Con sensor alternativo monitorean el aire en Belén

Con sensor alternativo monitorean el aire en Belén

Con sensor alternativo monitorean el aire en Belén

En el área metropolitana la calidad del aire se mide en 18 estaciones de monitoreo, y una red de ciudadanos científicos (250) que, con sensores de bajo costo instalados en sus casas, aporta datos a la red del Sistema de Alerta Temprana del Valle de Aburrá (Siata).

Pero no son los únicos. Alternas a estos dispositivos oficiales han surgido otras iniciativas para recolectar y difundir información sobre el aire que respiramos, una de ellas desde Makaia, una corporación que busca generar transformación con tecnología, innovación y cooperación.

A partir de la estrategia llamada Cultura de datos, la entidad instaló un sensor de bajo costo en el Parque Biblioteca de Belén (por la entrada de la carrera 76), que entrega datos sobre el Índice de Calidad del Aire (Ica) y también indica las variables meteorológicas de temperatura y humedad.

En una presentación de la propuesta, que tuvo lugar el 11 de abril, la líder de proyecto, Andrea Lara, explicó que la idea surgió a partir de la contingencia atmosférica del año pasado, con la que surgió la inquietud de buscar una forma en que todas las personas tengan acceso a la información y se apropien de ella para generar cambios en su entorno.

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En esa última línea, agregó Lara, la instalación de los dispositivos se complementa con talleres (en Belén se hizo uno en noviembre y están pendientes otros 2), en los que se les explica a los participantes qué son los datos abiertos, qué información pueden obtener a partir de los sensores y cómo pueden analizarla.

IBM apoyó la compra de los primeros sensores de Makaia, y para determinar su ubicación, la corporación hizo una convocatoria a espacios públicos que quisieran participar en el proceso. Al Parque Biblioteca de Belén llegó específicamente por la gran afluencia de público detectada en el lugar.

¿Datos distintos a los del Siata?
Los sensores de Makaia pueden ser consultados en el sitio web www.purpleair.com, una red alterna en la que también puede observarse cómo está la calidad del aire en otros lugares del mundo.

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La principal diferencia entre estos sistemas es que la información de Makaia se actualiza en promedio cada 90 segundos y la del Siata, cada 40 minutos (los ciudadanos científicos entregan datos cada minuto y se calibran con los sensores oficiales). No obstante, la información se promedia en la escala horaria, porque las resoluciones deben ser mínimo de 1 hora.

La confiabilidad de los dispositivos que usa la corporación es de 95 %, según el centro de evaluación de sensores para la calidad del aire de la costa este de Estados Unidos, pero aún no se tiene conocimiento sobre sus similitudes con la red oficial del Valle de Aburrá.

Con el propósito de evaluar el nivel de coincidencia, Makaia instaló un sensor al lado de la estación de monitoreo madre del Siata, en la Universidad Nacional. Andrea Lara resaltó que con este proyecto no se trata de competir, sino de que haya más sensores, más información en la ciudad y que la gente sepa cómo usarla.

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En este sentido, Andrea González, trabajadora social de la biblioteca del barrio Santa Cruz, adonde también llegó la estrategia, contó que cerca de ese lugar hubo un incendio hace 1 mes y en ese momento el sensor mostró un Ica dañino para la salud. Los vecinos se inquietaron por la información y no solo eso, al darse cuenta que hechos como ese podían volver a presentarse, decidieron comenzar a sembrar árboles en el sitio afectado y a preocuparse por cuidarlo.

Carlos David Hoyos, director del Siata, expresó que estrategias de monitoreo como Makaia y otras similares como Unloquer son muy valiosas, y por eso el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (Amva) y el Siata también han promovido proyectos de apropiación social del monitoreo, como lo son los ciudadanos científicos.

El llamado que se ha hecho a quienes trabajan en estas propuestas es sobre la importancia de la veracidad de la información, pues “si la idea es hacerla pública, debe haber un esfuerzo importante en calibrar”, de ahí la idea de ubicar un sensor de Makaia al lado de la estación del Siata, en la Universidad Nacional.

“Estamos adquiriendo información para comparar si lo que se mide con estas estaciones de bajo costo es similar, para poder informar a la comunidad. Cuando tengamos la suficiente información evaluaremos de manera conjunta, para ver si hay algún tipo de sesgo”, comentó el director del Siata y agregó que en ese caso se podrían generar ecuaciones estadísticas para que los datos puedan ser útiles.

Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co