Pequeños científicos se reunieron en Envigado

Pequeños científicos se reunieron en Envigado

Pequeños científicos se reunieron en Envigado

Ideas sobre medio ambiente, movilidad y educación se escucharon en la ronda del programa Pequeños Científicos, que tuvo lugar en el Colegio Hontanares, de Envigado

Quién dijo que hay que ser adulto para preguntarse sobre la contaminación ambiental, la deforestación en el Amazonas o la falta de educación. El pasado 6 de septiembre alrededor de 150 estudiantes de 12 colegios conversaron sobre estas problemáticas y propusieron ideas para solucionarlas.

El encuentro se dio en el colegio Hontanares, durante la ronda anual del programa Pequeños Científicos que lidera la Universidad EIA. La coordinadora regional del proyecto, Luz Patricia Acosta, explicó que la iniciativa pretende transformar la enseñanza mediante la capacitación de docentes en habilidades científicas como “la curiosidad, la observación, la pregunta, la importancia de registrar e ir más allá de lo obvio”.

El programa llegó a Antioquia desde 2004 y trabaja con módulos que siguen los estándares del Ministerio de Educación. Están, por ejemplo, clima y agua, huesos y esqueletos y cambios de estado. Cada colegio los aborda de distintas maneras y a partir de preguntas, como los estudiantes del Colegio Colombo Británico que aprendieron sobre circuitos e hicieron una mano robótica.

“Acá se cambia el rol del docente que dice el qué, el cómo y el cuándo; entre todos hacemos construcción de conocimiento”, señaló la coordinadora.

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En esta edición de la ronda anual el colegio Hontanares fue anfitrión por segunda vez y propuso a los participantes trabajar los Objetivos de Desarrollo Sostenible que se trazaron los líderes mundiales en la Asamblea General de la Onu para 2030.

Entre profesores y alumnos de esta institución idearon una estrategia llamada Dinamicamp. Adrián Felipe Calderón, docente líder del área de ciencias naturales, explicó que para la organización de este evento sumaron elementos de tecnología, emprendimiento, innovación y gamificación (mecánica del juego aplicada a la educación), para llegar a la consecución del conocimiento.

Los retos comenzaron 3 o 4 meses antes del evento, cuando los estudiantes recibieron la instrucción de inscribirse enviando una foto divertida. Después se enfrentaron a la tarea de revisar los objetivos 2030, reconocer las problemáticas detrás de ellos y traerlas a nuestro contexto para llegar al encuentro con algunas ideas en mente.

De acuerdo con el docente Camilo Rueda, líder del área de matemáticas, esos son los 3 primeros pasos de la metodología de innovación rápida design thinking (empatizar, definir, idear), de manera que el día de la ronda los estudiantes debieron cumplir las otras 2 fases: tangibilizar y cocrear.

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Desde que llegaron al encuentro se toparon con una experiencia de realidad virtual y tuvieron que escanear un código QR para identificar las mesas de trabajo donde se reunieron con otros estudiantes (algunos conocidos, otros no) para abordar la temática que estudiaron. Medio ambiente, infancia, educación y tecnología fueron algunas de ellas.

“Se trata de crear conciencia, que (los estudiantes) no sean ajenos a las situaciones y problemas que la humanidad enfrenta, que se sientan como sujetos que deben participar en esa transformación que necesitamos”, expresó Rueda.
La rectora Ana Isabel Piedrahita destacó que esta estrategia estuvo enfocada en las habilidades del siglo XXI, entre las cuales se encuentran la creatividad, el pensamiento crítico, la comunicación y la colaboración.

“El aprendizaje tiene que migrar a una educación que sea más escuchar a los estudiantes que hablar. Es empezar a tener un pensamiento disruptivo. Aquí se encuentran acertijos, preguntas que van a movilizar posibles soluciones a ese objetivo de desarrollo”, indicó la directiva y agregó que aunque 2030 podría percibirse como un año lejano, “son estos chicos de hoy los que en ese momento tendrán o no conciencia de qué hacer”.

Algunas ideas
Formular una norma que proteja los animales del Amazonas fue la propuesta que se le ocurrió a uno de los grupos de la temática de medio ambiente. “Si se crea una ley, las personas la rompen. La idea es que se cumpla así sea con castigos o personas que cuiden la zona, que haya una forma de impedir que se acabe con la biodiversidad”, dijo Susana Vargas, estudiante de grado séptimo de Hontanares.

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También en medio ambiente un grupo de tercer grado del San José de Las Vegas se inquietó por la contaminación de las fuentes móviles. Juan José Manzano indicó que él y sus compañeros trataron de investigar cuánto dióxido de carbono produce un bus que le da la vuelta a Medellín, para compararlo con la cantidad de CO2 que pueden captar los árboles.

Miguel Machado, estudiante del Colegio Montessori, contó que en su equipo se preguntaron por cómo la falta de educación puede afectar la economía, el empleo, la imagen del país o la cultura.

Isabella Jaramillo, también alumna del Montessori, explicó que en lo que más profundizaron durante sus conversaciones fue en la necesidad de que la ciudadanía vote informada, “que la gente sepa que necesita gobernantes con propuestas orientadas al bien común” para que sean sostenibles. Para esto consideraron aprovechar el uso de redes sociales e influenciadores.

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Por Jessica Serna Sierra
jessicas@gente.com.co