Pedro Pablo tiene un talento tan firme como el hierro

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Pedro Pablo tiene un talento tan firme como el hierro

Cuando Pedro Pablo Murillo llegó a administrar Vimetal, el taller de cerrajería y vidrios que habían fundado sus hermanos en Belén, tenía 22 años; una edad en la que ya coleccionaba un lustro de experiencia en el mismo tipo negocios, “porque desde que tenía 17, antes de haberme graduado del colegio, había empezado a trabajar en un local de vidrios. Además, mi papá, que había sido herrero en San Jerónimo, se metió en la albañilería cuando llegó a la ciudad y, a partir de eso, encontró clientes para ofrecerles puertas, ventanas, forjas… todo lo que él sabía hacer”.

Con este recorrido laboral, Pedro Pablo tuvo suficiente tiempo para ser testigo de todo lo que podía resultar del hierro, “así que empecé a experimentar con la fragua y con este material, no para hacer marcos ni rejas, sino figuras. Yo estaba convencido de que podía ir más allá de lo que había visto, entonces comencé a hacer apliques artísticos, como cristos y caballos. Con el tiempo fuimos llamando la atención de muchos clientes con este tipo de trabajos”.

Fueron estos, precisamente, los que le encendieron una inquietud sinfín por el arte, sobre todo por el mundo de la escultura y el hierro. “Empecé a investigar sobre las obras más importantes hechas con este material en España, Grecia e Italia y, al hacerlo, me di cuenta de que los artistas mínimo habían pasado por la universidad. Con esto me entraron ganas de aprender más y me conseguí un maestro para que me ayudara a hacer unos moldes esculturales”.

De él, recuerda, no aprendió lo esencial de este arte, como manipular correctamente los materiales o pulir con detalle cada obra, pero sí obtuvo una lección que le demarcó su futuro. “Una vez me comprometí con un trabajo muy importante y me vi muy encartado porque no pude contar con la ayuda de este profesor. La razón era que todo el tiempo estaba tomando. De ahí me pregunté: si yo no tengo a alguien que me guíe, ¿me voy a quedar toda la vida sin saber?, ¿voy a depender siempre de alguien que no está en condiciones de enseñarme?”, recuerda.

Luego de cuestionarse resolvió que iba a hacer un curso de artes, “pero un hermano me dijo: no, ningún curso, lo que usted tiene que hacer es meterse a la universidad”. Para ese entonces, Pedro Pablo ya tenía 31 años y, aunque sentía que ya hacía mucho había pasado la edad ideal para pasar por la educación superior, se decidió a estudiar Artes Plásticas en Bellas Artes. “Entré con un poco de vergüenza, pero en poco tiempo me convertí en un alumno avanzado. Mientras estudié, también empecé a hacer exposiciones y a fabricar obras que mandaba a Francia e Italia”.

La buena reputación que se ganó a pulso le sirvió para liderar la conformación de la Corporación de Artistas Plásticos Génesis (de la que hoy es presidente), que quiere darles resonancia a los artistas plásticos en la ciudad y, al mismo tiempo, impulsar la creación de la Federación Antioqueña de Artes, que agrupa las organizaciones que difunden la música, la poesía, las artes escénicas, la pintura, la escultura y el cine.

Por Laura Villamil.

Fecha

Julio 24, 2015

Categoría

Artistas, Gente

Tags

Artist, belén, emprendedor, escultor, herrero, hombre, organizador, talento