¿Por qué estrecharon las calles en La Magnolia?

¿Por qué estrecharon las calles en La Magnolia?

¿Por qué estrecharon las calles en La Magnolia?

La subdirectora de Movilidad del Área Metropolitana nos acompañó en un recorrido por la obra que ha generado opiniones a favor y en contra. Esto fue lo que encontramos.

Algunos los llaman chichones, otros han dicho que parecen andenes embarazados y desde el carro hay quienes los ven como un obstáculo que estrecha la calle. Pero la verdad es que esa ampliación de esquinas en el barrio La Magnolia recibe el nombre de “ochave” y forma parte de un plan piloto con el que el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (Amva) busca dar prioridad a los que se movilizan a pie.

¿Por qué empezar por aquí? Viviana Tobón, subdirectora de Movilidad del Área, explicó que este sector se convirtió en un cruce de caminos donde los carros vienen para evadir el taco y han subido la velocidad. “El objetivo fundamental es darle la verdadera vocación de la zona, que es residencial (con usos mixtos), y que recupere su condición de barrio tranquilo”.

Agregó que “Envigado en unos años va a ser inviable si no cambia su forma de moverse. En este momento es el municipio con mayor tasa de motorización y eso en términos de calidad de vida, del aire, de seguridad vial y de disposición del espacio es fundamental cambiarlo”. Por eso advirtió que este proyecto “no es una solución de movilidad vehicular, sino para las personas y las bicicletas”.

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La iniciativa que al principio tenía un costo de $ 6000 millones —ahora asciende a $ 7500 millones por obras adicionales—, provocó múltiples comentarios entre los vecinos, como el de Juan David González que expresó: “Cada vez más carros, cada vez menos vías, como si los carros se encogieran para pasar por calles más estrechas, como ocurre con el fluido de líquidos”. Pero también otros a favor, como el de Antonio Arango, quien trabaja en La Magnolia y opinó que al barrio le hacía falta más espacio para el peatón.

¿En qué consiste?
La subdirectora de Movilidad afirmó que la intervención avanza en un 60 % con el trabajo en 3 elementos. El primero comprende las vías para ciclistas, que en algunos casos se encuentran pintadas en la calzada como espacio segregado o con vía compartida, que se identifica con el dibujo de la bicicleta sobre la calle.

“No va a haber separador a lo largo de la ciclorruta, sino segregación en unos puntos”, pero el objetivo del Área es que con la señalización los carros y motos bajen la velocidad.

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En segundo lugar está la reorganización del estacionamiento, cuyo propósito es que los vehículos “no se parqueen indiscriminadamente en cualquier costado”, sino que solo uno esté destinado a este fin y otro a la ciclorruta.

Hay una reducción de un 30 % de los lugares disponibles para estacionamiento, pero es importante entender que eso era informal. Aquí lo que estamos haciendo es regularizarlo sin cobro”, señaló Tobón.

Este objetivo estuvo ligado a los ochaves, que dejaron bahías en las calles y están enfocados en la tercera línea, que es la que busca dar prioridad al peatón. De acuerdo con Viviana Tobón, antes las calles de La Magnolia eran típicas de las ciudades diseñadas para carros, donde estos podían girar en diagonal, muy cerca del peatón que buscaba pasar la calle.

“La funcionalidad del ochave es que el carro deba a hacer el giro en ángulo recto, así se protege al peatón y se reduce la velocidad“. También, añadió la subdirectora, se acorta la distancia del paso de cebra y se visibiliza la persona que va a pie.

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Otro elemento son los resguardos, que están en las vías de doble sentido y son un bloque de concreto alineado con el separador que permite al peatón esperar en un espacio seguro para cruzar la segunda calle.

También están las “plataformas únicas”, que son los cruces en los que la calzada vehicular se eleva a la altura del andén para que el peatón no tenga que descender y el carro deba bajar la velocidad como en cualquier resalto. Todo, según la subdirectora, contaría con los rebajes y la señalética debida para buscar la accesibilidad universal.

Mientras el periódico Gente recorría el área de influencia del proyecto con la subdirectora de Movilidad, un vecino se acercó para señalar la altura de la plataforma ubicada en la diagonal 32 con transversal 33 sur, donde hasta los carros más altos corren el riesgo de golpearse por la inclinación. “Ustedes tienen muy buena intención, pero mejor hubieran bajado el andén”, expresó.

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Tobón aseguró que ese punto está pendiente de corregir, al igual que algunos resguardos que quedaron muy altos y no permiten el radio de giro para carros como el de los bomberos o los repartidores. La idea es que queden bajos, para que sean remontables por un vehículo grande.

“Los diseños los hacen arquitectos y las obras son la interpretación de unos planos por constructores, entonces no siempre la ejecución obedece completamente”, acotó la funcionaria, y aseveró que las condiciones del territorio representan muchos desafíos que se deben armonizar, “pero eso pasa en todas las obras”.

La subdirectora dijo que 6 meses después de concluido el proyecto —iba a terminar en diciembre, pero aún no hay fecha porque está en proceso de prórroga— se evaluará su efectividad con los indicadores de accidentalidad vial, velocidad vehicular y número de ciclistas.

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Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co