Para Mariana y el planeta cualquier cosita es cariño

Para Mariana y el planeta cualquier cosita es cariño

Para Mariana y el planeta cualquier cosita es cariño

Cuando Mariana Matija tenía 7 años inventó un club ecológico. Para llevar a cabo su idea invitó a familiares y amigos, hizo carnés, organizó caminatas al monte y escribió a máquina varios artículos sobre protección del medio ambiente que terminaron debajo de la puerta de sus vecinos. Años después, mientras se formaba como diseñadora visual en la Universidad de Caldas, creó un blog para compartir su búsqueda de una vida sostenible. La expresión “cualquier cosita es cariño” le recordó que toda acción pequeña, por más insignificante que parezca, tiene un poder acumulativo importante, por eso le puso ese nombre.

Esta manizaleña de 34 años se radicó en Medellín en 2012, pero antes de llegar a la capital antioqueña vivió en Barcelona, Buenos Aires y Santiago de Chile. Su casa es el mundo, asegura, pues el hecho de recorrer distintos países le sirvió para cuestionar sus hábitos y sus compras. “Empecé a pensar en el consumo responsable y el cuidado del planeta. De ahí en adelante todo ha sido un efecto dominó, cada acción me lleva a la siguiente”.

Sin embargo, fue apenas hace 4 años que cualquiercositaescarino.com se convirtió en uno de sus proyectos principales, pues al inicio comentaba o resumía las noticias que leía en otros portales, mientras que ahora esta diseñadora independiente y también profesora enfoca sus escritos en experiencias personales e investigaciones que le ayudan a ser coherente con esa preocupación por tratar de vivir de una manera más equilibrada con el planeta, pero sobre todo, que la hacen feliz.

Hoy estuvimos “cosechando” una de nuestras pacas digestoras, porque ya pasó el tiempo suficiente para que nuestros residuos orgánicos se conviertan en tierra ? No tenemos pala en nuestra casa, así que la alquilamos en la ferretería por 1.000 pesos (0.3€), porque no es necesario comprar todos los objetos, si podemos tener fácil acceso a ellos cuando los necesitamos. En las fotos siguientes se ve todo el proceso: en la primera se ve la paca recién terminada. En la segunda, la paca llena de vida después de unos meses ☘️??? y en la tercera el montón de tierra que “cosechamos” al final. Toda esa tierra, hace apenas unos meses, eran puras cáscaras de frutas y vegetales ?? La naturaleza sí sabe hacer magia ✨ #cualquiercositaescariño #pacadigestora #losresiduosorgánicosnosonbasura #urbanfarmer #kisstheground #soilislife

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Día a día las acciones de Mariana están dirigidas al cuidado del entorno y de su cuerpo. “El cambio más representativo ha sido alimentación, pues eliminé de mis comidas todos los productos de origen animal y con prácticas de cultivo indebidas. Además, en la casa no usamos bolsas plásticas, sino que reciclamos, desconectamos electrodomésticos, apagamos la luz que no se está usando, reutilizamos el agua del último ciclo de la lavadora (36 litros) y hacemos nuestros limpiadores, jabones, desodorantes y champús”.

Asimismo, dice que trata de reducir su producción de residuos, aunque admite que en esta sociedad es casi que imposible no generarlos, porque es una práctica que está completamente normalizada. No obstante, esta vecina mira las diferentes posibilidades para originar la menor cantidad de desperdicios. Por ejemplo, todos los desechos orgánicos los guardan en un recipiente de cierre hermético para procesarlos con la paca digestora que hay en su unidad residencial. Son 6 kilos de “basura” que se convierten en tierra abonada.

Mariana comparte todos sus experimentos, recetas prácticas y reflexiones mediante sus letras, pues cree que educar y preocuparse “es lo mínimo que debería hacer para tener el privilegio de disfrutar de este lugar, de sus animales, selvas, desiertos, glaciares y montañas. Mi arriendo por ser parte de este planeta es vivir de manera responsable”.

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

Fecha

Julio 25, 2017

Categoría

Belén, Gente, Vecinos

Tags

activista, ambientalista, belén, diseñadora, Ecología, Medio ambiente