Los vecinos de la 33 aún no sienten el silencio

la 33 y la 70, puntos de ruido en Medellín

Los vecinos de la 33 aún no sienten el silencio

Tenían expectativa con la llegada del Nuevo Código de Policía, pero todavía no ven cambios sustanciales. Piden cumplir el fallo
judicial que los favorece.

En el último semestre de 2017, a pesar de la entrada en vigencia del Nuevo Código de Policía, el ruido en la calle 33 ha vuelto a trasnochar a los vecinos. Así lo manifiesta Romelia Cardona, integrante de la Junta de Acción Comunal de El Nogal, quien se encuentra alerta por la llegada de esta época de festividades.

La líder comunitaria, que ha sido vocera de los afectados por esta problemática, dice que a la fecha no parece estarse cumpliendo el fallo de julio de 2012, en el que el Juzgado 30 Administrativo del Circuito ordenó el control permanente de ruido en los establecimientos de comercio y de las condiciones sanitarias de vías y aceras.

De acuerdo con ella, las autoridades de tránsito han estado al frente de la situación, pero al parecer no ha sucedido lo mismo con la Policía. La comunidad esperaba que el Nuevo Código ayudara a que los controles de ruido fueran más constantes y efectivos, “¿por qué todavía no se siente el alivio?”, es la pregunta que continúa haciendo ella después de haber presentado una segunda acción popular en la que algunos residentes requirieron el traslado de los establecimientos a una zona no residencial. Este fallo sigue pendiente de pronunciamiento oficial.

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“Aquí es muy difícil, no quisiera pasar esta época en la casa. Otros habitantes del barrio y yo hemos perdido el control del sueño“, comenta la vecina. En respuesta a una de sus solicitudes, el Comando de la Estación de Policía de Belén le envió una carta donde informó que ordenaría un plan de control e identificación de las personas que están perturbando la tranquilidad. Sin embargo, “no es posible imponer una sanción (…), toda vez que poseen los permisos de la Administración municipal, además no han sido sorprendidos cometiendo comportamientos contrarios a la convivencia ciudadana”.

La piedra en el zapato para la comunidad que linda muro a muro con estos establecimientos es que no han logrado recaudar pruebas para demostrar los altos niveles de ruido, pues en primer lugar no logran identificar de cuál local proviene y en segundo, afirman que el sonómetro con el que cuentan las autoridades no es frecuentemente utilizado. Es por ello que no han podido individualizar las denuncias.

El panorama que presenta la Administración municipal es diferente, pues la Secretaría de Seguridad afirma que a octubre las inspecciones de Policía 11A, 11B, 16A y 16B, que tienen jurisdicción sobre la avenida 33, registraban solo 2 denuncias ciudadanas. Las quejas correspondían a 2 establecimientos, que fueron sancionados con medidas correctivas como el cierre temporal.

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Entre septiembre y diciembre, según la entidad, los ciudadanos no han acudido a denunciar. Esto coincide con lo expresado por Gilberto Arana, presidente de la Junta de Acción Comunal Los Conquistadores, quien manifestó que a su parecer, los que viven en la calle 34, que son los afectados por el ruido, “se han ido acostumbrando y resignando”, pues, como representante de la comunidad, no ha recibido recientemente comentarios o quejas por ese asunto.

Durante el 2017, la Secretaría de Seguridad y Convivencia gestionó un contrato con la Universidad de Antioquia para prestar servicio técnico y científico a la Policía Nacional, con el fin de aplicar medidas correctivas frente a los niveles de ruido.

En este apoyo, según informe de la Alcaldía, se realizaron 8 mediciones sancionatorias de ruido en la avenida 33, se identificó que 3 establecimientos sobrepasaban el límite máximo permitido y 2 de ellos estaban inscritos en el programa Medellín Convive la Noche.

Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co