En este pícnic de Ciudad del Río abundan las letras

En este pícnic de Ciudad del Río abundan las letras

En este pícnic de Ciudad del Río abundan las letras

Los domingos cada 15 días, en Ciudad del Río, las familias giran en torno a la lectura. Esta iniciativa se realiza hace 5 años en nuestra ciudad.

Con voz dulce y amabilidad infinita, Viviana interrumpe un cumpleaños. Entre sus manos lleva un libro, una historia que seguramente los pequeños invitados se mueren por escuchar. Con la aprobación de niños y adultos comienza a leer en voz alta. Se roba toda la atención, incluso de quienes están de paso. Hace preguntas, saca sonrisas y genera suspenso. Esa es su fórmula para cosechar en ellos el amor por la lectura.

Los domingos cada 15 días, entre las 3 y las 5 de la tarde, Viviana Sánchez y Juan Camilo Rúa llegan a Ciudad del Río con una manta de cuadros y unos 70 de libros infantiles para invitar a la gente a leer o, por qué no, a escuchar un cuento.

Al principio las personas creen que las obras están a la venta, pero cuando se acercan y se enteran de que las pueden tomar sin dar nada a cambio no dudan en participar del Pícnic de Palabras.

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“Nosotros invitamos más que todo a las familias, la idea es que los niños escojan lo que quieran compartir, pues nuestra intención es derrumbar los muros de las bibliotecas y transportar los libros al espacio del juego, como el parque, para que asocien la lectura con diversión”, dice la mujer, mientras aclara que a pesar de solo tener literatura infantil los adultos también están invitados a reencontrarse con su niño interior.

Desde hace 5 años estos vecinos están vinculados al proyecto que conocieron gracias a Marcela Escovar, su creadora. Ella lo inició en Bogotá (2012) y los invitó, por separado, a replicarlo en Medellín. Hoy hay por lo menos 21 ciudades en Argentina, Chile, Ecuador, Venezuela, Brasil, Estados Unidos, Italia, Colombia y México que hacen el mismo evento.

De acuerdo con Vivana este es un trabajo voluntario, que no deja más que la satisfacción de llevar un buen mensaje, por eso durante estos años han pasado muchas caras. Ellos son los únicos que han estado desde el principio.

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Para la actividad cuentan con un banco de libros, que en su mayoría son donaciones, “pero para tener una posibilidad de lectura más amplia hacemos prestamos en las diferentes bibliotecas públicas de la ciudad”.

Lo que sí hay que decir es que en el Pícnic de Palabras no todo es leer. Hay conversaciones y una oportunidad para conectar a las familias. La experiencia deja un montón de imágenes: Papás y mamás que se sientan en la manga con sus hijos entre las piernas y les leen al oído. Papás y mamás que se quedan de pie y prefieren solo observar. También están los que dicen que no y privan a sus niños de una gran historia.

Contagian su pasión
Cuando Viviana eligió la Bibliotecología como profesión, jamás se imaginó encerrada en una sala silenciosa llena de libros. Ella quería invitar e inspirar, ella quería que muchas personas se enamoraran de la literatura. Esa es su misión, tanto en el campo laboral como en su vida cotidiana.

Pero en ese camino no estado sola, por suerte, se ha topado un fin de personas que le han facilitado su labor. Una de ellas es Juan Camilo, un comunicador social que se empeñó en devolverle a la sociedad todo lo que había aprendido en la academia y no encontró una mejor manera de hacerlo que promoviendo la lectura en espacios no convencionales.

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“Que un niño acceda a la lectura desde temprana edad, garantiza en un alto porcentaje un adolescente amante a los libros, por eso, mientras el clima nos lo permita, allá estaremos”.

Por Redacción Gente
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