“Motos de Rappi se tomaron la entrada de nuestro edificio”

"Motos de Rappi se tomaron la entrada de nuestro edificio"

“Motos de Rappi se tomaron la entrada de nuestro edificio”

Habitantes del edificio Argos en Laureles (Medellín) denunciaron que rappitenderos obstruyen la entrada a la propiedad horizontal, generando problemas de basuras, ruido e inseguridad.

Este es el edificio afectado.

Cuando Jorge Mario Rodríguez salió a pedir a las cerca de 15 personas que permanecían a las afueras del edificio Argos que hablaran en voz baja, y la respuesta que recibió fue “les vamos a quebrar los vidrios a ver si nos entendemos”, sintió temor por su integridad.

De acuerdo con el vecino del edificio Argos, ubicado en la avenida Jardín, cerca del cruce con la avenida Nutibara, la aglomeración de motociclistas que prestan servicio a Rappi, a las afueras de la copropiedad, se volvió insostenible hace ya casi 2 meses y hasta la semana pasada, puesto que “empezaron a utilizar el antejardín y las escalas de acceso como si fuera la oficina de ellos. Ahí permanecen toda la tarde, almuerzan, usan juegos de azar, toman cerveza, hablan gritando y diciendo vulgaridades por varias horas”.

Igualmente intimidada se ha sentido Lucía Meneses, habitante del edificio: “Uno ya tiene hasta que pedir permiso para entrar a la propia casa y ellos no se quitan, nos miran mal, hay un ambiente muy tensionante. El antejardín del edificio era hasta lo más de bonito, pero ya se volvió un tierrero, dejan toda la basura en el piso, hasta los sobrados de lo que se comen”.

La vecina narró que hace poco otro habitante estaba intentando ingresar en su vehículo al parqueadero, pero “las motos estaban en toda la entrada. Los rappitenderos estaban ahí y ninguno se levantaba a quitar las motos. Él se cansó de pedir y pitar, hasta que tuvo que bajar un familiar a discutir con ellos”.

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En un principio, los vecinos creyeron que quienes se reunían en el andén eran domiciliarios de un restaurante ubicado en la misma cuadra. Por eso, desde el 10 de septiembre enviaron una comunicación al encargado del establecimiento. Sin embargo, posteriormente y por la publicidad en las motos, identificaron que se trataba de motociclistas que prestaban servicio mediante la aplicación Rappi.

Así, el 5 de octubre, los vecinos enviaron una carta a la empresa, en la que señalan que “nos estamos viendo perjudicados por su personal de rappitenderos, que se tomaron como punto de encuentro, reuniones y tertulias, la zona de acceso al edificio” y especifican los problemas que han tenido con los desechos y “las conversaciones en alto volumen y con palabras ofensivas”.

Sin embargo, al momento de escribir esta nota, Rappi no había emitido una respuesta oficial a la comunicación de los habitantes de Argos.

Cansados de esperar, los vecinos remitieron copia de la carta a la Inspección de Policía 11B. Desde allí, el inspector Jairo Aníbal Gallego respondió por escrito el 17 de octubre que “(con respecto a) los posibles perjuicios ocasionados con residuos sólidos y ocupación del espacio público, se informó que se trata de un problema de Movilidad y se remitió la queja a dicha dependencia”.

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Por su parte, Mario Ramírez, subsecretario de Seguridad Vial y Control, informó que “los agentes de tránsito destinados para atender esa zona de la ciudad, manifestaron que inspeccionaron el lugar y en las mencionadas visita observaron un vehículo estacionado sobre el andén, para el cual se expidió orden de comparendo” y añadió que ese despacho continuará haciendo controles en el sector.

Al respecto, Pedro Gutiérrez, otro de los residentes, dijo que “sí hemos visto que el tránsito ha venido como unas 3 veces, pero ahí mismo todos los domiciliarios salen corriendo. Si logran multar a uno o 2 es mucho, porque de resto, todos se vuelan cuando ven que llegan los guardas“.

No obstante, el pasado 29 de octubre, 4 días después de empezar a indagar ante las autoridades y Rappi sobre este caso, el equipo periodístico de Gente visitó el edificio Argos en diferentes horarios y ya no encontró a ningún rappitendero en su zona de acceso.

“Los fines de semana es cuando más personas se acumulaban ahí, pero este domingo no estuvieron y hoy tampoco. Nos parece raro, pero al menos estamos más tranquilos”, señaló Lucía Meneses.

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Consultada sobre este caso en particular, Rappi aclaró a través de la agencia FTI Consulting, que “los rappitenderos son personas independientes que se conectan o desconectan de la plataforma en sus espacios libres, pues han encontrado en Rappi la posibilidad de tener oportunidades económicas e ingresos extra para hacer realidad sus proyectos personales y profesionales” y que bajo ese contexto “trabajamos todos los días por incentivar la cultura ciudadana (…) y les reforzamos constantemente el Código de Tránsito, con el fin de que acaten las normas en las ciudades donde se conecten”.

Además, indicó la agencia, “desarrollamos capacitaciones constantes, en conjunto con la secretaria de Movilidad, en temas de seguridad vial tanto en moto como en bicicleta”, que se ofrecen con determinada periodicidad a los rappitenderos.

La empresa aseguró que “sobre este caso puntual fuimos informados y nos encontramos aplicando las acciones necesarias” y explicó que cuando se presentan este tipo de casos, que implican dificultades entre personas que utilizan la aplicación, bien sea para ofrecer un servicio o para solicitarlo, todos los comentarios se deben hacer mediante la aplicación móvil: “Contamos con canales que nos permiten escuchar de manera activa a nuestros clientes y responder sus inquietudes. Cuando se trata de un tema de servicio, inquietud o reclamo se debe hacer a través de la opción de soporte, ubicada en la parte inferior derecha de la aplicación”.

Finalmente, afirmó la vecina Lucía Meneses, “como un gesto de buena voluntad con los vecinos y como contraprestación por algunas incomodidades que causaron durante la adecuación del local, el restaurante que inicialmente creímos que era responsable de este problema nos va a instalar una reja que cubre todo el antejardín y las escalas de acceso, sin interferir con el andén. Creemos que esa puede ser una solución definitiva, pero es triste tener que llegar a eso“.

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Por Sergio Andrés Correa
sergioco@gente.com.co