Un colectivo que cree en la magia de los ritmos del país

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Un colectivo que cree en la magia de los ritmos del país

Hace cuatro años, las hermanas Laura y Cristina Marín, estudiantes de Música en la Universidad de Antioquia (la primera con énfasis en guitarra y la segunda en piano), se unieron a William Posada, compañero de carrera y bandolista, para darle vida al Colectivo La Puerta Mágica, una propuesta para llevar la música colombiana a niños de cero a cinco años con un formato de trío instrumental.

“Todo surgió como un proyecto para una clase. La idea se nos ocurrió porque William tenía un trío de música colombiana, y pensamos que podía ser interesante acercar esta misma música a los niños… Mucha gente dice que estos ritmos son para personas mayores, pero nosotros creemos que no es así, dice Cristina, y agrega que “lo que sí creemos es que nadie ama lo que no conoce, así que si los más pequeños crecen escuchando este tipo de música, van a sentirla familiar y aprenderán a quererla”.

Están convencidos de que este patrimonio sonoro no ha tenido suficiente difusión entre las nuevas generaciones, así que hacemos conciertos didácticos para niños. Lo primero que hicimos fue musicalizar un cuento que se llamó La puerta mágica, y adoptamos ese nombre para el proyecto porque considerábamos que este era un trabajo entre amigos, y no hay algo que abra puertas más mágicas que la amistad”. Luego de un par de años de trabajo, estos jóvenes fueron ganadores de una beca de creación, con la que obtuvieron recursos para el montaje del concierto Solindo y solfeo.

“Lo hicimos como homenaje a Jesús Zapata, quien fue un gran músico y arreglista de la ciudad, y lo presentamos en el Parque Biblioteca… Hubo una etapa previa al concierto que consistió en ir a diferentes instituciones educativas para enseñarles nuestro trabajo a los profesores y a los niños. La idea era que cuando llegaran al concierto ya todo les sonara conocido”, afirma William.

Una de las asistentes más importantes al concierto, recuerdan, fue Sonia Martínez, “una gran compositora… También hace cuentos y rimas con un contenido poético y hermoso”, explica Laura, y continúa diciendo que a partir de ese momento empezaron a recorrer, junto a ella, un camino de creación. “Fuimos a su casa, nos craneamos un cuento, hicimos algunas composiciones y nos dio el honor de musicalizarle algunas de sus obras”, apunta Cristina.

Esta unión fue merecedora de una beca de creación para la enseñanza de las artes en la primera infancia (2014), un reconocimiento que les permitió grabar Colorín colorado y Los músicos del jardín, una producción discográfica que hoy está en 94 tiendas de música digital y en reproductores como Spotify y Apple Music. “también está en todos los centros de Buen Comienzo. Hicimos una alianza con ellos para difundir nuestro trabajo, y hace tres meses les hicimos una entrega de discos a los profesores y directores de las sedes. Quienes escuchen el CD, lleno de ritmos como los pasillos y los currulaos, van a poner a volar su imaginación.

Por Laura Villamil.

Fecha

Julio 10, 2015

Categoría

Artistas, Gente

Tags

Beca, becario, belén, cantante, colectivo artístico, emprendedor, joven, música, músico, niños, Parque Biblioteca, udea