La recompensa de Luis Fernando es la risa

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La recompensa de Luis Fernando es la risa

Si Luis Fernando Patiño no se hubiera metido a clases de ballet mientras estudiaba Pintura y Diseño Gráfico en Bellas Artes, tampoco habría sabido que la expresión artística ideal para él no era precisamente esa, sino que lo era la pantomima. O bueno, tal vez lo hubiera descubierto de otra forma, pero eso sí, no con tanta gracia, “porque mi profesor me dijo: ‘no servís para esto porque sos feo, sos desbaratado y no tenés el cuerpo que se necesita’”, dice entre risas, “y lo que sí me destacó era que tenía matiz cómica, y por eso se ofreció a entrenarme en pantomima”.

Él no se opuso al ofrecimiento, y en pocos meses evolucionó de tal manera, que creó la Fundación Gente Alegre, dedicada a promover el arte de actuar sin hablar —con mucho humor—, junto a un par de compañeros de Bellas Artes. “Empezamos a presentarnos en diferentes escenarios y también en la calle, que era difícil porque casi que le pertenecía a los mimos que salían a ganarse la vida. Nosotros éramos estudiantes, entonces no nos sentíamos bienvenidos”.

Esa iniciativa, que fue la primera en la trayectoria de este personaje que lleva más de 25 años invitando a reír con historias sin palabras, terminó acabándose cuando “cada uno cogió por su lado. Todos teníamos proyectos diferentes. Yo sí nunca dejé la pantomima”, recuerda, y agrega que menos lo hizo cuando terminó inventándose una nueva forma de explorarla.

“Yo trabajaba en Coltejer como operario. Debía hacerlo porque éramos 7 hermanos y tenía que apoyar a mi papá y ayudarme con los gastos que tenía como estudiante. Y un día, la jefe de recursos humanos me dijo que si, con mi conocimiento de mimo, podía crear una presentación que sensibilizara al personal en una campaña interna”, afirma con emoción, y añade que fue tan asombroso el resultado de su experimento —hizo que sus compañeros utilizaran protectores para los oídos, algo que no habían logrado con otras actividades—, que lo invitaron a mostrarlo en un congreso de salud ocupacional.

“Hacer reír a la gente es mi recompensa”

 

Esa oportunidad lo convirtió en un “producto” innovador dentro del portafolio de las Aseguradoras de Riesgos Profesionales. “Primero trabajé con una durante 4 años, y a partir de esa experiencia desarrollé los sketch para temas como rutas de evacuación, comunicación asertiva, juegos antiestrés, higiene postural, pausas activas…”, explica, y continúa diciendo que con esta alternativa didáctica no solo logró posicionarse desde inicios de los 90 (visita 3 o 4 empresas cada día), sino que se convirtió en el único mimo con un conocimiento tan profundo sobre salud ocupacional.

Sin embargo, los pasillos empresariales no han ocupado por completo la agenda de este mimo, porque como asegura, también tiene obras artísticas para el público que busca entretenerse. De hecho, hace un par de años participó en el Festival Envigado hacia el Teatro, un evento en el que los asistentes le regalaron un estallido de aplausos.

Esa respuesta de la gente, dice convencido, se debe a que la burla y la imitación no forma parte de sus historias, “y por eso nunca he recibido una silbatina, un tomatazo o un ‘no me gustó’. Después de cada show agradezco a Dios por haberme permitido hacer reír a la gente, esa es mi recompensa”.

Por Laura Villamil.

Fecha

Abril 8, 2016

Categoría

Artistas, Emprendedores, Gente

Tags

actor, artista, creativo, envigado, hombre, mimo, tarbajador, teatro