Un recorrido por los cafés y la historia de Laureles

Un recorrido por los cafés y la historia de Laureles

Un recorrido por los cafés y la historia de Laureles

En Laureles, degustar café se convierte en el pretexto perfecto para recorrer las calles del barrio y descubrir la magia de sus lugares.

Que Laureles es una zona que se concibió y construyó con el propósito de disfrutar el placer de caminarla es un hecho. Pero ¿qué tal si a esa caminata se le suman degustaciones de café e historias de lugares tradicionales y patrimoniales? Ese es el plan que propone el Tour Café Laureles, una iniciativa de emprendimiento de Juliana Duque, comunicadora social y habitante de San Joaquín desde hace más de 30 años, que un día decidió unir su pasión por la bebida nacional y el amor por el arte y la cultura.

“El gusto por el café vino de familia, porque mi papá heredó una finca cafetera y yo de niña pasaba allá las vacaciones. Y también a veces hasta con los amigos o con gente en general, uno preguntaba de ciertos momentos en su barrio y la gente poco sabe de dónde vinieron las cosas de la misma zona donde vive”, manifestó Juliana.

Y esas 2 experiencias hicieron que la comunicadora se preguntara “por qué no se explora la ciudad, por qué la gente no siente esa curiosidad por conocer lo suyo” y se le ocurriera promover “un recorrido donde se puedan conocer los establecimientos de café que hay en los barrios y que ya se preocupan por tener un café especial, de fincas antioqueñas o quindianas, y de hacer una buena preparación con diferentes métodos. Y que se pueda combinar esto con el reconocimiento de la historia del barrio”.

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El recorrido, que se hace mensualmente, empieza en la UPB “porque es una parte importante del barrio, que se comenzó a construir al mismo tiempo que las casas”; continúa por la carrera 70, que “en la época de auge del narcotráfico fue muy famosa porque la gente se empezó a congregar allí a ver los partidos de fútbol, y también porque se celebraba un evento de la Feria de las Flores (Arrieros, Mulas y Fondas), que era innovador para esos años”.

Allí llega la primera degustación, en Naturalia Café, “que es un café que se distingue por su variada programación cultural”, y sigue después hacia el Primer Parque de Laureles, “pero en ese trayecto vamos hablando de las diferencias de la arquitectura y de cómo antes las viviendas eran pensadas para albergar familias numerosas. Mostramos algunas que sobreviven y también el lugar que ocuparon otras que fueron reemplazadas por edificios”.

El camino continúa alrededor del Primer Parque: “Llegamos a Algarabía, que es un café que nos muestra un modo de preparación especial”, y continuamos caminando para llegar al Segundo Parque, “donde contamos que esa fue la primera glorieta que hubo en la ciudad. Seguimos el recorrido y relatamos, por ejemplo, la historia de la iglesia Santa Teresita y de otras casas que fueron importantes, así como el Jardín del Arte, que le pertenecía a la cónsul de México, donde se congregaban artistas y que ya no existe”.

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Al final de todo el trayecto está La Casa del Millón, cuyo valor monetario la convirtió en leyenda. “Lo chévere fue que imprimimos unas fotografías como material pedagógico, que nos permiten mostrarle a la gente el antes y el después, lo que era cada lugar y lo que es ahora”, concluyó Juliana.

Pero toda esta actividad que gira en torno a compartir conocimiento, no sería posible sin un trabajo de investigación de la historia de Laureles que, al no estar completamente documentada, implica escarbar entre la tradición oral de aquellos que por décadas han habitado allí.

En parte, esa ha sido la labor de Gregorio Henríquez, quien es antropólogo, escritor e investigador urbano.
Para él, “el valor que tiene el Tour Café Laureles, en primer lugar, es visibilizar una zona que poco se incluye en los circuitos de reconocimiento de la ciudad, en el tema patrimonial, en el tema incluso arquitectónico y social, pareciera que hay un énfasis en otros sectores de la ciudad, con toda la lógica por su antigüedad, pero Laureles está hablándonos de otro momento de Medellín, de otro proceso que bien vale la pena articular al relato de lo que ha sido y es la ciudad”.

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El experto señaló que existe una especie de prejuicio sobre Laureles, puesto que “la gente a veces se ha centralizado en otras zonas de la ciudad y se pregunta qué hay para hacer en Laureles, porque ha visto porciones, la periferia de un barrio tan vital, pero no se ha integrado a recorrerlo. Entonces las anécdotas, la magia que tiene un espacio que rompió con la cuadrícula y que nos empezó a proponer otra forma de movernos a través de las circulares y transversales, creo que es una buena invitación para dejarse seducir por otro rincón de la ciudad”.

Un rincón que, pese a la acelerada transformación que ha sufrido en los últimos años, se resiste a perder su carácter tranquilo, que llama a conocerlo paso tras paso.

Por Sergio Andrés Correa
sergioco@gente.com.co