Presencia de moteles en Laureles abre discusión sobre el Pot

Presencia de moteles en Laureles abre discusión sobre el Pot

Presencia de moteles en Laureles abre discusión sobre el Pot

Algunos vecinos de Laureles (Medellín) han notado un aumento de la instalación de moteles en los barrios. La Alcaldía explica por qué ha ocurrido este fenómeno y cómo lo controla.

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No solo el ruido que establecimientos de rumba producen en corredores como las avenidas 33, San Juan, Colombia y La 80, quita el sueño a los habitantes de la comuna Laureles Estadio. La presencia de moteles, que a juicio de algunos residentes de nuestros barrios viene creciendo en los últimos años, también es motivo de discusión.

Afirman que la sensación de molestia viene creciendo desde que el Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad, modificado en 2014, definió varios corredores de la comuna 11 como zonas de alta mixtura.

Mary Patricia Celín, residente del barrio Conquistadores, explica que para ella se trata de “una cuestión de ciudad, más que de barrio. Yo pienso que una ciudad debe tener sus zonas definidas de manera ordenada, desde zonas rosa hasta una zona de lenocinio, como hay en toda población, pero no deben estar cerca de zonas residenciales”.

Para ella, que en barrios como Conquistadores se puedan instalar moteles, “no tiene sentido porque de entrada las propiedades se desvalorizan, porque vivir cerca de un motel no es lo ideal. Sobre la 33, por ejemplo. Esto se suma al problema del ruido y del cambio del uso del suelo, que pasó de ser una zona residencial a ser un corredor de discotecas y de rumba”.

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La vecina señala que “acabar con los moteles no es la solución, de hecho toda la vida han existido y antes estaban en zonas como La Estrella, Robledo o el centro, siempre alejados de los sectores residenciales. Pero es que al verlos en la 33, en Laureles, uno se pregunta dónde quedó el Pot. Los están poniendo al lado de centros comerciales, al lado de las universidades” y reconoce que “no podemos decir que los moteles son malos vecinos por ruido o por otros factores, de hecho, puede que ni se sientan, pero por mínima organización y por lógica no es el lugar en el que deben estar”.

Justamente ese carácter silencioso de los moteles lleva a otro sector de la población a pensar distinto. Andrés Alonso Agudelo, habitante del barrio Carlos E. Restrepo, considera, por ejemplo, que “los moteles no causan ningún efecto negativo porque son establecimientos privados. Desde que haya licencia por parte de las autoridades y tengan unas condiciones adecuadas de salubridad e higiene, no tienen por qué afectar el barrio, porque la privacidad de las personas se garantiza”, y señala que “a veces hay estigmas sobre estos sitios, pues se dice que pueden volver inseguros los barrios o desprestigiarlos. Yo no creo eso, creo que hay asuntos más importantes que resolver en la comunidad”.

Consultado sobre este asunto el Departamento Administrativo de Planeación explicó que “los moteles se consideran servicios personales de alto impacto, tipología 2, en la modalidad de servicios de índole sexual” y que “estos, de acuerdo con el Pot, no están permitidos en áreas de media y baja mixtura“, lo que explica por qué se han otorgado recientemente licencias para este tipo de establecimientos en zonas como la avenida 33, de alta mixtura.

Sobre otros controles, Planeación señaló que “actualmente no existe una regulación sobre las condiciones físico-espaciales de este tipo de establecimientos. No obstante, se está evaluando en el marco de la norma reglamentaria al Pot los posibles mecanismos que permitan que estos cumplan condiciones mínimas de calidad, así como para mitigar los posibles impactos en los sectores donde se ubicarían.

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Asimismo, “para las condiciones de licenciamiento, se está evaluando la posible homologación de las características de estos establecimientos a un hotel de acuerdo con la categoría por estrellas, así como las restricciones de ubicación en las cercanías a equipamientos básicos sociales (de salud, educación, culturales y recreativos)”.

Por Sergio Andrés Correa
sergioco@gente.com.co