La Semana Santa en El Dorado tendrá acento andaluz

La Semana Santa en El Dorado tendrá acento andaluz

La Semana Santa en El Dorado tendrá acento andaluz

Rafael Sánchez, artista de origen español, y el pintor Ramón Cárdenas, están detrás de una pieza que será protagonista del Viernes Santo en El Dorado. ¡Conózcalos!

El domingo 22 de marzo desfiló por las calles de Santa Fe de Antioquia una imagen que llamó la atención. Sobre un cajón de madera de 2,80 metros de largo por 2 de ancho, iba el Cristo yaciente de la parroquia San Rafael de El Dorado, iluminado por faroles y adornado con pinturas al óleo en su base. Allí, en la procesión previa a Semana Santa, se estrenó la pieza de arte elaborada por 2 envigadeños.

Para hablar de la historia de esta obra hay que referirse a Rafael Sánchez, un vecino del barrio El Oasis que nació en Córdoba, España, donde se graduó como técnico especialista en talla de madera. Durante los 2 últimos años de su carrera hizo prácticas con don Antonio Bernal Redondo, un imaginero de los más importantes en Andalucía, y ya suma 17 años trabajando en esta área.

Sánchez se casó con una envigadeña y en vista de que ya lo llamaban desde Colombia para pedirle trabajos y restauraciones, en 2014 decidió venir a vivir en la Ciudad Señorial.

El año pasado hizo el Cristo yaciente de la parroquia El Dorado, por encargo del sacerdote Germán Valencia. Lo bendijeron el Viernes Santo y al terminar la procesión los integrantes de la Cofradía del Santo Entierro de San Rafael se acercaron al escultor para pedirle que hiciera un anda tipo española que acompañara la imagen.

“Mira, yo a esto no me dedico, pero por ser una imagen mía, accedo para que se procesione bien linda”, les contestó el maestro.

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En el diseño incluyó 4 faroles para las esquinas del cajón, cada uno con 4 velones para lograr una buena iluminación. Alrededor dispuso 12 faroles pequeños de los que en España llaman “de guardabrisas”, porque vienen con cristal. Estos simbolizan los apóstoles. Para las imágenes del viacrucis ubicadas en la base, contó con el trabajo del maestro Ramón Cárdenas.

Cárdenas nació en Envigado, en una finca llamada La Tolda, situada en la carretera que sale a Las Palmas. El nombre de la propiedad se debía al diseño de la casa, que el dueño y patrón de sus padres (Francisco Cardona, exgobernador de Antioquia) había visto en Europa.

Estudió en el Centro Nacional de Artes Gráficas, en Bogotá, e hizo su carrera de litógrafo en empresas y Publicidad Ultra y Movifoto y en Editorial de Bedout se desempeñó en labores de fotomecánico.

En 1976 decidió dedicar su vida a la pintura. Por medio de lecturas, conversaciones con sus colegas y también por el talento que ya tenía para dibujar, incursionó en las técnicas del óleo, la plumilla, el pastel y la acuarela, que es la que más le gusta.

Perteneció a la primera Asociación de Acuarelistas, en la que definió su enfoque en la temática costumbrista. “Pintábamos todo lo nuestro: casas de tapia, portadas, temas de arriería, de café”, comentó el maestro que ha mostrado sus obras en la Sociedad Antioqueña de Ingenieros, en la Exposición Homenaje a la Maestra Débora Arango, en la Cuarta Muestra El Poblado Unido por el Arte, del Museo El Castillo y en el Segundo Encuentro Nacional del Tiple.

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Pintar el viacrucis para el anda del Cristo yaciente fue todo un reto. Aunque ya había pintado imágenes religiosas por encargo (como san Judas o Guadalupanas, por ejemplo), no se había enfrentado a un trabajo de estas características.

“Yo lo acepté con cierto susto, pero me sentí muy honrado de que Rafael contara conmigo. Afortunadamente no lo decepcioné”, apuntó el pintor.

Desde septiembre comenzaron a trabajar en la obra. Las dimensiones de los cuadros del viacrucis son de 22 centímetros de alto por 33 de ancho. Según explicó Cárdenas, están hechas en una técnica conocida como canvas, que consiste en una tablilla forrada en tela, “más fácil de retocar, por si se aporrean en la procesión”.

El primer paso fue la inspiración. Rafael le sugirió estudiar las pinturas del francés Gustave Doré, “que tiene unas plumillas de imágenes religiosas del siglo pasado, hermosísimas”.

Cuando se le pregunta cuál de las estaciones fue más difícil de representar, el maestro dice que todas: “Desde que uno comienza hasta que acaba, es sudando la gota fría“, comentó entre risas.

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Aunque la entrega del anda estaba programada para el Viernes Santo de este año, Rafael y Ramón tuvieron que acelerar la marcha porque la Junta de Cofradías de Santa Fe de Antioquia los invitó a participar el domingo 22 de marzo en una pre Semana Santa, en la que llevan a cabo una procesión magna del viacrucis.

Entre 14 y 16 cofradías de Antioquia llevaron sus imágenes al encuentro y, según cuenta el maestro Rafael, el Cristo yaciente de El Dorado tuvo una acogida grande, la iluminación y la magnitud del anda lo destacaron entre los demás.

En sus obras Rafael suele hacer un ritual heredado del Barroco, que consiste en introducir un tubo de cristal con un pergamino que indica el nombre de la imagen, quién la hizo y para quién, además de algún trozo de periódico o moneda que dé información sobre la fecha.

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Así lo hizo en el Cristo yaciente de la parroquia San Rafael, donde introdujo una piedra de ara que donó el sacerdote, y para el Cristo de la Misericordia, en el que está trabajando actualmente, insertarán una reliquia de la santa madre Laura. Según indicó el maestro, esta información es útil también para los momentos en que se deba hacer una restauración.

Para la presentación durante la Semana Santa, el anda tendrá además 2 medallones: uno adelante con el cordero de Dios pintado y otro atrás con el escudo de la cofradía. Todo su trabajo es hecho en madera de cedro, que tiene una simbología en el ámbito religioso: “En el Antiguo Testamento se dice que en las ofrendas a Dios se quemaba cedro, porque tiene un aroma similar al incienso”.

Lo bueno de estas piezas, según el imaginero, es que invitan a que la Semana Santa no se estanque. Además, para su oficio de artistas significa que si las obras son hechas para cofradías, se van a exponer cada año, y si están en una parroquia, pueden admirarlas durante los 365 días, no deben esperar una exposición para mostrarlas. “Es crear patrimonio, ya es fijo que estarán expuestas para la devoción de la gente”.

Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co