Laureles tiene su Coco Chanel

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Laureles tiene su Coco Chanel

“Cuando acaricio las telas comienzo a soñar. Siento que ellas me hablan, me van indicando qué debo hacer. Amo tocarlas, sentirlas, vivirlas”. Así describe la diseñadora Sonia Valeros su obsesión por tocar las texturas, esa costumbre que nació con ella y que se potenció en su infancia, pues creció entre letines, metros, hilos y canutillo.

Su casa, ubicada en la ciudad de Cali, era la locura de la moda. Su madre, tías y abuelas cosían para gente muy distinguida; la especialidad de sus familiares eran los vestidos de novia. Cuando llegaban las prometidas a decidirse por un diseño, Sonia se me metía debajo de las mesas, disfrutaba ver cuando les tomaban las medidas a esas mujeres. Al cumplir la mayoría de edad, decidió estudiar idiomas y más tarde el amor la trajo a Medellín. Aunque nunca dejó de lado la costura, un vestido en blonda blanca fue la puerta que le dijo: ‘esto es lo suyo’.

“Tenía un almacén por San Diego y compraba ropa para venderla. Un día decidí lanzarme a lo mío, entonces hice un vestido de matrimonio. Esa era la señal que necesitaba para estar acá, de hecho todavía lo añoro, pienso en sus detalles, cierro los ojos y lo recuerdo”, cuenta Sonia.

Desde hace 20 años ella se dedica a la alta costura. Su admiración por Coco Chanel la llevó a París, Francia, para especializarse en terminados. Los 6 meses que estuvo en la ciudad de la moda le sirvieron para amar profundamente su oficio y entender que para su musa la sobriedad es fundamental, no hay que poner tanto para estar hermosa y elegante.

En el taller que tiene Sonia no se usa la fileteadora, todo es hecho con costura francesa. A pesar de que sus colecciones están influenciadas por Chanel, siempre han conservando la esencia de esta vecina, la mayoría de prendas tienen detalles realizados a mano… De pronto una rosa, unas perlas, un bordado o un moño.

Manitos de seda, como llaman sus clientes a Sonia, se encarga de hacer vestidos de novia y de fiesta para mujeres que quieran ser el centro de atracción del evento, personas que busquen distinguirse y estén dispuestas a pagar por una exclusividad, pues en cada colección se sacan 3 muestras por diseño y no se repiten.

Según la diseñadora, su mayor satisfacción es ver las clientes felices con sus prendas, “la parte que más me gusta es cuando veo mi obra en las personas, todo mi arte y mi esfuerzo están ahí. Yo empiezo a flotar en las nubes, me transporto a los días en los que hacer vestidos era solamente el sueño de una pequeña niña”.

Sonia recuerda su infancia como una época llena sonrisas y valores de unos padres que ya no están. Sin embargo, la diseñadora asegura que cada vez que recibe un aplauso o una satisfacción, mira al cielo y se lo dedica a sus familiares, que quizá no llegaron al punto donde ella está, pero que fueron sus maestras, quienes le dejaron ese gran legado.

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

Fecha

Septiembre 9, 2016

Categoría

Creativos, Gente, Innovadores

Tags

creadora, diseñadora. costurera, emprendedora, innovadora, laureles, modista, mujer, vieja