Patinador criado en Envigado, el más veloz del mundo

Patinador criado en Envigado, el más veloz del mundo

Patinador criado en Envigado, el más veloz del mundo

Diego Posada Echeverri, patinador criado en Envigado, obtuvo medalla de oro en la modalidad inline downhill, en los World Roller Games 2019.

 

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Les presento un poco de mi gran pasión… COMENTA! . . @canariam @canariamdownhill #inlinedownhill #inlinedownhillcolombia

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Diego Posada Echeverri se considera una persona calmada, pero cuando está en la línea de salida, preparado para descender una pendiente en sus patines, “es el más furioso de todos”.

Así lo sintió durante la prueba contrarreloj de inline down hill, disputada el 5 julio en los World Roller Games de Barcelona, España, donde ganó la medalla de oro al recorrer en 43,94 segundos un tramo de 900 metros. Todavía se le eriza la piel cuando recuerda el momento en el que uno de los organizadores del certamen se acercó al bus donde esperaban los competidores y dijo: “Campeón del mundo, Colombia, Diego Posada”.

Un premio a la dedicación
El camino hasta allí no fue sencillo, pero si algo ha caracterizado a Diego, es la fortaleza mental. “Sin duda alguna, yo hago lo que me propongo, les meto mucha pasión a las cosas y esa es la clave”, comenta.

Su gusto por el deporte comenzó con la natación, que practicó hasta los 7 años y lo hizo merecedor de 10 campeonatos nacionales en categorías menores. Para llegar a la piscina donde entrenaba pasaba por una pista de patinaje y no podía evitar quedarse mirando los entrenamientos.

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Compitió en patinaje de velocidad y maratón hasta los 18 años, fue campeón panamericano y suramericano y en el 2000 fue reconocido como deportista del año en Antioquia.

Su carrera dio un giro en el 2003, cuando una lesión en el hombro lo dejó por fuera de las pistas. Para ese momento Diego tenía 18 años y decidió enfocarse en el estudio y en el trabajo, pero continuó usando las ruedas para desplazarse hasta la universidad e incluso para viajar.

En el patinaje de aventura dio varias veces la vuelta a Oriente, viajó desde Medellín hasta Bogotá, Bucaramanga, Coveñas e incluso llegó hasta Trujillo, Perú. Este último ha sido su viaje más largo hasta ahora: recorrió 2840 kilómetros en 37 días.

Por ese tipo de hazañas, cuenta Diego, fue que lo contactó Carlos Quiroga en 2017, para hablarle del inline down hill.

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“Me explicó que el deporte estaba enfocado solo en descensos, que había sido creado en Suiza y en ese momento llevaba 28 años”, cuenta Posada. Por esos días se celebraría la primera edición de los World Roller Games en Nanjing, China, y los 2 deportistas fueron avalados por la Federación Colombiana de Patinaje como representantes del país para este certamen.

La pista, cuenta Diego, era como un tobogán: inclinada y con muchas curvas. “Ahí aprendimos un poco cómo se compite, cuáles son las protecciones, las técnicas, cómo es la salida y cuáles son los instrumentos de los jueces para dar veredictos”, recuerda. Y los resultados no estuvieron nada mal, él alcanzó el puesto 11 y su compañero, el 10.

Este año la historia cambió. La delegación colombiana que viajó a la competencia en Barcelona estuvo conformada por 10 deportistas de inline down hill y Diego logró imponerse sobre los europeos.

La pista era menos inclinada, más rápida y requería menos frenados. Después de 3 horas en las que los patinadores hicieron puntos para la clasificación, Diego ocupó el décimo puesto entre 40 y logró bajar su tiempo casi 1 segundo y medio, con lo que consiguió la primera medalla para el país en esta modalidad.

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“Fue una sensación muy deliciosa, es saber que los 28 años que has entrenado no han sido en vano. Puedo gritar que he cumplido un sueño de tantos que tengo”, expresa el patinador y agrega que este deporte es el más rápido sobre ruedas, por lo tanto su triunfo equivale “a ser el hombre más rápido del mundo sobre patines”.

Para Diego en las competencias no existen los nervios. Por el contrario, siente ansiedad por demostrar de lo que puede ser capaz.

A los 33 años está enfocado en incentivar la práctica de este deporte, “teniendo en cuenta las precauciones y que no se aprende de la noche a la mañana”.

En su opinión, es una disciplina con proyección en el departamento y en el país porque, además de ser potencias en patinaje, tienen carreteras con sectores de montaña ideales para perfeccionar la técnica.

Diego entrena la posición en el túnel de occidente, “que es una pista amplia y rápida”; la fuerza, en los ascensos a Las Palmas, y el frenado, en el sector de La Catedral en Envigado, el municipio donde vivió por 15 años, junto a sus padres.

El patinador dice que el inline down hill tiene una imagen de práctica callejera, pero espera que su medalla pueda abrirle más puertas en el país.

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Por Jessica Serna Sierra
jessocas@gente.com.co