Vecinos preocupados por contaminación de La Picacha

Vecinos preocupados por contaminación de La Picacha

Vecinos preocupados por contaminación de La Picacha

El cambio de color y los malos olores tienen preocupados a los vecinos de Belén Miravalle (Medellín); aseguran que desde la parte alta del afluente, las canteras no hacen un correcto vertimiento del material sólido.

Extrañado se notó Alfonso Mejía, vecino del sector, tras observar detenidamente que a ciertas horas del día, el agua que baja de la quebrada La Picacha tiene una coloración distinta a la que normalmente tiene, incluso los olores se vuelven más fétidos, asunto que lo asocian con las canteras y algunas basuras que otros vecinos arrojan al afluente.

“Es verdad que desde hace muchos años ha estado contaminada, aunque el agua es café, normalmente baja con un tono más claro que en este momento, ahora es un lodazal, una especie de café con amarillo, incluso en horas de la mañana aumenta el mal olor, no es todo el día sino por un par de horas”, comentó el vecino.

Para Alfonso Mejía no es una situación normal por eso se pregunta quién es el responsable de que el agua tome esa coloración. “Pocas personas se han percatado de esto porque se les vuelve paisaje el color y el olor, pensamos en tomar acciones para mejorar el medio ambiente, es por eso que le pedimos a las autoridades ambientales tener un control sobre las entidades y personas que utilizan la quebrada como vertedero de tintas y arena”, comentó el vecino.

Según explica Olga Lucía Echeverri, presidente de la Junta de Acción Comunal de Las Violetas, “si bien es cierto que se han generado programas preventivos y de tratamientos desde las diferentes entidades ambientales, no ha sido suficiente en la intervención integral que debe tener La Picacha porque cuando hay temporadas invernales, la quebrada ha estado a punto de desbordarse, especialmente en el nodo 3 de la comuna 16, es un problema que nos compete a todos debido a que atraviesa varios barrios de Belén y Laureles”.

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La líder comunitaria expresó que muchos de los problemas ambientales están relacionados con las canteras que actualmente funcionan en la comuna. “Ya tenemos suficientes canteras funcionando y las entidades continúan dando licitaciones a empresas para que vengan a extraer arena y otros elementos”.

Lucía Echeverri añadió que “no se trata de cerrar empresas, se trata de regular el funcionamiento de las mismas y que aporten al mejoramiento de los recursos y de un ambiente sano para esta comunidad afectada”.

La regulación es para todos
Arbei Osorio Restrepo, subdirector de regionalización encargado de Corantioquia explicó que en la parte alta de esta quebrada, hay varias canteras que hacen un aprovechamiento de material, sin embargo la entidad les ha implementado un plan de manejo ambiental o la solicitud para sacar su licencia ambiental.

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“Hemos realizado controles permanentes a las licencias y planes de manejo, entre ello los permisos de vertimientos con su previo tratamiento de los elementos contaminantes, se utiliza el agua para el lavado y purificación del material o para separar por tamaños, los gramos de la arena”, explicó el funcionario.

Los permisos se otorgan siempre y cuando haya un tratamiento previo al vertimiento que remueva mínimo el 80% del material sólido, con esto se busca disminuir el aporte de estos elementos a cualquier corriente hídrica.

De igual forma, el experto añadió que “hemos detectado otro tipo de vertimientos domésticos, aguas residuales de varias viviendas que afectan al afluente, en caso de generar una afectación ambiental o incumplir la norma, se abre un proceso bajo la ley 1333 de 2009 para sancionar a quienes lo cometan”.

Desde Corantioquia realizan las visitas técnicas, traslado de pruebas haciendo un estudio bioquímico de oxígeno del agua y luego se saca una resolución determinando la infracción ambiental cometida, las sanciones pueden ser multas económicas que van de 1 a 5 mil salarios mínimos mensuales legales vigentes o la mejora del sistema de tratamiento.

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Arbei Osorio manifestó que “cuando se realiza un vertimiento a una fuente hídrica sin tratamiento, dependiendo del contaminante, se presentan situaciones como el cambio de color, es decir, si el agua está café claro, no se está removiendo la cantidad suficiente de material, en una lluvia torrencial se torna de un tono de café más fuerte y si la quebrada es de color oscura, posiblemente hay carga orgánica”.

Finalmente, el funcionario manifestó que a pesar de que en este sector se presentan constantes quejas, en general estos proyectos están adecuadamente manejados, sin embargo se pueden presentar episodios ambientales y para eso se usan planes de contingencia. “Estamos en constantes monitoreos y controles frente a los proyectos mineros y unas actividades con la comunidad educando sobre el porque no se deben depositar desechos domésticos a las corrientes de agua.

El cuidado es de los vecinos
Gustavo Adolfo Uribe, vecino de Miravalle es uno de los pioneros en las brigadas de limpieza en el cauce de la quebrada y asegura que “la protección comienza desde los mismos habitantes, las personas deben tomar consciencia porque este es el lugar donde vivimos y la quebrada hace parte de nuestro barrio, llevamos 2 jornadas de limpieza y la próxima la realizaremos en octubre.

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Por Alexis Carrillo Puerta
alexisc@gente.com.co