Conozca el primer museo dedicado al café en Medellín

Conozca el primer museo dedicado al café en Medellín

Conozca el primer museo dedicado al café en Medellín

Dos vecinos están dispuestos a enseñarle sobre historia, cultivo y preparación de la bebida insignia de Colombia, para eso crearon el primer espacio museístico en Medellín dedicado al tema.

Por prescripción de su papá, que era pediatra, Federico del Valle consumió café desde muy pequeño. Era hiperactivo y lo único que lo calmaba era una taza humeante de esa bebida oscura. Desde entonces es fanático del café.

Pero como la mayoría de los colombianos, lo único que sabía este vecino es que el país es reconocido a nivel mundial por producir un buen grano. Sin embargo, nunca se interesó por su preparación y proceso, hasta que lo picó el bicho del emprendimiento, montó un café y por ahí derecho abrió el primer espacio museístico en Medellín dedicado a la difusión, la enseñanza y el conocimiento en profundidad del tema.

Esta idea surgió por pura necesidad, pues él, que es el director de Toucan Spanish (una escuela de español para extranjeros), quería crear un sitio de interacción para sus estudiantes, y qué mejor lugar que un café. Para eso se asesoró con los baristas Andrés Paniagua y Juan Cano, participó en varias catas y visitó algunas fincas cafeteras de Antioquia. Así aprendió.

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Cuando lo inauguró le “sobró espacio” y pensó en ofrecer clases de salsa, pero los mismos visitantes le mostraron la ruta. “Este es el resultado de una lectura minuciosa del entorno. Uno va viendo lo que le gusta a la gente, qué le genera preguntas y si en la ciudad hay respuestas”, dice Federico, mientras señala que en ese ejercicio de observación descubrió que, tanto a la gente extranjera como la local, desconoce el proceso del café, por eso montó un museo interactivo.

Este hombre de 40 años de edad y Robert Danks, su socio, buscaron la ayuda de expertos. Adecuaron una sala pequeña y de una forma muy completa (mediante infografías, una tableta, piezas de exhibición y videos de la Federación Nacional de Cafeteros) cuentan la historia del café en el mundo y en Colombia, la variación de sabores de acuerdo a la región, el proceso de cultivo, la producción, las diferencias entre uno especial y uno comercial, su preparación y algunos consejos de consumo.

En el Museo del Café los visitantes pueden hacer un recorrido guiado y al mismo tiempo degustar una taza. Javier Tabares, uno de los guías, asegura que en este espacio, incluso las personas que saben sobre el tema, pueden conocer nuevos detalles y trucos de los campesinos para obtener un café de calidad. “Esto fue creado por 2 expertos, Juan y Andrés, que fueron los que me enseñaron todo lo que sé sobre café y me van a enseñar lo que aún me falta por aprender. Esta es mi escuela de barismo y eso mismo puede pasar con quienes visiten el museo”.

Una historia de hace 10 años
Antes de comenzar con el café y la docencia, Federico, comunicador corporativo, negociador internacional y especialista en Gerencia de Mercados Globales, coordinaba un programa de español para extranjeros en la entonces Escuela de Ingeniería de Antioquia.

A pesar de que nunca había tenido la oportunidad de enseñar, una vez por fuerza mayor tuvo que reemplazar a un profesor. “Dicté la clase por una semana y quedaron fascinados, aunque no creo que más que yo”.

Durante un año combinó las labores administrativas con la enseñanza, pero de a poco fue encontrado vacíos en el curso que él, como emprendedor, podía llenar. En una oficina de unos 35 m² empezó a enseñarle español a 2 estudiantes y, al mismo tiempo, se ingenió una oferta de tours para que conocieran la ciudad.

El voz a voz hizo de las suyas y en menos de lo que esperaba, Federico empezó a dictar más de 12 horas de clase diarias. Así pasaron 4 años hasta que conoció a Robert, un australiano que tenía una agencia especializada en traer estudiantes del extranjero para aprender español en diferentes universidades de Medellín.

Ambos compartían la misma visión y se asociaron. En 2014 nació Toucan, que ahora, más que una escuela de idiomas, es una vitrina (en la calle 10 con la 41) de las tradiciones paisas.

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Por Dafna Vásquez
dafnav@gente.com.co