“Cuando corro me olvido de todo y siento paz”

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“Cuando corro me olvido de todo y siento paz”

En enero de 2014, Nicolás Robledo, aviador por formación y empresario por oportunidad —hace varios años fundó Apoyo logístico, una compañía de producción de eventos—, pegó una calcomanía del Rally Dakar en su oficina, como recordatorio de una promesa que se hizo a sí mismo: participar en la edición de 2016 de esta carrera de 9000 km que se disputa en el corazón de Suramérica (pasa por Argentina, Chile y Bolivia). Una locura ante los ojos de sus cercanos, teniendo en cuenta que, a diferencia de los competidores regulares del evento, quienes han dedicado sus vidas a los motores y las competencias, Nicolás apenas suma 8 años en el cuento.

Todo empezó cuando le recibió una cuatrimoto a un amigo como pago de una deuda, “y cuando me la dio me invitó a ‘trochar’. Pronto empezamos a ir a las competencias, con otros amigos, para explorar las rutas en la categoría de turismo”, recuerda, añadiendo que todo se puso más serio en un certamen en el Valle del Cauca, “porque no había suficientes participantes para una carrera, entonces nos dijeron: ustedes llevan 2 años viniendo aquí, ¿no se le miden? Esa vez quedé de segundo”.

Esa experiencia, sumada a las visitas a lugares como La Orinoquía y La Guajira, para probar sus capacidades como corredor, y a las historias de algunos amigos que habían completado el Dakar, empezaron a conformarle el sueño de saltar del nivel de aficionado al de competidor real, una idea que provocó múltiples sentencias de su círculo social al estilo de la frase “estás loco, no sos profesional, ¡cómo se te ocurre!”.

Sin embargo, fueron más fuertes las intenciones de imponerse un reto personal, y si se piensa bien, no cualquier reto: distintos pilotos han perdido la vida tratando de completar las rutas, las mismas en las que persisten las “inclemencias del clima” y en las que el paisaje está compuesto por obstáculos naturales, como dunas gigantes.

Esa, sin duda, ha sido una preocupación constante de su familia que, aunque incondicional y amorosa, tiene dificultades para entender las motivaciones que él muestra para llegar a estos escenarios. “Les parece que es algo muy riesgoso, pero siempre me acolitan todo lo que quiero hacer. A mí no me asustan esos peligros porque soy de los que piensan que si me voy a morir, puedo hacerlo pasando la calle. Uno se muere en la víspera, como dicen las abuelas”.

Con esa determinación para cumplir su sueño mandó la hoja de vida y el registro de competencias a la organización del Dakar, y Gente cercana se dedicó a esperar por una respuesta positiva. Paralelamente empezó a buscar el patrocinio de algunos de los clientes de su empresa, “contándoles todo el cuento. Muchos me decían: ‘estás loco’, mientras yo les contestaba: ‘si me aceptan en la competencia, ¿cuento con ustedes?’ Al final, cuando me aceptaron, algunos de ellos cumplieron su palabra y por eso he podido ir 3 veces a Argentina este año a entrenar”.

En los próximos días realizará el último circuito del Campeonato Argentino de Navegación 2015, como parte de su entrenamiento en campo, para luego dedicarse al fortalecimiento físico entre el gimnasio, el fútbol y la bicicleta. De esa manera espera estar en óptimas condiciones para correr en cuatrimoto, durante 14 días —jornadas diarias de 12 horas—, su primer Rally Dakar.

Por Laura Villamil.

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Fecha

Noviembre 6, 2015

Categoría

Deportistas, Gente

Tags

aventurero, aviador, deportista, el poblado, emprendedor, empresario, hombre, negociante, piloto