Vecinos, los padrinos de los nuevos 57 árboles de Señorial

Vecinos, los padrinos de los nuevos 57 árboles de Señorial

Vecinos, los padrinos de los nuevos 57 árboles de Señorial

El fin de semana, del 8 de abril, hubo jornada de siembra y apadrinamiento. De los 100.000 árboles que se plantarán en Envigado van cerca de 30.000.


Lista la nueva tarea en la agenda de Ana Sofía Giraldo, una pequeña de 7 años y vecina de Señorial. Según ella, a partir de ahora y cada 15 días visitará, en compañía de Susana, su hermanita (de 5), a “Fresita”, el árbol al que así bautizó y que fue sembrado por las 2 niñas en una de las zonas verdes aledañas a la parroquia Sagrado Corazón de Jesús. Lo revisará, le pondrá agua y le leerá cuentos.

“Fresita” es un Flor de reina, árbol que en su madurez dará una hermosa flor morada y que podría alcanzar los 8 metros de altura. Pero además es 1 de los 57 individuos que llegaron a este rincón envigadeño para enriquecer su diversidad forestal y para fortalecer el Plan Siembra Aburrá, del Área Metropolitana, que solo en nuestro municipio tiene como meta sumar 100.000 árboles al inventario existente (10.000 de los mismos, en zona urbana).

De dichos 100.000 ya van cerca de 30.000: unos 4000 en barrios de la ciudad y otros 26.000 en la zona rural, indicó el secretario de Medio Ambiente, César Mora. De acuerdo con el funcionario, en esta oportunidad (el domingo pasado) fue elegido el sector de Señorial para la siembra comunitaria, debido a su alto valor ecológico.

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Sin embargo, pese al arbolado, “se requerían más y nuevas especies, muchas de las actuales son repetidas (sobre todo urapanes y laureles), así que por eso se trajeron otras, aptas para el entorno”.

Una de ellas es el ébano, y de esta un ejemplar eligió a Sergio Villa para que lo sembrara y apadrinara. El joven de 17 años, que hace parte de la Red de Escuelas de Música y es miembro de la banda marcial (la misma que amenizó el encuentro del domingo), no sabía nada de esta especie, era la primera vez que escuchaba el nombre, pero estaba feliz de plantarlo puesto que le “gustan mucho los árboles, en mi casa soy el que riega las matas y las mantiene lindas. Pienso cuidar este ébano, visitarlo y estar al pie de él“.

Y es que dentro del Plan Siembra —que inició en 2016, pero que para Envigado se firmó el año pasado— se encuentra el Plan Padrino. Según Héctor Duque, de la Subdirección Ambiental del Área Metropolitana y coordinador del Plan Siembra Aburrá, el objetivo es que “la gente sienta apropiación de ese árbol sembrado”.

No es sembrar por sembrar —continuó el experto— pues eso traería dificultades por las especies inadecuadas para ciertos sitios. Hay que cumplir con especificaciones técnicas, y si se hace de la mano de las autoridades y de expertos se garantiza que quede bien”.

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Todo es una cadena
Fue por esta razón que la comunidad que participó de la actividad (conformada por grupos familiares, infantiles, ecológicos y entidades) primero asistió a una charla de sensibilización, en la que se informó no solo sobre las características del árbol que iban a sembrar, sino sobre el hecho de que su sector está “ligado al Cerro Tutelar, las aves acá buscan albergue y alimento. Hay zonas verdes generosas en Señorial, pero se debe fortalecer su conectividad ecológica (de la que tanto habla el Sistema Local de Áreas Protegidas de Envigado, Silape), por ejemplo, con el humedal El Trianón, la quebrada Cien Pesos y el parque La Heliodora”, dijo el secretario Mora.

Para determinar las especies que fueron elegidas, su comportamiento y desarrollo, el plan se basó en elementos técnicos del Área Metropolitana y otras instituciones de la región. Tal como indicó Héctor Duque, existe un documento, llamado “La guía del arbolado urbano”, desarrollado conjuntamente con la Universidad Nacional, que cuenta con un estudio técnico y minucioso de cada una de las especies de mejor adaptación al Valle de Aburrá, “con base a este se relacionan y se siembran las especies. Cada sitio potencial es identificado y analizado con trabajo técnico. Se define y si sí, según el área disponible, se determina el porte de cada árbol (pequeño, mediano o grande)”.

El coordinador del Plan Siembra se refirió a aquella época (entra la década del 60, la del 70 y un poco la del 80) cuando en la región metropolitana se sembraron falsos laureles que fueron generando problemas grandes en las ciudades, principalmente por sus raíces. Por eso es que “la actividad de siembra no debe darse de manera autónoma. Quien desee hacerlo de forma voluntaria, que se acerque a la Secretaría de Medio Ambiente (y otras autoridades) y se asesore. Que busque el visto bueno, porque también el sitio que ha escogido para este fin podría estar destinado a otra actividad”.

Lo cierto es que no deberíamos perderle el rastro a este plan, sigámoslo de cerca. Quién quita que sus caminos de conectividad lo lleven a nuestros barrios y que con árboles nuevos y, sobre todo idóneos, termine reforestándolos.

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Por Luisa Fernanda Angel G.
luisaan@gente.com.co