“No busqué hacer daño a los vecinos”: polémico padre de La Castellana

"No busqué hacer daño a los vecinos": polémico padre de La Castellana

“No busqué hacer daño a los vecinos”: polémico padre de La Castellana

José Jairo Saldarriaga contó su historia y se refirió a los desencuentros que ha tenido con los habitantes de la 11 por cuenta de la fundación que lidera.

A los 82 años José Jairo Saldarriaga asegura que no se siente solo. De hecho, cuando acudimos a entrevistarlo en la casa que hasta hace unos días era sede de la fundación Obras del Padre Pío, que lidera y que se dedicaba a repartir alimento a habitantes de calle, nos recibió rodeado de personas que creen en él y apoyan su trabajo con un fervor apasionado.

Hoy, cuando continúa vigente el sellamiento que las autoridades impusieron a la fundación por incumplir las normas de uso del suelo, Saldarriaga le contó a Gente su versión sobre las tensiones con los vecinos del barrio La Castellana, que desencadenaron la decisión tomada por la Inspección de Policía 11B.

¿Cuál es la historia personal detrás de José Jairo Saldarriaga?
“Yo soy un hombre viudo, con 5 hijos, y hace unos 18 años soy sacerdote ungido por un obispo que a su vez fue ungido por Augusto Trujillo Arango, arzobispo (emérito) de Tunja. Luego, mi sacerdocio tiene sucesión apostólica y tanto Pablo VI como Benedicto XVI en sus encíclicas dicen que todo sacerdote que tiene sucesión apostólica es válido. Yo estudié en un seminario franciscano en Yumbo, Valle, antes de casarme. Ingresé allá en 1948, pero me salí y me casé, tuve mis hijos, mas seguí con el mismo ritmo de oración. José Fernando Montoya, obispo, que fue ordenado por monseñor Trujillo y que había estado en varios de los grupos de oración que yo tenía, me dijo antes de enviudar: ‘Tú tienes más corazón que cualquier sacerdote, cuando quieras te unjo’, y le dije que todavía no. Cuando enviudé, una vocecita me decía que aceptara el sacerdocio. Estuve 8 días en retiro espiritual a ver qué me decía el Señor, y le dije a moseñor José Fernando que sí”.

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Pero la Arquidiócesis de Medellín no lo reconoce como sacerdote de la Iglesia.
“La Arquidiócesis me viene persiguiendo hace mucho tiempo porque no me ordenaron en Roma, no soy romano, pero tengo sucesión apostólica porque a mi obispo lo ordenó un arzobispo de la Iglesia católica”.

¿Cómo nació la fundación que lidera?
“En 2004 yo estaba en oración y el santo padre Pío me habló, me dijo: ‘Jairito, te quiero mucho, sigue difundiendo la devoción de la Cruz de Dozulé y te regalo mi sonrisa’. En el 2005 inscribí la fundación en la Cámara de Comercio y empecé llevando comida a la gente pobre, ropa, haciendo oraciones de sanación, hasta que ahora el señor me bendijo con unos dineros que vienen de las Naciones Unidas y vamos a comenzar algo muy hermoso que se llama Colombia sin Mendigos, en ciudadelas donde vamos a recoger de a 1000 individuos y construir también sitios hermosos para recuperar a los drogadictos”.

¿Y en este momento cómo se financia?
“Yo no persigo conseguir plata, de esta labor yo solo saco el gozo con mi Señor. Aquí hacemos hasta 100 almuerzos y comidas. Las mismas personas van aportando. El uno trae un mercado, otro me trae un cerdo o una res, y así hemos sostenido esta obra. Yo no hago rifas, no hago bingos ni pido plata. Bueno, a Jesús sí se la pido, todos los días me levanto a las 2 a.m. a orar y le pido, porque aquellas parroquias que empiezan a hacer bingos y cosas, es porque le falta al curita arrodillarse y decirle al Señor: ‘Aquí está esta parroquia tuya, qué vamos a hacer con ella, mándame a los que tienen plata’, y Él se los manda”.

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Académicos advierten que el asistencialismo genera más perjuicios que beneficios, ¿qué opina de este concepto?
“Si alguien tiene hambre y pide comida en la casa, quien se la niegue está despreciando a Jesús, que dice: ‘Quien le da un vaso de agua a uno de los míos me lo está dando a mí’, y ese es mi lema”.

Pero lo que usted hace generó dificultades a los vecinos, ¿cómo describe su relación con ellos?
“Chocó y quiero pedir perdón en nombre de la fundación a los vecinos que sufrieron algo con los indigentes. Pero estamos en un medio en el que tiene que ocurrir alguna cosa. No busqué hacerles daño a ellos, sino dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento y vestir al desnudo”.

¿Qué hizo al conocer la decisión de las autoridades?
“Paramos simplemente hasta que ya dentro de poquito comencemos a difundir la fundación, ya hemos visto terrenos y todo para construir las ciudadelas del padre Pío”.

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Por Sergio Andrés Correa
sergioco@gente.com.co