Con arte Jairo les da alas a los reclusos de Envigado

Con arte, Jairo le da alas a los reclusos de Envigado

Con arte Jairo les da alas a los reclusos de Envigado

Desde comienzos del año este artista dicta talleres de artesanías, técnicas pictóricas y letra manuscrita a los internos de la Cárcel de Envigado. Conozca su historia.

En medio de una visita a la cárcel de Envigado para ver a su sobrino, el artista y pesebrista Jairo Franco Martínez conoció el taller donde algunos internos pasan los días dedicados a tallar madera y pintar artesanías.

Su primera impresión fue que allí había talento humano para trabajar y por eso ideó un programa de talleres con los que, desde enero de este año, comparte su conocimiento a los reclusos.

“Quise darle gracias a Dios por tantos años de vida y porque a pesar de las 11 cirugías que me han hecho, 6 de ellas de cáncer, todavía estoy en condiciones productivas”, cuenta Franco Martínez. “He querido compartir los 60 años que llevo en las técnicas pictóricas y los 50 de fabricación de pesebres, con las personas más necesitadas, entre ellas estos jóvenes que están aquí por algún motivo o error que cometieron”.

Jairo Franco estudió pintura y dibujo en el Instituto de Bellas Artes y dice que el arte le ha servido no solo como refugio ante las dificultades sino también como terapia, pues gracias a esta práctica ha alivianado sus quebrantos de salud.

Lea también: La escritura, su inspiración dentro y fuera de la cárcel

Los talleres son los martes y jueves en la mañana y, como cualquier clase, comienzan con el llamado a lista. Un grupo de muchachos atentos, la mayoría con rostros muy jóvenes, se ubican en un rincón del salón sentados en sillas plásticas.

Desde el patio llegan los sonidos de conversaciones mezcladas y una canción de Héctor Lavoe. Adentro del taller, en cambio, hay concentración y silencio. Todos escuchan las palabras del profesor Jairo, quien les propone dividirse en grupos para emprender proyectos en técnicas pictóricas, publicidad para interiores o exteriores y artesanías.

Al mismo tiempo les muestra un rebaño de ovejas en movimiento que llaman la atención, una chiva y un modelo del Ferrocarril de Antioquia. “Todo esto lo pueden aprender a hacer ustedes”, les dice. También les enseña un cuadro de Jesús pintado a mano, el retrato de un joven con camiseta del Atlético Nacional y 2 letreros que dicen: “El arte es la mejor terapia” y “yo quiero, puedo y voy a mejorar”.

Mientras el profe dicta su taller, Juan Esteban, un joven que espera el dictamen de su condena en agosto, saca de una de las repisas los portacelulares en los que ha estado trabajando con sus compañeros. Algunos tienen pintados motivos de caricaturas infantiles y explica que esos los hace otro interno llamado Simón, experto en dibujar de muestra. Luego él se encarga de tallarlos y otro joven los pinta.

Le sugerimos: Elija el diseño del nuevo ecoparque de El Dorado

Así se dividen el trabajo para hacer también relojes de pared y unas figuras de gallinas con espacio para poner los huevos en la cocina. De acuerdo con Jairo, el objetivo de estos talleres es pulir a los muchachos que ya están más avanzados y enseñarles otras técnicas que pueden ayudarles a perfeccionar sus estilos, como la pintura al óleo.

Otro de los internos que prefiere mantener en reserva su nombre, dice que participa de este espacio para desestresarse: “Aprende uno muchas cosas y tras de eso no sabía que tenía un arte oculto“.

A él lo buscan para pintar con vinilos y delinear; ambas habilidades las adquirió en la cárcel. “Eso es lo bueno, porque a uno el tiempo acá se le va de una“, dice, y agrega que además todos los que trabajan allí obtienen un beneficio de rebaja de pena.

En el momento los reclusos venden sus productos a los familiares que los visitan cada 8 días, pero el propósito de Jairo Franco Martínez es motivar los convenios con los comerciantes envigadeños para apoyar este emprendimiento. Incluso planea enseñarles a hacer pesebres para venderlos el próximo diciembre.

No se pierda: ¿Por qué no han terminado las obras en la 43A de Envigado?

Jairo recuerda que el primer pesebre que él hizo fue en 1969, para la empresa Coltejer, de donde es jubilado. Luego su entusiasmo por los paisajes bíblicos le dio reconocimiento y lo llevó a dar capacitaciones en su natal Amagá, donde algunos de sus alumnos ya tienen talleres en casa.

El propósito de este artista es brindarles a los internos de la cárcel de Envigado los materiales que necesiten para sacar adelante sus proyectos. Por otro lado, su hermana le colabora con el aporte de algunos utensilios y su hermano les dicta clases a 3 internos que no saben leer ni escribir. “La idea es seguir hasta que Dios me dé salud y vida”, dice Jairo.

El taller permanece abierto hasta las 4:30 de la tarde, cuando los reclusos se dirigen a comer y luego a sus celdas. Al día siguiente, desde las 8:30 de la mañana, el guarda Gustavo les abre nuevamente la puerta para que retomen sus labores.

Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co

Continúa Leyendo