La imaginación, creatividad y entrega de una pelirroja

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La imaginación, creatividad y entrega de una pelirroja

En marzo de 2015, Natalia Ardila decidió seguir el instinto y “echarse al agua” con sus ideas, renunciando a una empresa de mercadeo emocional, en la que ejercía su carrera de Negocios Internacionales, para enfocar su energía en el emprendimiento. Era el momento, pensaba ella, para tratar de vivir sus días entre la imaginación, la creatividad y las manualidades, antes de resignarse a ver las mañanas, las tardes y las noches desde la ventana de una oficina.

Fue así que constituyó Ideas de una pelirroja, una propuesta que, en sus palabras, “vende felicidad empacada en forma de momentos”, es decir, regalos personalizados hechos a partir de las historias de sus clientes. “Desde muy chiquita organizaba los cumpleaños y las celebraciones en mi casa, y en el colegio era la de los detalles y las cartas”, recuerda, y agrega que ese espíritu festivo nunca la abandonó, porque fue el que la impulsó para “abrir una página de Facebook en la que empecé a compartir fotos de los regalos con los que le había llenado el cuarto a mi novio. No publicaba muy seguido y las fotos no eran de buena calidad, pero a la gente le empezó a gustar”.

Después de ese primer paso, Natalia retomó el conocimiento sobre diseño emocional que había adquirido en su etapa como empleada y lo complementó con horas de lectura frente al computador para desarrollar una estrategia que distinguiera sus creaciones, hasta concluir que sus obsequios tendrían lo que otros no: experiencias. “Todos los seres humanos tenemos ciertas emociones que nos generan una experiencia satisfactoria, y por ende, un recuerdo poderoso… Eso es lo que yo pretendo hacer con cada obsequio, y solo puedo lograrlo si sé para quién es”.

Por esa razón, esta “pelirroja” se entrega por completo a cada proyecto, casi convirtiéndose en la mejor amiga de quienes encargan sus servicios. “Es algo que me encanta porque aprendo de todo, por ejemplo, hace poco tuve que verme Juego de Tronos y leer sobre ingeniería ambiental para crear el regalo de una persona aficionada a ambos temas”, cuenta, y añade que con el mismo propósito ha leído libros, ha visto películas, ha repasado colecciones de fotos, ha escuchado canciones…

Esa forma de proceder no es exclusiva de la línea de regalos personales, porque también la considera necesaria para la de empresariales, en la que diseña despedidas, bienvenidas, bautizos, ascensos y un sinfín de momentos que componen las dinámicas de una organización. “Cuando pregunto por la reacción de las personas ante lo que hice, me dicen que los hice llorar. Yo ya no sé si es en chiste o qué”, confiesa entre risas.

Estas respuestas positivas, aclara, no solo son el resultado de hacer lo que más le gusta, a pesar de experimentar el estrés con cada encargo, sino de haber tenido claro desde el principio que “no quería emprender para ser mi propia jefe, manejar mi tiempo o tener plata, sino para vivir diferente, para tener control sobre las cosas importantes, como la familia”. Por eso, puntualiza, nunca se ha arrepentido de darle una oportunidad a sus ideas.

Por Laura Villamil.

Fecha

Octubre 9, 2015

Categoría

Emprendedores, Gente

Tags

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