“Miss Susan” dice adiós al Columbus luego de 44 años

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“Miss Susan” dice adiós al Columbus luego de 44 años

Cuando era estudiante de Educación en la Universidad de West Virginia, Susan Walley conoció a Alfonso Jaramillo, un colombiano que había llegado a la misma institución para cursar el programa de Ciencias Políticas. La primera vez que lo vio, como recuerda con una sonrisa, fue en una fiesta, y desde entonces iniciaron una amistad que pronto se convirtió en noviazgo: una relación que meses más tarde la traería al sur del continente. “Él me dijo: Susan, si nos casamos quiero que sepas que nos vamos a vivir a Colombia. Yo le dije que sí, que claro. Él último año de noviazgo él ya había regresado, entonces me acuerdo que nos escribíamos cartas de amor”, confiesa entre risas.

Más tarde llegó el matrimonio, un evento que le dio el apellido de su esposo y, por ahí derecho, un vuelco a su vida, porque cambió de país, de cultura y hasta inició su vida laboral. Lo hizo en el Columbus School, un pequeño colegio al que había escrito con anticipación para postularse como docente, “por eso cuando llegué ya tenía el puesto como profesora de primero de primaria…En esa época empecé a enamorarme de la lectoescritura, un tema en el que me especialicé más adelante, cuando volví a mi universidad por un año”, cuenta con añoranza, mientras hace un cálculo rápido para concluir que desde su llegada al Columbus han pasado 44 años.

En estas 4 décadas y media, mientras el colegio ganaba reconocimiento, Susan Jaramillo, o “miss Susan” como la llamaban los estudiantes, pasó por los cargos de Directora de Primaria durante esa etapa hizo una pausa de 2 años para dedicarse a su hija, Coordinadora de Procesos Curriculares y Vicerrectora. Y hace 5 años, asumió la rectoría con un plan estratégico, al que llamó su carta de navegación, para alcanzar 5 metas: la excelencia en inglés, la rigurosidad académica, el desarrollo deportivo y cultural, la cultura de responsabilidad social y ambiental, y el desarrollo del pensamiento crítico y global.

Empezó como docente de primero de primaria hace más de 4 décadas, y ahora se despide desde la rectoría con un legado académico.

 

“Para ese momento pensamos: somos muy buenos en aspectos como el inglés, pero siempre debemos evolucionar y mejorar pensando en las necesidades de los estudiantes”, explica, y añade que estas necesidades están dadas por temas que en la época de su llegada al colegio no eran tan definitivos. “La tecnología es uno de ellos, y lo es porque los alumnos tienen acceso a un montón de información a la que antes no llegaban. Nuestro deber es dirigirlos y motivarlos para que apliquen ese conocimiento y aporten soluciones…”.

La carta de navegación, dice con una mezcla entre orgullo y nostalgia, es ahora su legado, porque esta semana se despidió de la comunidad educativa para iniciar una nueva etapa de su vida. “La junta del colegio sabía que quería retirarme a cierta edad, por eso desde hace 2 años iniciaron la búsqueda de una nueva rectora”, afirma, y añade que su sucesora será la británica Ruth Allen.

Por lo pronto, antes que dedicarse a un proyecto personal, Susan quiere descubrir qué significa tener tiempo libre, porque asegura que desde hace 44 años no se toma un respiro: eso sí, sin ningún remordimiento, porque siempre disfrutó a plenitud su vida como educadora.

Por Laura Villamil.

 

Fecha

Julio 1, 2016

Categoría

Gente, Vecinos

Tags

docente, educadora, el poblado, extranjera, mujer, profesora, trabajadora