La literatura, el único amor de José Libardo Porras

La literatura, el único amor de José Libardo Porras

La literatura, el único amor de José Libardo Porras

Conozca más sobre la vida de José Libardo Porras, un escritor de Belén (Medellín) que decidió que su entorno solo fueran letras.


En el apartamento de José Libardo Porras hay tantos libros como cigarros y obras de arte. Cada rincón es su oficina, su mundo. Se pasa los días ensimismado entre las historias de otros y las suyas. Su único amor: la literatura, por siempre.

La primera vez que este vecino de Belén La Palma se acercó a la escritura fue en la adolescencia. Estudiaba en el colegio del Seminario Menor de Medellín cuando un profesor lo motivó a crear historias. Se sentaba en medio de los jardines durante horas a plasmar cada pensamiento en el papel. A esa costumbre le sumó gran gusto, la lectura (el primer libro que leyó fue Los buscadores de oro). Desde entonces no ha parado de escribir.

Su padre, un excelente orador, fue su mayor inspiración. En las fechas especiales, sus 13 hijos y otro montón de familiares, le hacían ronda para escucharlo hablar. “A mí esa imagen de él, en el centro de la reunión, robándose la atención con sus relatos, me encantaba”.

Este tamesino siempre quiso ser como él, pero cada que contaba una historia se “la tiraba”, así que prefirió las letras. Sin embargo, luego de escuchar la conversación que sostenía una de sus hermanas con una amiga sobre Ingeniería industrial, decidió cursar ese pregrado en la Universidad de Antioquia. Pero al quinto semestre se pasó para Licenciatura en Español y Literatura.

En ese momento ya participaba en el taller de escritores de la Biblioteca Pública Piloto. “Le conté a Manuel Mejía Vallejo que me pensaba cambiar de carrera y su pregunta fue: ¿De qué vas a vivir?… Ese era el gran interrogante… Aún me lo hacen y respondo que de milagro”.

Ya se había obsesionado con ser escritor y no había marcha atrás. El autor de La casa de las dos palmas reconoció su talento y lo definió como una joven promesa de la literatura. Ahora, dice, no es “lo uno ni lo otro”.

Apenas se graduó, José Libardo se dedicó a la docencia y a la realización audiovisual, de hecho hizo una maestría en Comunicación Televisiva de la que nunca quiso recibir el diploma. Para qué. Se la pasaba leyendo y escribiendo, así era la vida y así ha sido hasta ahora.

En 1991 resolvió dedicarse únicamente a las novelas. “Esa decisión me implicó un montón de problemas. Entre ellos, dejar mi trabajo y no casarme ni tener hijos, porque quería que mi centro fuera la escritura. Me quedé solo y a veces pienso que no debí hacerlo”.

En medio de su soledad, este hombre de 58 años, además de libros de prosa y poesía, publicó varios cuentos y novelas: Es tarde en San Bernardo (1984), El continente sumergido (1990), Seis historias de amor, todas edificantes (1996), Hijos de la nieve (2000), Happy birthday, Capo (2008), Fugitiva (2009), Fuego de amor encendido (2010), Adentro, una hiena ( 2015) y El degüello (2017). No todos los escritos fueron de su agrado.

Desde hace 11 años un cáncer de páncreas dejó sus secuelas. Jose Libardo no es el de antes. Perdió la mitad izquierda de cada ojo, pasó de leer 250 páginas al día a leer 10 con una lupa. Ahora no va a cine ni teatro ni a fútbol. No recibe visitas ni va a la casa de nadie. Cada vez escribe menos, eso es lo que más le duele. Sin embargo, todavía se da el gusto de hacerlo.

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

Fecha

Agosto 20, 2018

Categoría

Artistas, Belén, Gente

Tags

Cultura, educación, escritor, letras, Libros, literatura