Estefanía convierte la “basura” en arte

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Estefanía convierte la “basura” en arte

Hace alrededor de un año y medio, Estefanía Tamayo, diseñadora industrial y profesora de escalada, recibió de parte de su mamá, artesana por herencia de una familia del Huila, un bolso que entrelazaba anillas de las latas de distintos tipos de bebidas con una técnica de bordado; un obsequio que, además de sorprenderla por su belleza terminó, abriéndole la puerta del emprendimiento.

“Mi mamá me lo hizo y me lo dio antes de irme para Estados Unidos, donde pasé un año trabajando como niñera y mejorando mi inglés”, cuenta, y agrega que en su estadía en ese país, más exactamente en Nueva York, logró despertar mucha curiosidad entre sus amigos al usar esta pieza de diseño único.

Esto le hizo pensar que el bolso que había nacido en las manos de su mamá, por puro amor al trabajo manual, podía convertirse en una idea de negocio con mucho potencial, así que empezó a conectarse con ella vía internet para proponerle nuevos diseños. Según lo recuerda, en medio de sus experiencias y aprendizajes en Nueva York, “una ciudad imponente y muy rica culturalmente”, empezó a tomarse con seriedad la opción de crear, a su regreso, una marca de productos hechos con las anillas. “Yo veía que todo el mundo tenía que ver con mi bolso, entonces comencé a mandarle muchos bocetos y a darle ideas para mejorarlos mientras ella creaba”.

Cuando ajustó un año por fuera del país, no optó por alargar su estadía, como hubiera podido hacerlo, sino que prefirió empacar sus maletas para volver con todo el ánimo de consolidar la marca. “Llegué un poco desubicada. No sabía por dónde arrancar ni conocía a nadie relacionado el tema, y más porque mis proyectos de diseño siempre habían tenido que ver con la construcción de muros de escalada”, afirma ella, quien es deportista de esta disciplina hace 10 años y profesora hace 7.

Lo primero que hizo fue ponerle nombre a la empresa: Poptop, un nombre que en inglés designa a la anilla de las latas; luego se dedicó a rastrear y visitar todas las ferias pensadas para los nuevos talentos del diseño en la ciudad, con el fin de identificar los escenarios idóneos para comercializar sus productos. “Me había encontrado con que vender en almacenes o tiendas de diseñador no era lo mejor, porque casi todas de quedan con más del 50 % de la ganancia por comisiones e impuestos. Por eso quise ver las posibilidades en los eventos y las muestras, y ya he ido a un par”, explica ella.

Añade que en el proceso ha notado que en la ciudad no hay una cultura entre los consumidores de pagar por las creaciones artesanales —como sí la hay en el exterior—, pues prefieren comprar la producción de grandes marcas. “Y tampoco hay personas que estén implementando esta técnica de una manera tan limpia… Hay quienes lo hacen, pero no de forma tan pulida, y me lo han dicho muchas personas”.

Por ahora, concentrada en no disminuir la calidad de sus productos —como se lo sugirieron para reducir también los precios— , Estefanía colecciona todas las anillas que puede después de grandes eventos, hace pequeñas piezas (porque las más complejas las hace su mamá), aspira a generar empleos para mujeres artesanas y sueña con exportar, “porque Poptop es algo que todo el mundo tiene que ver” .

Por Laura Villamil.

Fecha

Diciembre 11, 2015

Categoría

Emprendedores, Gente, Innovadores

Tags

artesanía, Bisutería, Bolsos, emprendedora, emprendimiento, Moda, Reciclaje, Tapas de lata