En los zapatos de Daniel Alcaraz

principal

En los zapatos de Daniel Alcaraz

A mi no me mata el hecho de que una mujer famosa use mis zapatos, no es mi fin. Para mí lo importante es que los use una mujer que los ame, que los sepa llevar, que sienta fueron fabricados con mucho amor, que son de autor y que tienen una historia”, dice Daniel Alcaraz, un joven diseñador de calzado que ha estado trabajando los dos últimos años por posicionar su nombre como una marca auténtica, glamorosa, sofisticada y fiel a las tendencias.

Desde muy niño, no sabe por qué (asegura que no tuvo referentes cercanos), se le despertó una curiosidad incesante por el calzado femenino, sobre todo por los tacones, e inspirado por revistas de moda empezó a dibujar zapatos de todos los estilos en las últimas páginas de sus cuadernos. “Quienes hayan estudiado conmigo saben que me pasaba las clases haciendo diseños. Esta pasión es algo con lo que nací, no es algo que haya heredado o que haya visto en alguien cercano”, explica.

Más tarde, en su adolescencia, su espectro de inspiración se amplió con la serie Sex and the city. En esta, Carrie Bradshaw, su personaje principal, se convirtió en su guía por el mundo de la moda, las pasarelas, las boutiques y, por supuesto, los diseñadores que habían revolucionado el calzado femenino, como Jimmy Choo, Alexander McQueen y Christian Louboutin.

“Me gusta que los zapatos sean una extensión del cuerpo y no corten las líneas femeninas”, dice Daniel.

 

Hasta entonces no consideraba que sus diseños pudieran tener más vida que la que les daba con sus marcadores de colores; no creía posible, aunque lo soñara, ser un diseñador de verdad, profesional, con propuestas que se convirtieran en el deseo más grande de sus mujeres ideales: con acceso e interés por la moda, con un gusto especial por verse bien y llamar la atención, y con la premisa de sentirse sensuales y refinadas.

Sin embargo, al llegar a noveno grado empezó a cambiar su percepción sobre sus oportunidades en el mundo de la moda, gracias a una técnica en diseño de patronaje de calzado que inició en el Sena. “A medida que iba pasando el tiempo los zapatos iban tomando más importancia en mi vida, y sentía que quería concretar esos dibujos que hacía. Cuando me gradué del colegio ya había terminado la técnica y había decidido que iba a buscar un trabajo que me permitiera conocer el mercado, porque yo tenía muy claro qué tipo de público quería”.

Con esto en mente entró a trabajar en una reconocida marca de ropa y accesorios como encargado del mercadeo visual, y desde allí empezó a crear y extender una lista de contactos que le servirían en el momento de emprender su proyecto personal. Con una parte del sueldo empecé a fabricar los zapatos que diseñaba, era como un pasatiempo. Alguna vez se los mostré a una styling que iba a la oficina y ella empezó a pedírmelos para publicaciones como Infashion y El Colombiano”.

Las publicaciones le dieron clientas personalizadas y lo impulsaron a renunciar a su trabajo para empezar con su marca (diseña y manda a fabricar en talleres de Belén y Guayabal). Actualmente está en dos tiendas de autor en la ciudad, además de llevar sus creaciones hasta Bogotá, Barranquilla, Cartagena y Cali. “A mi me inspiran una mujer y una ocasión. Pienso en lo que podría hacerlas sentir mejor en un escenario determinado. Esto me ha dado resultado porque veo que la marca crece y me permite vivir de ella”.

Por Laura Villamil.

Fecha

Abril 10, 2015

Categoría

Emprendedores, Gente

Tags

belén, diseñador, emprendedor, hombre, joven, soñador, talento, zapatero