La Fecundidad, el nuevo parque de Envigado

La Fecundidad, el nuevo parque de Envigado

La Fecundidad, el nuevo parque de Envigado

Visite desde ya uno de los espacios públicos prometido por el metroplús en su tramo 2A en Envigado. Es la nueva casa de una conocida obra y lo será de árboles y aves.

Lucas, el perro labrador de Laura y Jorge Andrés, vecinos de San Marcos, ha sido uno de los que más jugo le han sacado al nuevo Parque de La Fecundidad, y si bien sus dueños saben que el lugar no está listo del todo, para este peludo lo que hay es suficiente. Qué más que tiene zonas verdes para que los jóvenes esposos se sienten en un mantel a descansar un rato mientras lo ven correr y, obvio, mientras se igualan con él a jugar.

El nuevo espacio público, uno de los que trae consigo el metroplús entre San Marcos y el parquecito del Índer, mide en total 2854 m2 y, según Zoé Berrío, coordinadora del proyecto por parte de la empresa Metroplús en este tramo, el 2A, ya está casi listo. Excepto por “una parte final sobre la 43A para adecuar el cruce peatonal y terminar el separador central, y lo que falta en la casa de tapia. A esta última hay que darle un manejo especial porque se requiere una autorización para su intervención, por parte del Icanh (Instituto Colombiano de Antropología e Historia)”.

La vocera se refiere a la vieja casona que se despidió para darle paso a la ejecución del frente 1 del proyecto (de los 5 en los que se divide; exactamente el 1 es el que va sobre la 43A entre calles 31 sur y 32B sur), el cual “va muy adelantado”.

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En esa casa de tapia —existía al frente de la iglesia de San Marcos, junto al paso peatonal— vivió durante décadas Jairo de Jesús Velásquez, un envigadeño de toda la vida que, en entrevista para Metroplús, contó que fue también el hogar de su mamá, su abuela y su bisabuela, Enriqueta. Fue ella quien la compró cuando era solo un ranchito con 3 alcobas, y eso que el predio de la casa llegaba hasta poco más allá del actual colegio San Marcos.

Velásquez mencionó que con los años su abuela le dio una gran parte del terreno al padre, y en él levantó no solo dicho colegio, sino también la parroquia del barrio. Pese a la historia y a la incontable colección de anécdotas que dejó en la casona al sacar sus pertenencias, don Jairo aseguró sentirse halagado, “contento de ser parte del proceso, feliz por aportar un poco al desarrollo de la ciudad”.

En la misma entrevista el arqueólogo que ha estado al frente de cada avance en esta materia y que en diferentes oportunidades le ha hablado a Gente sobre la importancia de los hallazgos a lo largo de la obra, Juan Pablo Díez, arqueólogo director del tramo 2A, se refirió al trabajo adelantado en la antigua casa de tapia.

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De acuerdo con el experto, data del año 1910 a 1940, y aunque no es un bien declarado de interés cultural arquitectónico (pero sí para la obra), como construcción en tapia reviste un interés para la arqueología, puesto que en su desmonte se identificaron técnicas arquitectónicas e ingenieriles hoy desconocidas, “correlacionadas con diferentes períodos históricos constructivos de casa de tapia en el Valle de Aburrá”.

Fue por esta razón que su equipo, y el proyecto en sí, determinaron adelantar un proceso deconstructivo, gradual, en lugar de demoler con maquinaria pesada. El mismo en el que poco a poco se fueron levantando los pisos “para hacer cuadrículas (cortes de excavación arqueológica) para determinar la posibilidad de tener vestigios prehispánicos hasta principios del siglo XX”, tal como explicó Díez.

A pesar de que se conservó buena parte de material de los diferentes espacios de la amplia vivienda (contaba, de adelante a atrás, con: corredor, sala, zaguán, 5 habitaciones, comedor, cocina, despensa, 2 patios en los que sembraban de todo para cocinar, lavadero y establo), lo que buscaron conservar de manera intacta fueron sus baldosas.

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Después llegó la dueña del nombre
Pero, dicho todo esto, ¿por qué el nombre Parque de La Fecundidad? Nada tiene que ver con la casa en mención; es un cuento aparte, pero también antiguo. Y es que al lugar fue trasladada —entre otras razones, para hacerle honor con un lugar propio y más cercano a la comunidad— la obra del escultor Salvador Arango, la encargada de bautizar este parque del metroplús.

El mismo artista que le contó a Metroplús que como escultor estaba predestinado desde muy niño (de papá alfarero, y juguetes y adornos de barro) y que por algo lleva ya 53 años en su arte, fue el que se encargó del desmonte de la obra, el traslado a su taller para someterla a un proceso de restauración y la reubicación en su nueva ‘galería pública’.

¿Sí sabe de que obra se trata?, es la misma que estaba unos pocos metros antes, en el paso vial y peatonal después de la estación de servicio, sobre la vía que lleva directo al centro de Envigado.

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Según el maestro Arango, la reparación era necesaria, puesto que con el frío y el calor el bronce se dilata y se fisura. Aparte, este material sufre de cáncer del bronce y se le generan unos agujeros. También en la entrevista a la empresa, el artista contó que La Fecundidad, pieza que fabricó siendo muy joven, nació hace 42 años, luego de que un trabajador de Coltejer, miembro del Club Rotario de Envigado, le propusiera hacerla para que el club la regalara al municipio, y él se le midió.

En cuanto al nombre, este llegó luego de un estudio que le hizo en ese entonces a Envigado, ese municipio caracterizado por su “concepto intelectual, por ser de las ciudades más fecundas en personajes importantes (Manuel Uribe Ángel, José Félix de Restrepo, Fernando González y Débora Arango, entre otros). Así que nació la fecundidad pensante, intelectual”, expresó.

El parque nos espera a todos. Ya están instaladas las bancas, las basureras y los lugares para bicicletas. También está iluminado y se han adelantado siembras; es más, dijo Zoé Berrío que “los biólogos anunciaron que los pájaros han vuelto, han ido llegando y de diferentes especies. Allí había cebaderos y estos ya no son necesarios, los árboles están cumpliendo su función y los pajaritos están regresando por su cuenta”.

Así se veía el lugar antes de la intervención. (Foto de 2013).

Por Luisa Fernanda Angel
luisaan@gente.com.co