Las vueltas en la vida de María Clara

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Las vueltas en la vida de María Clara

María Clara Ruiz omite, en la mayoría de ocasiones, que su formación profesional es en veterinaria, porque pocos podrían comprender la relación de esa carrera con lo que hace hoy en día: dirigir zooming.co, una compañía que le ofrece asistencia personalizada y servicios bilingües (chino, portugués, inglés, alemán y francés) a turistas y a ejecutivos extranjeros.

“A mí me gusta mucho variar y creo que la vida está hecha de eso, y de procurar que cada cosa que uno asuma se haga bien, a pesar de que haya mucha distancia con lo que se hizo antes”, dice, para empezar a explicar cuáles fueron los rumbos que tomó hasta llegar hasta su posición actual en la vida. El primer indicio que tuvo para salir del molde de la veterinaria con un consultorio propio, fue el viaje que realizó a Estados Unidos para hacer un posdoctorado en Agricultural Business, en el que se le ampliaron las visiones sobre el aprendizaje. “Le empecé a plantear a uno de mis profesores que estaba cansada de hacer lo mismo, todas las clases se me hacían iguales. Él, un hombre con una cabeza muy bien puesta, me recomendó buscar una clase que no tuviera que ver con veterinaria”.

En esa búsqueda encontró una clase sobre literatura latinoamericana. Siempre había sentido gusto hacia el mundo de las letras pero no había tenido la oportunidad de cultivarlo. “Desde muy niña me encantó escribir y leer, así que fue una muy buena experiencia. Otra cosa que me impulsó a ver ese curso es que allá los veterinarios tienen una formación muy diferente: deben hacer uno o dos grados distintos antes de entrar a la escuela veterinaria. Muchos habían estudiado física cuántica, historia o filosofía antes de entrar, y aunque yo lo hice todo al revés tenía la necesidad de hacerlo”.

“A mí me gusta mucho variar y creo que la vida está hecha de eso, y de procurar que cada cosa que uno asuma se haga bien”.

 

Al terminar sus estudios regresó con nuevas ideas sobre su profesión, porque los resultados de varias investigaciones que realizó destruyeron el ‘romanticismo’ con el que la veía cuando inició la universidad. Sin embargo, le dio otra oportunidad yéndose para Argentina a hacer una especialización en medicina deportiva de equinos. “Adoro los caballos, cuando era chiquita iba con mi papá y mi hermano al hipódromo. Me sumergí en el mundo del polo y trabajé un tiempo ahí. Con la práctica entendí que tampoco me veía haciendo eso por el resto de la vida”.

Al mismo tiempo hizo un curso de literatura para dramaturgos, porque no estaba dispuesta a olvidar ese encanto que le despertó su clase en Estados Unidos. “Fue en esa misma época, cuando trabajaba con los caballos de polo, que conocí el servicio de concierge personal y corporativo (acompañamiento integral a los turistas extranjeros)”.

Luego de una investigación sobre este tipo de oferta decidió crear la suya, pero pronto se dio cuenta de que Buenos Aires no tenía tanto potencial como Medellín en temas de emprendimiento y negocios. Al regresar hizo su certificación como traductora oficial y “empecé a trabajar muy fuerte, porque aquí no es muy popular ese modelo. Hoy tengo nueve personas de planta y en temporada de eventos buscamos apoyo en otros profesionales. Este año queremos consolidarnos en la ciudad y empezaremos a expandirnos a otras ciudades con la idea de ser la empresa número uno de este servicio en Colombia”.

Por Laura Villamil.

Fecha

Febrero 5, 2015

Categoría

Emprendedores, Gente

Tags

el poblado, emprendedora, joven, mujer, negociante, traductora, turismo, viajera