“Prometí que nunca voy a dejar de cantar”

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“Prometí que nunca voy a dejar de cantar”

En los últimos dos meses, Carolina Jaramillo se ha encargado de cumplir las promesas que le hizo a su esposo, Alejandro Cock, antes de que un cáncer le detuviera el corazón en abril pasado. Estas eran seguir cantando, seguir componiendo y no dejar morir Música para vivir, el programa de musicoterapia para niños con cáncer que ella gestó y que se ejecuta desde hace tres meses en el Hospital Infantil de San Vicente Fundación en alianza con Cantoalegre.

“A Alejo le detectaron la enfermedad en 2012. Para ese entonces yo llevaba tres años sin cantar porque en 2009, luego de haber trabajado por un año con mucha ilusión en un proyecto de tango como solista, junto a un guitarrista y un bandoneonista, me enfoqué en el ascenso profesional (es economista) y solté la música”.

La noticia sobre el estado de salud de su esposo coincidió con el vacío que estaba sintiendo por haber dejando de entonar melodías con su voz, “pero igual nos concentramos en el diagnóstico y decidimos empezar a jugarle a la vida. No queríamos sentarnos a esperar que la enfermedad se lo tragara y a vivir en función de los médicos y los exámenes, sino que dijimos: el cáncer no es la vida, es un capítulo de ella, es un maestro, es un regalo y algo nos tiene que dejar. Fue una etapa muy dura que terminó con su muerte, pero para mí fue la mejor de toda nuestra relación porque nos permitió conectarnos, pensar quiénes éramos y decidir cómo queríamos gastarnos el tiempo en este planeta”.

Recuerda que en medio de las jornadas de quimioterapias y consultas, recibió unos resultados médicos de Alejandro que la alteraron y le produjeron un shock nervioso; un estado que le robó la voz. “ Yo que siempre había estado superfuerte junto a él, pero cuando entré en shock se me rompieron las cuerdas vocales. El médico me dijo que podía hacerme un procedimiento pero que había una gran posibilidad de que no volviera a cantar. En ese instante pensé: ahora sí me morí por dentro. Sentí que estaba perdiendo todo y que detrás de Alejo me estaba yendo yo”.

A pesar de los pronósticos, Carolina utilizó los conocimientos en técnica vocal que había recibido a lo largo de su vida para empezar una terapia en solitario y, después de un arduo trabajo, pudo recuperar ese talento que había nacido con ella, “porque uno viene con ese lenguaje y con el espíritu armonizado. Con ese logro decidí que nunca en mi vida iba a dejar de cantar y me propuse regalarle mi voz a Alejo”.

Con esto resuelto, convocó a sus amigos músicos para pedirles que le ayudaran a componer en canciones su historia con Alejandro. “Terminaron motivándome a componer, que era algo a lo que le temía, pero al final me decidí porque sentía que quería decirle muchas cosas a Alejo. Yo quería hacerle un concierto el día de su cumpleaños con estas canciones. La idea era que la gente pagara por la entrada para recoger un dinero que pudiéramos donar al tratamiento de niños con cáncer. Todo empezó a evolucionar y concluí que debía hacer algo que trascendiera, así que terminamos produciendo el disco ‘El amor es lo que salva’ y, al mismo tiempo, creando Música para vivir”.

A inicios de este año, Carolina ofreció tres conciertos para la promoción de su disco, en los que Alejandro la acompañó orgulloso. “Lo hice para él, para transmitir que hay una huella de amor indeleble que está tatuada en el alma y en el corazón. El hecho de pasar por una enfermedad de estas te devuelve a lo esencial y te enseña a transformar los miedos para seguir viviendo. Ahora sé que en una situación adversa, como cuando la muerte se te para en la nariz, el amor es lo que salva. Alejo se fue cantando mis canciones y yo estoy aquí para cumplir mis promesas”.

Por Laura Villamil.

Fecha

Julio 24, 2015

Categoría

Artistas, Gente

Tags

artista, cáncer, cantante, compositora, creativa, economista, el poblado, emprendedora, muerte, mujer, música, tango, voluntaria