¿Por qué aumentaron los homicidios en Medellín?

¿Por qué aumentaron los homicidios en Medellín?

¿Por qué aumentaron los homicidios en Medellín?

Medellín vivió en octubre el mes más violento del año, y Belén fue una de las comunas donde aumentaron los asesinatos. Analizamos las causas.


Con 67 homicidios a lo largo de 31 días, el mes de octubre pasado cerró como el más violento de los últimos 3 años en la ciudad. Durante ese lapso fueron asesinados 54 hombres y 9 mujeres, lo que arrojó una cifra por encima de las registrada anteriormente por las autoridades.

El alcalde Federico Gutiérrez lamentó ese incremento, pero destacó que la cifra sigue por debajo del promedio del país. “Cada homicidio tiene que doler. Seguimos teniendo esa tasa de 21,22 homicidios por mes, que está por debajo de la tasa nacional y la meta es seguir bajando”, indicó el mandatario local.

Belén ha sido una de las comunas que muestran ese incremento. Según datos del Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (Sisc), en los primeros 10 meses del año se registraron 42 muertes violentas, mientras que en el mismo periodo del año pasado hubo 26 casos, es decir que los homicidios aumentaron 61,5 %. Nada más en el mes de octubre hubo 5 asesinatos, un registro superior a los 3 que se presentaron en septiembre de este mismo año.

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En la comuna 16, El Rincón encabeza la lista de barrios con mayor cantidad de asesinatos, con un total de 10 casos; seguido de Altavista, con 8, y Los Alpes, con 4.

Pero las muertes violentas no son los únicos delitos que presentan incrementos en Belén. También aumentaron los hurtos, que pasaron de 1312 casos entre enero y octubre de 2016 a 1395 en el mismo periodo de este año (6,3 %). ¿Qué le pasa a la ciudad? Consultamos con Max Yuri Gil, presidente de la Corporación Región, magíster en Ciencia Política de la Universidad de Antioquia y doctor en Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Nacional, quien nos dio sus impresiones.

¿Qué cree que falla en la política de seguridad de la ciudad?
“Primero, el control que la Alcaldía pueda tener sobre las dinámicas de violencia es reducido. Como le pasa a la inmensa mayoría de los municipios, hay un conjunto de factores que no son fáciles de controlar. En segundo lugar, en Medellín tenemos un auge de reacomodos de la criminalidad y eso explica buena parte de las acciones de violencia que se han venido presentando y el incremento de los homicidios.

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Esto pone en evidencia algo que se ha dicho desde hace muchos años y que la Alcaldía ha tratado de negar, y es la existencia de grupos armados que tienen controles territoriales y de la población, con gran capacidad de violencia y de fuego y que, cuando hay pactos, los homicidios bajan y suben en los momentos en los que se reacomodan las estructuras, como está pasando en el occidente de Medellín”.

Usted ha expresado que la institucionalidad no erradica completamente la criminalidad, ¿por qué?
“Uno se sorprende cuando le dicen que la Fiscalía no tiene los suficientes elementos para enjuiciar a las organizaciones criminales y a sus líderes por delitos homicidio agravado, entre otros. El ente investigador se dedica a capturar gente por concierto para delinquir y porte ilegal de armas, los conduce a las cárceles donde siguen delinquiendo y salen en pocos años con más poder.

Yo no entiendo qué les pasa a la Fiscalía y a la Fuerza Pública, si es que no tienen la capacidad o la intención de hacerlo, porque lo que uno ve es que cuando deciden lo logran, como cuando usaron una estrategia legal contra Pablo Escobar y el Cartel de Medellín. Hay un problema de corrupción que hay que conversar, pero también de funcionalidad y es que estos elementos ilegales generan cierto nivel de estabilidad para la ciudad”.

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Esta semana se conocieron los resultados de la Encuesta de percepción ciudadana Medellín cómo vamos, ¿siente que es cercana a la realidad?
“Eso es muy complejo de saber porque una percepción es difícil de medir. Yo creo que la crisis económica nacional está afectando la ciudad y, además, a esta Alcaldía muchas cosas le están quedando en deuda. No solo en materia de obra pública y de gestión de algunos procesos, sino también de algo tan importante como la cultura ciudadana.

A esta administración le hizo mucho daño el síndrome de empezar de cero. El afán de romper con todo lo que había antes y desmarcarse de los gobiernos predecesores, además del perfil de los funcionarios —que son jóvenes inexpertos en lo público— no ha contribuido a lograr una buena gestión”.

De lo que venía haciendo la administración pasada, ¿qué se debería conservar en materia de seguridad?
“A la administración de Aníbal Gaviria, hay que decirlo con claridad, le favoreció la estabilidad en el pacto entre los grupos armados y a esta administración le ha tocado el reacomodo. No creo que este sea por la presión de las autoridades, sino más bien el desgaste del pacto del fusil. Además, había un liderazgo, un seguimiento al detalle de la labor de la Policía, que no sé si Federico lo está haciendo todavía.

No me convence eso de que él es el primer policía de la ciudad, él tiene que ser el gerente y exigirle a cada una de sus dependencias que haga bien su labor. Yo creo la gestión en cultura ciudadana está mal, es un tema en el que perdimos y retrocedimos. Yo he sido muy opuesto a la campaña “Portate bien”, porque que está mal enfocada, ya que, más que de formación ciudadana, es de intimidación. Lo que se ha perdido es el diálogo entre sociedad civil y Estado”.

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Da la sensación que hay una clase media que siente que el problema de seguridad no es con ella…
“Es probable, porque el mayor temor de esos sectores medios y altos es el fleteo que se está produciendo en la comuna 14 y el sur de la ciudad. El problema es que buena parte de los controles ilegales, la extorsión, el asesinato y el robo callejero están concentrados en las zonas populares de la ciudad.

A veces pareciera que esa población no tuviera capacidad de gestión para que la Alcaldía considere fundamental una intervención integral. Si en esta sociedad el mensaje es que los ricos paguen escoltas, compañías y grupos de vigilancia privada y los pobres se tomen la justicia por mano propia, estamos en un Estado en el cual la democracia y el derecho no son la regulación; uno en el que es “sálvese quien pueda” y el que más fuerza tiene domina a los demás es muy contrario a una convivencia democrática”.

Por Redacción Gente
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