En Envigado atendieron como a una reina a tigresa de Bengala

En Envigado atendieron como a una reina a trigresa de Bengala

En Envigado atendieron como a una reina a tigresa de Bengala

Unos 10 días permaneció en la clínica veterinaria del Ces una tigresa de Bengala cachorra. Cómo fue atendida, qué comía. Entérese.

Valió la pena subirse a un carro para recorrer poco más de 170 km en un período de 3 horas. La valió por la recuperación de la pata trasera izquierda, fracturada posiblemente por estar jugando. Normal, lo que haría cualquier tigre de Bengala a los 4 meses de edad.

Le diremos por ahora Dalila, como fue llamada al momento en que se registró su nacimiento en el Parque Temático Hacienda Nápoles (pero la idea no es humanizarla y de recibir algún nombre de manera oficial, sería autóctono, respetando el origen de esta especie exótica).

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Así que el viaje lo hizo Dalila desde el parque turístico mencionado hasta el Centro de Veterinaria y Zootecnia (CVZ) de la universidad Ces, en Envigado (km 4, loma El Escobero). A su llegada flechó corazones y, por el hecho de ser una cachorra improntada (es decir, acostumbrada a la relación con seres humanos), requería acompañamiento permanente, por lo que resultaba imposible no encariñarse o enamorarse de la pequeña gran felina.

Uno de los que estuvo al pie de su evolución fue el médico veterinario Juan Pablo Villegas. Desde su ingreso al CVZ la tigresa empezó “un proceso de recuperación, manejado con dieta. Tuvo tratamiento y evaluación por su convalecencia y su procedimiento, conservador, incluyó un vendaje para su reparación, pues los cachorros tienen buena consolidación y su recuperación es más fácil que la de un adulto”, fue lo que nos contó cuando Gente la visitó.

Entre tetero, juegos y sueño
Si bien el experto (al igual que otros profesionales de la veterinaria) no le perdió nunca el rastro al proceso de la cachorra, al lado suyo, aprendiendo cada comportamiento, permanecieron Paulina Tobón (estudiante de esta rama de décimo semestre) y Sara Bonilla (voluntaria de quinto semestre del grupo de estudio de fauna del Ces, Fauces).

En los cerca de 10 días que estuvo la paciente estas 2 jóvenes estudiantes se volvieron expertas en biberones. El tetero de Dalila (común, como el de un bebé humano, de 11 onzas y que tomaba cada 6 u 8 horas —lo que aportó a su buen peso de 19 kg—) lo preparaban con leche para neonatos, un poco de agua, yema de huevo, mantequilla y suplemento de calcio. Adicionalmente en esta mezcla remojaban pollo, vísceras y trozos de carne y se los daban. Pero siempre así: remojados.

“Le gusta comer pollo y triturar huesos”, dijo Sara y contó que entre sus juguetes preferidos estaban un tarro y ramitas de árboles. También le llamaba la atención el sonido de las escobas y les buscaba juego. En cuanto a sus horarios de sueño, Paulina mencionó que de 24 horas la tigresa dormía unas 16: “La verdad, un buen dormir. Desde su llegada se ha notado la evolución. Nos va a hacer mucha falta (hasta hemos aprendido de sus sonidos característicos, cuando está estresada, cuando tiene hambre, cuando está contenta), pero es positivo que vuelva a su entorno familiar“, afirmó.

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Eso sí, Tobón dejó claro que su comportamiento tan cariñoso (y eso que al principio se mostraba temerosa ante otros animales que circulaban por el CVZ o cuando se acercaban muchas personas al tiempo) no es común: “Es importante aclarar que ella no es el ejemplo de un tigre; es así porque es improntada, pero un tigre de Bengala no es tan dócil. Por su crianza y los cuidados que recibe permite acercarnos y actuar de esta forma. Si fuera un individuo exótico normal, sería otra la situación”.

Atendida como una reina
Improntada y todo, una cosa es cierta: si el león es el rey de la selva, esta tigresa fue la reina de la clínica veterinaria del Ces. No le faltó nada. Recibió antibióticos y suplementos, fue nebulizada y le hicieron radiografías, ecografías y exámenes de control, entre hormonales y de sangre.

Sin ser una condición determinante, en gran parte lo que hizo posible su minuciosa atención fue el convenio que existe entre el Parque Temático Hacienda Nápoles y la universidad Ces, siendo esta última la que atiende desde sus animales que requieran remisión (gracias a sus condiciones favorables, aparatos y nivel de investigación) hasta los casos extremos del parque.

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Con Dalila, por ejemplo, el resultado fue exitoso y su recuperación le permitirá reunirse pronto con su manada (la de ella la conforman 8 tigres de Bengala, entre ellos, su hermano y su mamá. Y hay otra manada de 3 tigres). Hoy por hoy, esta tigresita está en guardería, junto a 1 jaguar, 2 tigrillos y 1 danta. Allí permanecerá hasta recuperarse del todo y luego será aproximada a su grupo familiar. De aquí a 1 mes, si todo sigue saliendo bien, podría reintegrarse.

Por Luisa Fernanda Angel
luisaan@gente.com.co