Esa vocación y entrega que solo da la libertad

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Esa vocación y entrega que solo da la libertad

Sentados en unas sillas que forman un círculo, jóvenes con autismo, síndrome de Down, microcefalia y parálisis cerebral permanecen en silencio; aunque algunos parecen tener la mirada perdida están más presentes que de costumbre. El saludo inicial de Libertad Natalia Aguilar interrumpe la calma y es ahí que comienzan el sonido, la música, el canto, el movimiento con sentido.

Lo que para muchos es especial o diferente, para Libertad es un mundo real y coherente en el que ella encuentra una motivación de vida. Ayudar en la Fundación Arca Mundial, señala, hace parte de su proyecto desde que tenía 17 años, cuando comenzó a alfabetizar en la Fundación: “Fue en ese momento que empezó el entusiasmo y la pregunta de que si esto podía ser parte de mi día a día. A lo largo del tiempo me di cuenta de que estos jóvenes necesitaban estar muy presentes en su cuerpo, que más que aprender a leer o a escribir era importante que ellos se empoderaran de sí mismos”.

La euritmia fue la respuesta a todos sus interrogantes. Al terminar sus estudios de licenciatura en educación básica con énfasis en ciencias sociales en la Universidad de Antioquia, viajó a Alemania y durante 8 años estudió el lado artístico y terapéutico de la euritmia, que significa moverse de forma armoniosa para expresar y relacionar el sentimiento personal con el entorno, lo que hace posible que los sonidos adquieran un gesto a través del cuerpo.

La meta de Libertad siempre fue regresar a Colombia, porque en Europa, asegura, las cosas ya están listas mientras que en Medellín todo está por hacer y esa sensación es la que la hace creer que los sueños son posibles. Hace 1 año y 8 meses volvió a Arca Mundial y, al mismo tiempo, se integró a otros procesos para que “la conciencia corporal comience a ingresar en el vocabulario de quienes están que cada vez más conectados con la tecnología”, dice.

El reto más grande para esta joven es que para poder llegar positivamente a las personas de la fundación, debe tener una transformación constante, todos los días debe estar muy presente en su cuerpo y propiciar encuentros auténticos para que ellos se vean reflejados. Para ella, lo más bonito de estar en ese lugar es que no tiene tiempo para aburrirse o quedarse quieta, pues a cada instante siente que niños, jóvenes y adultos le están inyectando la adrenalina y la alegría necesaria para ser feliz.

Libertad vive en el corregimiento de Santa Elena, pues al volver de Alemania sintió que ya no era capaz de vivir en la ciudad, sin embargo, todos los días baja a Laureles para compartir con aquellos seres que desde hace muchos años le abrieron las puertas de su mundo. Ella se acercó a la pedagogía como se llega a las mejores cosas, sin buscarla, además encontró la fórmula perfecta para unir esa vocación con su pasión.

Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

 

Fecha

Agosto 19, 2016

Categoría

Gente, Innovadores

Tags

artista, caminante, educadora, innovadora, investigadora, laureles, lectora, mujer, voluntaria