Con mindfulness lograron vivir sin estrés

Con mindfulness lograron vivir sin estrés

Con mindfulness lograron vivir sin estrés

Un grupo de vecinos se reúne para reducir la tensión y aprender a manejar mejor las situaciones complejas. ¿Cómo lo hacen? Teniendo conciencia plena.

 

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Estados Unidos, Canadá, Holanda, Portugal, España e Italia fueron su casa. El éxito la perseguía por todo el mundo. Ni siquiera los ataques de pánico o la depresión lograron cancelarle algún tiquete. Una negociadora internacional nunca para.

Pero un momento, hay una molestia en la espalda, es un dolor que no la deja respirar… 1, 2, 3… Tome aire. Acaba de perder su vuelo hacia Nueva York. Los órganos están desplazados y el pulmón colapsó.

“¿Desea donar sus órganos?”, pregunta el médico. Ella entra shock. Es hora de llamar a Colombia para despedirse de su familia. No entiende nada, solo tiene un reproche: “¿Qué acabo de hacer con mi vida?”.

Luego de 10 años de ejercer su profesión en el extranjero, Elizabeth Giraldo decidió vender todo lo que tenía para encontrar esa conexión entre las emociones, la mente y el cuerpo. La razón de su enfermedad.

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Estuvo en diferentes lugares, pero terminó en Nueva Zelanda en un retiro de 11 días de silencio donde encontró la importancia de la meditación a través de Vipasana. En 2011 regresó a Colombia e inició el curso de sanación en el que conoció a Ana María Echeverri, una odontóloga que le propuso que trabajaran juntas.

Entre tantos ires y venires conocieron el MBSR, Mindfulness-Based Stress Reduction o Mindfulness para la reducción de estrés. Justo lo que estaban buscando. Empezaron a estudiar en España para acreditarse como instructoras. Su salud y sus relaciones se transformaron.

“MBSR nos permite salir del piloto automático, estar presentes y tener la capacidad de responder de manera más asertiva frente al hecho. Debe haber una pausa entre lo que nos sucede y la forma en cómo reaccionamos. En esa pausa está la libertad”.

¿Cómo hacerlo?
Elizabeth y Ana María se unieron con Camila Giraldo para darle vida a Bemindfulness, un espacio que ya lleva 4 años enseñándole a la gente cómo poner su atención en el momento presente sin juzgar, para desarrollar la capacidad de auto observación con el fin de regular las respuestas físicas y conductuales de las emociones que causan el estrés y la ansiedad. Y lo mejor es que todas las personas pueden practicarlo.

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Lo importante, según las expertas, es crear un hábito. Solo así se desarrolla “el músculo de la atención”. Hay muchas formas de hacerlo, una es sentarse cómodamente y poner atención en la respiración. “Empiezo a notar mi respiración, sin querer cambiarla, pero como la mente es viajera, cuando me doy cuenta que ella se fue, me trato con compasión y le pido que vuelva. Puedo hacer conteos de respiración o notar una parte del cuerpo donde la sienta más presente (la nariz, el pecho o el estómago) para entrenar la concentración”.

También se puede hacer un escaneo corporal. La persona se acuesta y se va fijando qué siente en cada parte de su cuerpo para entender que las emociones son fisiológicas. El seño fruncido, las manos empuñadas son una señal, pues a veces vivimos tan desconectados que cuando nos damos cuenta que tenemos rabia ya explotamos. En cambio si hago conciencia, puedo abrazarla o transformar”.

Para esta práctica no hay que prender velas o estar en un lugar determinado. Se puede hacer en cualquier momento del día, por eso las expertas recomiendan que al despertar las personas tengan conciencia del lugar en el que están, hagan una actividad rutinaria en conciencia plena (por ejemplo bañarse), coman un alimento en conciencia (encuentren los sabores, los olores, la temperatura) o hagan algo tan sencillo como llegar a la oficina, tocar la silla y se pregunten el propósito por el que van a trabajar.

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Por Alexis Carrillo
alexisc@gente.com.co