Convierten las suculentas en joyas

Convierten las suculentas en joyas

Convierten las suculentas en joyas

Jaiza y Johana, vecinas de El Poblado, tienen una joyería en la que la materia prima son las plantas. Conozca de qué se trata.


A Jaiza poco le interesaban las plantas. Sin embargo, cada que pasaba por el jardín de su abuela se quedaba contemplando las que por la forma de sus hojas parecen flores. Se le ocurrió trabajar con ellas y ahora tiene un montón de suculentas inmortalizadas en joyas.

Para las hermanas Johana y Jaiza Pulgarín trabajar juntas es el complemento ideal. La primera es el polo a tierra de la más soñadora. Ambas estudiaron Diseño Gráfico y Publicidad, pero en momentos y enfoques diferentes.

Desde hace 32 años las une ese poder inexplicable que esconden los gemelos. Son inseparables, son cómplices. Incluso, antes de pronunciar palabra, la espalda de la una le servía de apoyo a la otra para escaparse de la cuna.

Pero no todo el tiempo permanecen juntas. En ocasiones alguna toma sus maletas para perseguir un sueño. Es el caso de Jaiza, que en 2014 se mudó a Argentina para especializarse en Dirección de Arte.

Sin embargo, sus intenciones cambiaron apenas conoció la joyería contemporánea. Se enamoró de sus técnicas y se matriculó en un curso. “Me salí de la especialización y empecé a explorar la joyería sin tener claro qué quería hacer”.


Después de 9 meses regresó a Medellín y buscó dónde continuar sus estudios. Deseaba narrar historias por medio de joyas. Johana le dijo que en Artesanías de Colombia (Bogotá) ofrecían cursos cortos, ya que no quería estar fuera de casa por mucho tiempo.

Inicialmente Jaiza planeó asistir durante 3 meses a un taller, pero le gustó tanto, que se quedó 2 años. Lo que más la apasionó fue la microfundición a la cera perdida, un proceso que permite obtener figuras de metal mediante un molde hecho de un prototipo elaborado en cera.

Cuando esta gemela llegó a la capital se quedó en la casa de su abuela. A modo de agradecimiento quiso hacerle unas aretas y se le ocurrió robarse del jardín un par de hojas de suculentas para aplicar la técnica que la tenía enganchada. La idea sorprendió a todos sus compañeros, se trataba de una microfundición orgánica.

Conseguir plantas con el tamaño y el peso adecuados para convertirlas en joyas era complicado, por eso comenzó a cultivarlas. “También quería que fuera un proceso sostenible. No era simplemente comprarlas y utilizarlas, sino cuidarlas y resembrarlas para que se multiplicaran”.

Volvió a Medellín y el interés por Jaiza Joyería, como nombró su emprendimiento, creció tanto, que sintió la necesidad de asociarse con alguien, ¿y quién mejor que su alma gemela? Johana también empezó a cultivar suculentas y juntas diseñaron la segunda colección.

Las piezas, que detrás esconden historias, buscan resaltar y valorar la belleza natural de las suculentas. Y no es que tengan una planta por dentro, realmente lo que hacen es inmortalizar, mediante el oro o la plata, su esencia y sus formas.


Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co

Fecha

Julio 7, 2018

Categoría

Creativos, El Poblado, Emprendedores, Gente

Tags

artistas, creativo, diñseo, el poblado, emprendedores, joyas, mamm, plantas