Sellan fundación de falso padre en La Castellana

Sellan fundación de falso padre en La Castellana

Sellan fundación de falso padre en La Castellana

Un autodenominado “padre” instaló una fundación en La Castellana, lo que se convirtió en un verdadero tormento para los vecinos.

El día en que Jaime Alonso Patiño tuvo que salir a defender a su esposa embarazada, que estaba siendo intimidada en la acera de su propia casa por un habitante de calle que sostenía un palo de madera y le pedía dinero, supo que las cosas con la Fundación Obras del Padre Pío se habían salido de las manos.

Hacía ya 8 meses que la casa contigua se había instalado una fundación, aparentemente de carácter religioso y social, que, según se lee aún en su página de Facebook, es una “entidad sin ánimo de lucro” que “ayuda a habitantes de calle”. Su nombre, Obras del Padre Pío, hace referencia al monje católico italiano Pío de Pietrelcina, elevado a santo por el papa Juan Pablo II en 2002.

Pero con el pasar de los días, el actuar de la fundación se empezó a convertir en todo un infierno para los habitantes del barrio La Castellana. Su director, que se identificaba como el padre José Jairo Saldarriaga, “repartía desayunos y almuerzos a habitantes de la calle, aun cuando la Alcaldía recomienda evitar esta práctica y tiene programas integrales para atenderlos”, señaló Jaime Alonso Patiño y describió que “los habitantes de calle empezaron a llegar y se quedaban durmiendo en la entrada y frente a los garajes de las residencias nuestras y hacían sus necesidades fisiológicas de igual manera en nuestras propiedades”.

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El vecino agregó que “este es un barrio con mucha presencia de adultos mayores, y ellos obstaculizaban todas las aceras, las personas no podían desplazarse, los habitantes de calle se volvían agresivos, trataban mal a los residentes y a los mismos celadores. Si la comida de la fundación no les gustaba, se la tiraban a la gente”.

La situación fue llegando a su límite cuando, de acuerdo con el testimonio del vecino, dentro de la casa en que se instaló la fundación empezaron a celebrarse oficios religiosos propios del catolicismo, como misas y rosarios, y “también al parecer exorcismos, porque se escuchaban personas gritando”, generando problemáticas asociadas al ruido.

Los vecinos habrían acudido al líder de la fundación en varias ocasiones para expresarle sus reparos, pero “no nos brindó solución alguna. A algunos comerciantes que se quejaron porque se habían incrementado los hurtos desde que había más habitantes de calle en el barrio les dijo que llamaran a la Policía”, concluyó Patiño.

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Cansados, 180 habitantes de La Castellana firmaron una comunicación dirigida a la Inspección de Policía 11B, denunciando la situación. En primera instancia, la Inspección procedió con el sellamiento del lugar e impuso una multa de $ 832.312, teniendo en cuenta que el uso del suelo definido por el Pot para el corredor de la calle 33AA, en La Castellana, es de baja mixtura, con predominancia residencial. Sin embargo, José Jairo Saldarriaga interpuso un recurso de apelación.

La decisión de la Inspección de Policía fue ratificada por la Secretaría de Gestión y Control Territorial, mediante Resolución del 14 de marzo de 2018, teniendo en cuenta, entre otras consideraciones, que zonas residenciales “se permite hasta 1 local de 50 metros cuadrados máximo (…) y no se permitirán proyectos con intensidad de uso del 100 % en usos diferentes a vivienda”.

Pero esa no era la única arista por resolver. Respondiendo a la solicitud de la Inspección 11B, la Arquidiócesis de Medellín informó en una carta firmada por el vicario general, presbítero Óscar Augusto Álvarez, que el señor José Jairo Saldarriaga “no es sacerdote de la Iglesia católica, apostólica y romana que preside el papa Francisco a nivel universal y el arzobispo Ricardo Tobón Restrepo en la Arquidiócesis de Medellín”.

Por tanto, señaló la Arquidiócesis, la Iglesia “no puede reconocer como propios los actos que él realice, como matrimonios, bautismos, celebraciones eucarísticas (…) ni es responsable de los efectos que de estos actos se deriven”.

A la fecha, la casa en que funcionaba la fundación sigue sellada y los vecinos reportan tranquilidad. Gente tocó la puerta del lugar, pero nadie acudió a abrir.

Por Sergio Andrés Correa
sergioco@gente.com.co