Lo orgánico, más cerca del barrio

Lo orgánico, más cerca del barrio

Enseñar a los vecinos a ejercer un consumo responsable es el propósito de la Feria de la Sostenibilidad y la Alimentación Saludable, iniciativa de la Acción Comunal.

Feta, brie, azul o madurado, con tomates secos, tomillo o ajo son algunas de las variedades de queso que Marcus Kracklauer produce en su parcela en Guarne y comercializa cada mes en el Festival de la Sostenibilidad y la Alimentación Saludable, organizado por la Junta de Acción Comunal del barrio Los Conquistadores.

Él, suizo de nacimiento, pero residente en Colombia desde hace 16 años, se sumó hace varios meses a los productores, en su mayoría campesinos de zonas aledañas a Medellín, que integran el Festival, con los ojos puestos no solo en vender, sino también en hacer pedagogía sobre el consumo responsable y los beneficios para el organismo y el medio ambiente de utilizar productos orgánicos: “Yo creo que la gente está buscando lo orgánico, lo natural y libre de empaques y quiere conocer a los productores. La gente puede saber de dónde viene lo que está comprando”, indicó.

Y es que esa labor formativa ha sido objetivo fundamental de la Junta de Acción Comunal desde el lanzamiento de la iniciativa, hace 4 años y medio. Luis Guillermo Facio Lince, quien actualmente se desempeña como tesorero del organismo de participación, explicó que “nosotros como Acción Comunal tenemos un lema que es ‘construyendo una comunidad sostenible’ y de ahí partimos para hacer todos los eventos. Para nosotros no es tan importante la venta de los productos, a nosotros lo que más nos importa de estos eventos es la pedagogía de la sostenibilidad. En Medellín se hacen unos 50 mercados campesinos, la gente le compra al campesino, pero no está la pedagogía. Detrás de eso no le enseñan a la gente por qué es importante”.

Y justamente a ese punto se refirió Gilberto Arana, actual presidente de la junta, señalando que “otro punto clave de este evento es el tejido social que se está creando entre los habitantes de un sector residencial de estrato 5 con el campesino, para que ese campesino le pueda vender a esta gente a un precio que le justifique. Porque si el campesino con lo que vende no logra vivir en su tierra, se tiene que venir a las laderas de Medellín a formar más cordones de miseria”.

Una labor que ha tenido valor para William Salazar, habitante del sector y voluntario del festival. En sus palabras, “este es un espacio para que la gente reflexione sobre ese ser ciudadano, porque puede comprar en un almacén de cadena, donde quiera, pero por qué no comprarle al campesino directamente, un campesino que está haciendo un esfuerzo por cuidar el agua, el suelo, porque es algo ecológico”.

Y a medida que el evento, que incluye actividades musicales, cursos de preparación de alimentos saludables y actividades con mascotas, se vuelve habitual, la respuesta de la comunidad se va incrementando. Así lo reconoció Óscar David Restrepo, apicultor que hace cerca de un año viene participando en el Festival: “Acá tenemos una clientela que se ha vuelto asidua, viene mes a mes dentro de sus posibilidades. Traen el envase ecológico para devolverlo y hasta prefieren usar miel que azúcar”.

Por Sergio Andrés Correa
sergioco@gente.com