Ahora las olimpiadas también son de filosofía

Ahora las olimpiadas también son de filosofía

Ahora las olimpiadas también son de filosofía

Con una reflexión sobre la libertad y el poder el Colegio Theodoro Hertzl celebró la primera versión de sus olimpiadas de filosofía.

Una conversación con el escritor Héctor Abad Faciolince y el historiador Memo Ánjel dio inicio el 24 de julio a la primera edición de la Olimpiadas de FIlosofía en el Colegio Theodoro Hertzl.

Las justas en las que se midió un grupo de estudiantes de la institución fueron ganadas por Emiliano Gómez, quien obtuvo el primer lugar, seguido por Pablo Vásquez, en el segundo, y Manuela Suárez, que se ubicó en el tercero.

¿Pero cómo surgen unas justas de filosofía? Nidia Londoño, rectora de la institución, cuenta las olimpiadas son parte del marco del enfoque pedagógico del colegio, basado en la educación para la diversidad.

“Esa diversidad está en todos los campos de la persona: desde la diversidad en los ritmos y estilos de aprendizaje, de religión, de cultura, de pensar, de talento”, dijo.

Como parte de ese enfoque, apuestan por llevar a cabo una serie de actividades en las que los estudiantes del colegio, que son menos de 600, exploran sus habilidades, como concursos de escritura, matemáticas y competencias deportivas.

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El talento puesto en marcha
La profesora Londoño explicó que los estudiantes tienen un espacio semanal para desarrollar sus habilidades en distintos campos conocido como Talentos.

“Nos gusta que los alumnos lideren los procesos. Tenemos una actividad llamada Talentos, es un espacio en el que ellos eligen qué quieren hacer y en qué quieren profundizar”, explicó. “Uno de los talentos es filosofía y ahí nació la idea”, añadió.

Pero no solo fue el resultado de un espacio ofrecido por la institución, tal y como ocurre en buena parte de los colegios privados de la ciudad. No, también fue consecuencia de una reflexión.

Jheisson Arenas López, docente de filosofía, dijo: “La inicitativa surgió de los mismos estudiantes, cuando se dan cuenta de que en un mundo en el que los medios de comunicación van dictando cómo comportarse, pensar y sentirse, ellos van sintiendo la necesidad de sentirse más auténticos, de construir su criterio de pensamiento, de darse cuenta de que necesitan esas habilidades para poder leer el mundo, la realidad y sus propias crisis”.

El profesor sostuvo que la necesidad de consolidar una identidad propia e ir marcando su camino en un “mundo que siempre quiere estar controlando sus modos y acciones” llevó a los jóvenes a crear espacios abiertos para debatir.

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De acuerdo con Arenas López, el hecho de que los estudiantes se animen a construir sus propias tesis a partir de debates filosóficos los hará “sujetos con espíritu crítico, capaces de construir pensamiento y que le aporten a una Colombia más crítica”.

Para el profesor, esto responderá al vacío en la formación de los universitarios que hay en la actualidad. “Muchos de los profesionales que están saliendo no tienen compromiso con el espíritu crítico: simplemente hacen una carrera, ejercen y punto, convirtiéndose en operadores de una nación, pero no creadores de ella a partir del pensamiento”.

Con estos presupuestos se llevaron a cabo las justas. La mecánica era simple: hubo 3 mesas en las que se presentaron las ponencias sobre la relación entre la libertad y el poder, la cual era el tema de las olimpiadas. La mejor ponencia ganaba un cupo para participar en 2 mesas adicionales, en las que se definía el primer lugar.

Una reflexión actual
Alexánder Zuluaga, jefe del área de Humanidades y coordinador del bachillerato, destacó la importancia de abordar la discusión sobre la libertad y el poder con los jóvenes.

“Estos muchachos son las primeras víctimas de unas libertades mal entendidas y unos poderes mal usados”, aseguró. “Ellos están leyendo estos en las noticias que el poder sirve para todo y no necesariamente para cosas buenas desde el punto de vista del ethos. Lo mismo ocurre con la libertad”, agregó.

Zuluaga sostuvo que los muchachos ven la “libertad como la capacidad de hacer lo que quieran, y no es así”. “La libertad es un concepto tremendamente profundo, con límites bien sean la norma, el derecho o el deber; por eso le apostamos a charlar con los muchachos, desde la filosofía, del poder y la libertad”, concluyó.

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Por Álex Estebn Martínez Henao.
alexm@gente.com.co