Nueva fecha para el derribamiento de Bernavento

Medellín se prepara para la implosión del Bernavento

Nueva fecha para el derribamiento de Bernavento

El 14 de junio a las 10 a.m., si no hay contratiempos, será derribado el edificio Bernavento, ubicado en la Loma de los Bernal. Inicialmente se había fijado la fecha para el 23 de junio, pero se lograron adelantar los trabajos, según afirmó Jaime Enrique Gómez, director encargado del Dagrd.

“Ya se reforzaron 2 niveles de la columna afectada para seguridad de las personas que están trabajando, y el sábado 26 de mayo comenzó el trabajo de la preparación del edificio, que consiste en la perforación de las columnas, los puntos fijos y el retiro del sistema eléctrico”, afirmó el funcionario.

El director (e) dijo que ya se hicieron las actas de vecindad, que son los documentos que se firman para garantizar que las viviendas aledañas quedarán iguales después del procedimiento, también se adelantó ya el censo de mascotas. En el radio de 100 metros definido como área de influencia directa del derribamiento, se censaron 947 estructuras habitacionales.

Otro paso que ya está chuleado es la compra de la casa que linda con Bernavento por el costado sur. La vivienda perteneciente a Lilian Bridge y a Álvaro Gómez Bernal, una de las familias fundadoras del barrio, fue adquirida por la Alcaldía de Medellín en el marco de la calamidad pública decretada el pasado 13 de abril.

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“El contratista (Demoliciones Atila) ya está haciendo uso de ella para guardar herramienta y adelantar las labores de adecuación”, dijo Jaime Enrique Gómez y, aunque no precisó el precio del bien, aclaró que esta adquisición y su posterior demolición no entran en el presupuesto total del derribamiento de Bernavento ($ 2467 millones, según indicó la secretaria general de Medellín, Verónica de Vivero), es decir que el predio pasa a ser parte de la Alcaldía.

¿Para qué un censo de mascotas?
Ana María Velasco Jaramillo, sicóloga y técnica en intervenciones asistidas con animales, que trabaja para Atila, explicó que hace un par de años esa empresa viene implementando un protocolo para el bienestar de la fauna doméstica y silvestre, que por su fisiología tiende a ser más sensible a los sonidos de las detonaciones.

Se contemplan diferentes procedimientos para antes, durante y después de la implosión. Velasco Jaramillo, que además es diplomada en etología de la Universidad Ces y adiestradora internacional, señaló que en la primera fase se hace el conteo de animales domésticos en los que se incluyen los nombres de las mascotas, especies, edades, datos del propietario y observaciones, en caso de que sufran alguna enfermedad.

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Durante este censo se les dan recomendaciones a los dueños para el momento de la implosión, “porque si bien es un hecho que dura poco tiempo, el ruido que causa para los animales es bastante fuerte”, advirtió Ana María, y explicó que esa sensibilización se hace para prevenir y evitar fobias, miedos y episodios de agresividad defensiva, porque al estar asustado el animal puede agredir al que se le acerque o hacerse daño él mismo.

“A la par se hace el inventario ornitológico y de fauna silvestre, se mira en la zona directa de afectación qué animales están implicados para protegerlos”. A las aves, por ejemplo, se les ahuyenta con estímulos visuales y sonoros, que imitan a los depredadores de la zona, o con luces para crear ambientes hostiles. Además se capturan los gatos y perros callejeros para liberarlos posteriormente.

“Lo más importante es que ellos tomen la decisión de irse, de ese modo regresarán voluntariamente”, precisó la etóloga; 10 minutos antes de la implosión se hace ahuyentamiento de choque con detonaciones más pequeñas —con voladores o tacos, por ejemplo—.

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El equipo que se encarga de esta área también está conformado por un veterinario de fauna doméstica, otro de fauna silvestre, un ornitólogo, un ingeniero ambiental, un forestal y 2 auxiliares. Ellos están pendientes del procedimiento hasta que termina el levantamiento de escombros.

Durante la implosión disponen una carpa para atender fauna silvestre que eventualmente pueda afectarse y al finalizar, reubican los nidos, hacen otro inventario de fauna silvestre para saber cómo quedó la población luego del procedimiento y atienden casos de fauna doméstica afectada, si llegan a reportarse.

Según Ana María, el sonido es similar al estallido de un transformador. Por eso, teniendo en cuenta la capacidad auditiva de los animales, la recomendación es llevarse las mascotas para una guardería o a la casa de un familiar durante la implosión.

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A tener paciencia con la movilidad
Ante las inquietudes de algunos vecinos por las congestiones debido a los cierres de la calle 15 y la carrera 81, el director encargado del Dagrd señaló que la situación podría extenderse incluso hasta después del derribamiento.

“Dentro de los requerimientos al contratista se le solicitó un plan de movilidad, que ya fue aprobado por la Secretaría. Se espera que se abran algunas vías después del derribamiento, sin embargo hay que tener en cuenta que va a haber movimiento de volquetas y maquinaria pesada, entonces la incomodidad no va a terminar ahí”, comentó.

También agregó que aunque se ha contado con la presencia de agentes de tránsito en algunos momentos, por las necesidades de la ciudad no es posible tener el apoyo tiempo completo. El día de la implosión se harán cierres adicionales, que, conforme con el funcionario, se informarán oportunamente a la comunidad.

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Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co