¿Qué pasa en Altavista?

¿Qué pasa en Altavista?

¿Qué pasa en Altavista?

Alirio Ospina* calcula que las ventas de su negocio en el sector de La Palma (frontera entre Belén y el corregimiento de Altavista) han disminuido 80 % desde comienzos de junio, cuando arreció la confrontación entre bandas por control territorial.

“Hay Ejército y Policía, pero, por ejemplo anoche (madrugada del lunes 3 de julio), se oyó una balacera tremenda, con rafagazos de fusiles”, contó el vecino y añadió que precisamente esa utilización de armamento pesado es lo que más ha atemorizado a la comunidad.


El sector de La Palma ha sido uno de los más afectados por los enfrentamientos.

Cabe recordar que en la parte alta del corregimiento hacen presencia las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), que han sido bautizadas como Clan del Golfo, y en la entrada del corregimiento están las bandas de Mano de Dios o Nuevo Amanecer (trabaja para las AGC) y la disidencia de Los Chivos, que antes también estaba al servicio de las AGC.

Fernando Quijano, director de la Corporación para la Paz y el Desarrollo (Corpades), explicó que “la primera parte del conflicto terminó cuando empezó la Semana Santa y fue entre la disidencia de Los Chivos contra Los Pájaros (hacen presencia en Buenavista, Zafra, Los Alpes y Altavista parte baja) y ahora empieza con la misma disidencia de Los Chivos enfrentando a Mano de Dios, o sea, a sus antiguos compañeros de las AGC”.

Julio César Rengifo, defensor de derechos humanos del sector, agregó que las disputas del último mes comenzaron “a raíz de varias muertes que se dieron en el combo de Los Chivos y Mano de Dios y de la incidencia del Clan del Golfo que quiere tener el control del accionar delincuencial y criminal en todo el corregimiento”.

“Llegamos a tener 400 hombres, entre Policía y Ejército, y siguen pasando cosas, delante de ellos hay enfrentamientos, entonces la estrategia no ha sido muy eficiente porque tampoco hay una voluntad política de la Administración de quererse meter de lleno en el corregimiento”, señaló el líder comunitario e indicó que la tensión y la zozobra continúan, al igual que la incertidumbre por unas retaliaciones que podrían generar más muertes y desplazamientos.

La cifra de uniformados a la que hace referencia Rengifo fue la que anunció el alcalde Federico Gutiérrez en su visita a la zona el pasado 27 de junio, cuando informó que 200 hombres de la Policía y otros 200 del Ejército llegaron para reforzar la seguridad. “Este es un reciclaje de la violencia de las bandas, los agarramos, quedan en libertad y vuelven y arman el alboroto”, dijo el mandatario y señaló que las autoridades están detrás de 3 cabecillas “que están generando problemas en Altavista”: alias El Mono, alias Conejo y alias Chatán.

Gutiérrez les dijo a los habitantes del sector que las autoridades permanecerán allí hasta que se restablezca la tranquilidad: “Aquí estamos con Policía no solo de vigilancia, sino con el Batallón de Operaciones Urbanas y con el Goes (Grupo de Operaciones Especiales de la Policía)”.

Pero la calma aún no ha vuelto y el miedo no solo se queda a la entrada del corregimiento, sino que se extiende a lo largo de él. Una habitante del sector de la zona conocida como Florida, que reside con sus 2 y hijos y 2 hermanos, le dijo a Gente que ella y sus parientes temen salir de la casa y hasta hablar con los vecinos, porque no saben qué pueda pasar. Cerca de allí, en el sector de Jardín, un vecino contó que hace un par de días su hermana salió a comprar una carne y tuvo que refugiarse en una tienda al oír un tiroteo.

Los buses volvieron, pero…
Las AGC de la parte alta de Altavista, al mando de Mano de Dios, lanzaron amenazas contra los conductores de las rutas 172 y 178 de Cootrabel. Les advertieron que no podían continuar los $ 80.000 semanales que venían dándole de vacuna a Los Chivos y que en cambio debían pagársela a ellos. Si no lo hacían, correrían el riesgo de que les quemaran los buses o incluso de que los asesinaran.

Los transportadores, que además pagan la extorsión de $ 60.000 a la banda de Los Pájaros, decidieron salir a paro desde el sábado 24 de junio y, aunque retomaron actividades el pasado 4 de julio, un vocero de los conductores aseguró que fue más por presión, porque ellos aún se sienten inseguros. “Nosotros quedamos completamente solos y con temor de subir nuevamente después de haber hecho paro”, dijo el conductor que cubre la ruta desde hace cerca de 10 años y pidió reserva de su nombre por razones de seguridad.

El alcalde señaló que “hay que seguir llegando como Estado, con educación y oportunidades (…). No solo venimos con pie de fuerza; como hicimos el plan integral de Castilla, hay un plan listo y ejecutándose para Altavista”. Habitantes del sector y el líder Julio César Rengifo piden que la presencia de las autoridades sea constante y efectiva, para que ataquen esa forma de financiación que son las rentas ilegales y para que además emprendan intervenciones de carácter sicosocial.

*Nombre cambiado por petición de la fuente.
Por Jessica Serna Sierra.
jessicas@gente.com.co