Urbanización de Envigado da ejemplo en gestión ambiental

Urbanización de Envigado da ejemplo en gestión ambiental

Por labores de compostaje, reciclaje y ahorro de energía, esta urbanización de Envigado fue reconocida en la categoría avanzada un concurso organizado por Asurbe.

Detrás de la portería de Suramericana se extiende un camino largo que lleva a la oficina de la administración. En los costados se encuentran las manzanas que albergan los 224 apartamentos y 9 locales comerciales que forman parte de esta urbanización; cada bloque está separado por zonas verdes con árboles de distintos tamaños y formas.

El 11 de diciembre del año pasado este conjunto residencial ubicado al frente de la antigua terminal de buses de El Dorado ganó el premio de la categoría avanzada en el Concurso Asurbe de Gestión Ambiental de la Propiedad Horizontal.

El certamen, de acuerdo con los organizadores, busca visibilizar las prácticas con las que estas “microcomunidades” aportan a la creación de responsabilidad y cultura de sostenibilidad con efectos a nivel de ciudad y país. En la edición de 2018 participaron 13 copropiedades de diferentes lugares del Valle de Aburrá y se premiaron además las categorías de emprendedores, donde ganó Carmelo II, III y IV; y básica, en la que Aviva se llevó el reconocimiento.

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Una recompensa a la constancia
La urbanización Suramericana había ganado ya la categoría básica en la primera edición del concurso en 2016. Marta Lucía Fernández, administradora y representante legal de la copropiedad, cuenta que desde entonces tienen un Plan de Manejo de Residuos Sólidos (Pmirs), que formularon con Enviaseo y gracias al cual, solo entre el 1.° de enero y el 17 de octubre de 2018 pudieron recolectar 7.177 kilogramos de material reciclable.

La dinámica, de acuerdo con Fernández, consiste en que todos los martes y viernes los residentes sacan residuos como el aluminio, cartón y vidrio a las puertas de sus casas. De allí lo recoge el personal de aseo, mientras hace la limpieza rutinaria piso a piso, y lo deposita en el cuarto de reciclaje. Después se entrega a la empresa Preambiental.

Para lograr cifras como esta, dice la administradora, hicieron capacitaciones en cada apartamento, utilizaron las carteleras de la unidad y también lanzaron una campaña en Suranotas, el periódico interno que circula cada 2 meses.

En ese sentido la copropiedad decidió incursionar también en el manejo de los residuos orgánicos e invirtió $ 3 millones en unos recipientes donde pueden procesarlos para convertirlos en abono. “Por lo general las unidades le temen al compost porque se tiene al aire libre y se generan olores, este es más práctico y aseado en el sitio que se tiene”, apuntó la administradora. El proceso se ha afianzado y actualmente, además de procesar los residuos de jardinería, también trabajan con los orgánicos que salen de las cocinas de los integrantes del comité de jardinería.

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El beneficio no solo se ha traducido en la reducción de la huella ecológica sino que ha sido tangible en ahorros en los gastos de la copropiedad. Ahora, por ejemplo, se autoabastecen de abono para las plantas (producen 650 kilogramos al mes), cuando antes invertían alrededor de $ 1 millón en este concepto. Además la tarifa de aseo se ha reducido en un 15 o 20 %.

Por otro lado, con el cambio de la iluminación de áreas comunes al sistema led y la utilización de sensores de movimiento, se logró una reducción de cerca del 30 % en la factura de servicios públicos. En pocos meses recuperaron la inversión que fue de $ 2 millones.

Este año la urbanización fue convocada a un proyecto piloto promovido por la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Agropecuario de Envigado para recolectar el aceite de cocina que, cuando se bota por el sifón, puede taponar las tuberías y contamina el agua. De acuerdo con las cifras entregadas por la empresa Grupo Eco-Lógica, encargada de la recolección, en 2 meses de implementación de la estrategia en Suramericana, se obtuvieron 99,4 kilos de aceite.

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“El dinero ahorrado se invierte en la unidad, porque los presupuestos en las administraciones siempre son muy limitados a los gastos fijos mensuales esenciales”, comentó Marta Fernández y apuntó que en este caso han comprado seteadoras y han adelantado actividades de mantenimiento.

El secreto para alcanzar estas metas, de acuerdo con la administradora, es encontrar un consejo que escuche, invierta y apruebe estas ideas. Por fortuna, en esta unidad ha sido así. Además, claro, “tocar el corazón de las familias”, crear conciencia en ellos y contar con el apoyo de los empleados de la copropiedad.

A futuro, dice Marta Fernández, la unidad planea continuar abierta a los programas formativos y de apoyo que ofrecen las autoridades ambientales, y espera consolidar un grupo con los conjuntos aledaños para que se sumen a estas prácticas.

Por Jessica Serna Sierra
gente@gente.com.co