En el Parque Explora cada quien arma su propia orquesta

En el Parque Explora cada quien arma su propia orquesta

En el Parque Explora cada quien arma su propia orquesta

El Parque Explora, de Medellín, inauguró una sala multisensorial integrada por 32 propuestas interactivas. Una invitación para el fin de semana.

Mientras 2 mujeres con audífonos bailan cumbia e improvisan una coreografía, otras personas exploran instrumentos ancestrales, disfrutan un atardecer llanero, hacen dibujos digitales sobre piezas musicales, componen en un sintetizador, sienten la vibración de los sonidos en su cuerpo o son las protagonistas de su propio videoclip.

La música no es una cuestión solo de los oídos, por eso el pasado 24 de octubre el Parque Explora, luego de un proceso de investigación y construcción de casi 2 años, abrió la Sala Música, un espacio de 900 metros cuadrados que se divide en 5 zonas: Identidades, Fenómeno sonoro, Sistemas musicales, Grabar y reproducir y Expresión. Todas con un mismo fin: “Que los asistentes se encuentren con su propia musicalidad, bien sea que la hayan perdido, la hayan olvidado o que nunca la hayan identificado”.

Esta experiencia multisensorial se suma a las 3 salas existentes (Mente, Tiempo y En Escena) y cuenta con 39 audífonos, 7 proyectores, 8 micrófonos, 33 parlantes y 39 pantallas distribuidos en cerca de 32 propuestas interactivas guiadas por una clasificación de la música: la académica, la tradicional y la popular, con fronteras un poco difusas.

Desde que se inicia el recorrido, el lugar invita a la exploración de sonidos. A lo largo del costado izquierdo del corredor que da la bienvenida, hay un instrumento de tubos que la gente toca mientras que algunos niños corretean a carcajadas. Este es el preámbulo.

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Unos pasos más dentro, las voces de los visitantes empiezan a entremezclarse con las melodías de la kalimba, el bombo sinfónico, el monocordio y el aerófono que están en el centro del salón. “Este es un lugar para recorrer con asombro”, dice José Julián Ramírez, divulgador de la Sala. Y tiene razón.

“El primer nivel se basa en lo natural y lo cultural. Nos vamos a encontrar con los principios que la naturaleza nos ofrece para hacer música y los insumos que nos proporciona la cultura”. Allí la gente disfruta de paisajes musicales, músicas indígenas, acústica del espacio, música al tacto, recorridos sonoros por Colombia, un toque con instrumentos ancestrales, entre otros. Este primer espacio definitivamente, de acuerdo con José Julián, es imperdible.

Justo en donde acaban las escalas del segundo piso hay un persona que mueve enérgicamente las manos, está dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Medellín. Esta es la primera experiencia que los visitantes pueden tener con la música clásica. Más adelante experimentan un coro polifónico y además tienen el privilegio de tocar un piano.

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Pero en ese piso también hay espacio para la música popular, esta fusión de géneros invita a que los asistentes participen de un karaoke, identifiquen las melodías, graben su voz, creen la carátula de su disco, compongan canciones, se identifiquen como seres musicales, se conecten la historia y con un grupo de amigos o familiares creen su propia orquesta. Un espacio preciso para ser un gran artista.

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co