“Belleza real: cuestión de identidad y expresión personal”

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“Belleza real: cuestión de identidad y expresión personal”

Con cada maquillaje que crea, Lina Toro, publicista de formación, trata de reinventar la belleza. Y lo hace porque está convencida de que esta tiene múltiples manifestaciones, no solo la socialmente aceptada, la de los estereotipos. “Con la práctica y la experiencia me di cuenta de que lo que hago se llama maquillaje avangard, y las cosas que hacés en esa línea no son bonitas por definición tradicional, pero ocasionan algo, te cuestionan. Pensás, ¿qué querían comunicar con esto? ¿cómo se hizo?”, explica con emoción.

Este efecto, dice, se debe a que el maquillador no busca generar placer haciendo uso de técnicas y estéticas convencionales, sino que pretende una reacción visceral a través de conceptos artísticos y materiales diversos (incluso los que no han sido concebidos para este fin, como pequeñas piedras y cristales). “Le digo a la gente que tiene que pensar en el maquillaje como algo que sale desde adentro, por ejemplo, en mi caso, a veces la cara de la modelo es lo que me dice qué tengo que lograr con ella. Hago mucho trabajo manual, porque este para mí es un cuento de jugar con texturas y colores. Es algo menos medido y controlado, por eso el éxito de estos maquillajes”.

Estos también representan su éxito: una posición que no buscó, pero que se le apareció como consecuencia de crear con libertad, “porque el hecho de no tener presión de producir por plata me da mucha tranquilidad. Para mí este es un pasatiempo que me da una salida creativa y una entrada económica”, afirma, y añade que en el reconocimiento que se ha ganado, su esposo, quien es publicista, animador y fotógrafo, siempre ha jugado un papel fundamental. “Hace más de 11 años empezamos a trabajar juntos haciendo motion graphics (animación digital que crea la ilusión de movimiento mediante imágenes, fotografías, títulos, colores y diseño), que es de lo que vivimos, y los fines de semana, para descansar del trabajo, yo me maquillaba y él me tomaba fotos. Así comenzamos a desarrollar conceptos que nos inquietaban”.

Por ahí, sin mayores pretensiones, fueron generando reacciones positivas entre otros fotógrafos, maquilladores, expertos en styling, publicistas, diseñadores… “Y eso desató comentarios como: esas fotos tan brutales… ¿quién las hace?, ¿quién te hace ese maquillaje?”, cuenta, y continúa diciendo que a pesar de que sus propósitos con esta actividad no eran la fama y la visibilidad, su sello se ganó la atención de diferentes marcas en el exterior.

Esta situación la condujo hasta oportunidades como elaborar editoriales para diversas publicaciones internacionales y representar firmas de productos de maquillaje. “Incluso creé una colección con mi nombre para SweetPea and Fay, con la que quería comunicar mis gustos personales. Para esto mezclé una iluminación de terror, inspirada en la película Suspiria, con una estética vintage y de los años 50”, cuenta.

Hace 1 año empezó una exploración de la docencia en Makeup Academy, una institución en la que ha podido compartir las experiencias que han marcado su trayectoria en el maquillaje, una expresión de la que todavía se conoce poco en la ciudad. Recientemente también se estrenó como colaboradora de Fashion Radicals, un blog en el que siente el aval para expresar sus ideas y visiones sobre la belleza. “Por lo pronto, quiero seguir dedicándome y aprendiendo de estas dos posibilidades. En cuanto al maquillaje y las fotos, solo los hago con amigos bajo la condición del respeto creativo, porque estoy segura de que así es como se logran cosas bacanas”.

Por Laura Villamil.

Fecha

Noviembre 20, 2015

Categoría

Artistas, Gente

Tags

artista, avantgarde, creativa, emprendedora, innovadora, joven, maquilladora, mujer, publicista, talento