dé. Mientras tanto, y convencida de querer seguir midiendo la calidad del aire que respiramos, aparte de mantener conectado el sensor todo el tiempo, para que no deje de arrojar datos, Tatiana se compromete a asistir a los talleres y capacitaciones del Siata en los que seguirá tomando forma la información que ella debe compartir con los suyos, ojalá con todos.

*Foto ilustrativa.
Por Luisa Fernanda Angel
luisaan@gente.com.co